Domingo 9 de agosto de 2020

Mons. Cargnello, Esquiú y la necesidad de crecer como ciudadanos

  • 10 de julio, 2020
  • Salta (AICA)
"Pidamos al Señor descubrir el camino de la libertad que libera en el respeto a la ley justa y humana, servidora de todos y custodia de los más necesitados", expresó el arzobispo de Salta en el tedeum

El arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, presidió el tedeum por el 204° aniversario de la Declaración de la Independencia en la catedral basílica del Señor y la Virgen del Milagro, donde en su reflexión apeló al sermón que el futuro beato Fray Mamerto Esquiú pronunció con motivo de la jura de la Constitución Nacional.

El prelado detalló las tres razones que lo impulsaron a elegir ese texto: “la próxima beatificación de este varón que fuera reconocido como ‘arquetipo de santidad y latido de fraternidad  cristiana en el nuevo mundo’”, el vínculo del fraile catamarqueño con Salta y “recordarlo en estos momentos de la historia en el que el grito profundo del pueblo de la Nación clama por la unidad y la paz”.

“Pedimos al Señor que nos ayude a descubrir el camino de la libertad que se libera en el respeto a la ley justa y humana, servidora de todos y custodia de los más necesitados”, expresó, tras citar un documento de la Conferencia Episcopal Argentina.

El arzobispo salteño se refirió también a esta “hora difícil”, en que la pandemia colocó a todos “en una situación de crisis sanitaria, económico social y ecológica”.

“Se trata de tres  dimensiones interdependientes. La situación actual nos invita a repensar nuestros proyectos, a cuestionar nuestra escala de valores, a pensarnos como personas interdependientes, a unir voluntades, a invertir en las necesidades reales de los hombres y mujeres para poder construir un futuro más humano”, sostuvo.

“El gesto y la palabra del papa Francisco en la oración del 27 de marzo pasado en la plaza del Vaticano se han convertido en una señal para el futuro. Debemos hacernos cargo los unos de los otros. Estamos todos en la misma barca”, agregó.

Monseñor Cargnello llamó a dejarse “interpelar por el dolor de los que sufren, por las necesidades de nuestros enfermos, por las carencias de los marginados, por la tristeza de los ancianos y de los que están solos” y pidió agradecer “a los responsables de la salud y de la seguridad y reconozcamos su lugar en el tejido social”.

“Que la organización de nuestras comunidades exprese la verdad profunda del ser humano. Pidamos al Señor que nos conceda la capacidad de llorar por nuestra patria y por la humanidad como lo hizo Jesús al contemplar a Jerusalén. Y abrámonos a una verdadera conversión cívica que afirme en nosotros la convicción de que ‘una sociedad justa puede ser realizada solamente en el respeto de la dignidad trascendente de la persona humana’. No estamos en un momento intrascendente de la historia, depende de cada uno de nosotros construir un futuro mejor”, aseveró.

“Que el Señor del Milagro nos bendiga y la compañía maternal de Nuestra Señora del Milagro, se convierta en el espacio pedagógico para crecer como ciudadanos responsables y solidarios”, concluyó.+