Martes 28 de mayo de 2024

Mons. Wechsung fue consagrado obispo: 'Quiero caminar junto a ustedes'

  • 15 de abril, 2023
  • La Plata (Buenos Aires) (AICA)
El arzobispo Víctor Fernández presidió la ordenación episcopal de quien fue designado auxiliar de La Plata, recordándole que se le confía "cuidar la Iglesia".
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Monseñor Federico Guillermo Wechsung, a quien el papa Francisco designo obispo titular de Pederodiana y auxiliar de arquidiócesis de La Plata, recibió el 15 de abril su ordenación episcopal en la catedral platense, donde en sus primeras palabras manifestó: “Quiero caminar junto a ustedes, en aquello que se me ha encomendado, y encomiendo este sagrado ministerio al seguro amparo de san José". 

El consagrante principal fue el arzobispo de La Plata, monseñor Víctor Manuel Fernández, y los coconsagrantes el obispo de Río Gallegos, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva; monseñor Jorge Torres Carbonell, obispo de Laferrere; monseñor Jorge Rubén Lugones SJ, obispo de Lomas de Zamora; y monseñor Gabriel Antonio Mestre, obispo de Mar del Plata.

Concelebraron también los obispos auxiliares locales, monseñor Alberto Germán Bochatey OSA y monseñor Jorge Esteban González; el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig; el arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Daniel Colombo, y el auxiliar de esa arquidiócesis, monseñor Marcelo Fabián Mazzitelli; el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Carlos Alfonso Azpiroz Costa OP; el obispo de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera, y su obispo auxiliar, monseñor Gonzalo Eduardo Redondo; el obispo de Morón, monseñor Jorge Vázquez; el obispo emérito de Rafaela, monseñor Luis Alberto Fernández; el arzobispo emérito de Bahía Blanca, monseñor Guillermo José Garlatti; el obispo emérito de Venado Tuerto, monseñor Gustavo Arturo Help; monseñor Ignacio Damián Medina, obispo auxiliar de Lomas de Zamora; el obispo de Gualeguaychú, monseñor Héctor Luis Zordán M.Ss.Cc; el obispo de Azul, monseñor Hugo Manuel Salaberry SJ; y el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Marcelo Julián Margni; el obispo auxiliar de San Isidro, monseñor Guillermo Caride, entre otros prelados.

También participaron autoridades provinciales; el intendente local, Julio César Garro, y miembros de su equipo, jueces y legisladores, religiosos y religiosas, sacerdotes del clero local, diáconos, laicos, laicos consagrados, y un gran número de personas de diversas comunidades autoridades.

En la homilía, monseñor Fernández recordó que “hoy delante de todos ustedes se realiza algo sublime: se actualiza la sucesión apostólica. En esta ordenación se traspasa un don que ha ido comunicándose de generación en generación y que se remonta al mismo Cristo. O dicho de otro modo, ese don sobrenatural que Cristo dio a sus apóstoles, los apóstoles lo han comunicado a otros y así ha ido traspasando los siglos y los tiempos y llega hasta el día de hoy”.

Seguidamente, dijo al nuevo obispo: “Este don de Dios recibido en la ordenación, con la finalidad de que cuides a la Iglesia, es algo que tenés que mantener vivo. Porque fácilmente queda sepultado debajo de intereses personales, preocupaciones propias de la autoestima baja, necesidades egoístas y vanidosas”. “Entonces hay que volver a pedirle al Espíritu Santo que reavive el auténtico sentido de este ministerio”, agregó.

El arzobispo platense le recordó a monseñor Wechsung que “se te confía cuidar la Iglesia, la esposa amada de Cristo, aunque tengas que dar la sangre, pero sabiendo que no es tuya”. “Por otra parte, aquí se imparte el sacramento del Orden: entonces es Cristo mismo quien te toma, te une a su ministerio, y te hace su obispo. Para eso derrama hoy su Espíritu Santo. Porque no hay don que no se funde en el amor, por eso lo primero que se da es el Espíritu Santo, que es el Amor”, manifestó.

Tras señalarle que “lo más importante hoy: la receptividad. Dejarse tomar. No caben aquí los consejos sobre mitras, báculos, anillos. Es infinitamente más que eso”, le aseguró a monseñor Wechsung que le toca ser sucesor de los apóstoles “en un momento histórico de cambios impresionantes y veloces que afectan especialmente a la Iglesia y la obligan a repensarse”.

En ese sentido, monseñor Fernández se refirió a que “algunos siguen hablando del gran poder de la Iglesia en Argentina, en una época en la que percibimos como nunca nuestra propia fragilidad y nuestros límites. Tantas leyes como la del aborto fueron saliendo sin que al poder le importara mínimamente la opinión de la Iglesia”.

“Tampoco tenemos manera de controlar lo que se diga de nosotros, aunque sea falso, no sabemos cómo defendernos y cualquier cosa que digamos puede considerarse casi un delito. Tampoco tenemos recursos económicos para tantas cosas que necesitamos hacer, las cuentas de muchos obispados están en rojo hace rato, no tenemos reservas para cubrir las enormes contingencias que se nos pueden presentar", planteó.

"Hace rato que queremos renunciar a las asignaciones del Estado a los obispos, que ahora son unos 55.000 pesos mensuales. Yo renuncié hace rato, pero como bloque nos ha llevado varios años para que recién ahora estemos en condiciones de concretarlo. Un trámite en los organismos públicos nos cuesta tanto tiempo e insistencias como a todos. ¿Dónde está el poder?”, preguntó, y subrayó: “Al mismo tiempo, mirando la historia de la Iglesia, tenemos conciencia de muchas fragilidades y errores cometidos, algunos gravísimos y humillantes”.

Dirigiéndose a monseñor Wechsung agregó: “Pero esto tiene que iluminar tu forma de imaginar tu episcopado Federico. Si querés que sea feliz, sano, fecundo, renuncia de entrada a toda pasión por mitras, sotanas filettatas, báculos, pleitesías, muestras de poder mundano, buena imagen pública. Todo eso lo único que haría es hundirte en un mar de sufrimiento interior y de sensación de fracaso”.

“Más bien pedí que el Espíritu Santo en este día fortalezca tu confianza. La vas a necesitar, porque bien dijo San Agustín que el Episcopado es un peso, una carga pesada. Y si lo era en aquella época, más aún lo es ahora. Es imposible tener todo bajo control, todo cerrado con moñito, todo ordenado y asegurado, y tenés que vivir con una buena cuota de incertidumbre y humildad”, prosiguió. 

A su vez, manifestó, “a partir de la ordenación estrechás más que nunca tus lazos con la Iglesia, de tal modo que cualquier sufrimiento de la Iglesia será tuyo, cualquier humillación de ella será tuya. No te podés separar y decir: ‘Ah eso a mí no me toca’. ‘Ah ese es un tema de la Iglesia pecadora, yo no tengo nada que ver!’. ‘Ah pregúntele al Papa o al arzobispo’”. 

Monseñor Fernández invitó al nuevo obispo a reconocer: “No te ordenás para salvarte vos, para mostrarte, para, hacer creer que sos diferente al resto, para ser adulado. Te ordenás para que la suerte de la Iglesia sea la tuya. Porque Cristo te la encomienda, y él ha dicho que la Iglesia es su esposa amada. Si aceptaste ser obispo, cuidar a la Iglesia de Cristo será tu desvelo, cueste lo que cueste, sea políticamente correcto o no, guste o no guste, caiga bien o caiga mal a los oídos de la sociedad o de los medios”.

“Te ordenás porque te lo propuso el papa Francisco, y te lo propuso para que lo acompañes en el camino que él presenta en Evangelii gaudium, de regreso al corazón del Evangelio, de vuelta a lo esencial, de fervor misionero, de sentido social”, recordó, y finalizó: “A partir de hoy habrá más gracia para cada uno de nosotros, habrá más gracia para la Arquidiócesis de La Plata, habrá más gracia para el mundo”.

» Texto completo de la homilía

"Que las palabras del Resucitado me acompañen hoy y siempre"
Luego del rito de consagración y finalizada la Eucaristía, monseñor Wechsung pronunció unas palabras, en las que agradeció a los presentes y destacó que al recibir la plenitud del orden sagrado, “don gratuito y misterioso nunca acabadamente comprendido y correspondido sin la asistencia de la gracia, quiero dar mi público testimonio de gratitud”.

“Quiero poner en mi frente y en mi corazón las mismas palabras de esperanza del Resucitado, ‘No temas, soy yo, el primero y el último, el viviente’. Que las palabras del Resucitado me acompañen hoy y siempre, frente a los temores naturales a los temores comprensibles debido a la grandeza del ministerio recibido, debido a la complejidad de nuestro tiempo y debido a las limitaciones propias de las que soy consciente”. 

“Agradezco a mi madre y mi padre, que ya no están entre nosotros; hermanos y sus familias. Doy gracias a Dios por los valores humanos y cristianos reflejados y recibidos de mi familia, la mirada sobrenatural, la honestidad, el trabajo y la perseverancia en las pruebas, la solidaridad, la coherencia, el amor incondicional a la familia y a la capacidad de vínculos leales y transparentes de amistad”, enfatizó.

Asimismo, agradeció y expresó su cercanía y afecto “por cada comunidad en la que pasé, que fueron moldeando mi corazón de pastor”.

“Quiero agradecer y renovar mi profunda comunión con el querido papa Francisco por su confianza, al colegio episcopal que hoy me recibe, a nuestro arzobispo, monseñor Víctor Manuel Fernández, que junto a los coconsagrantes me acaban de hacer partícipe de la plenitud del sacerdocio de Cristo incorporándose a su diócesis y asociándome a su ministerio”. 

Finalmente, resaltó: “Quiero caminar junto a ustedes, en aquello que se me ha encomendado, y encomiendo este sagrado ministerio al seguro amparo de san José. Que María, madre y modelo de la Iglesia, me enseñe a tener su misma humildad y solicitud para que anuncie a su hijo Jesús”.

Sobre el final de la celebración, monseñor Fernández impartió en el nombre del Santo Padre la bendición apostólica, con indulgencia plenaria.+