Viernes 19 de abril de 2024

Mons. Urbanc: 'Fray Mamerto Esquiú nos motiva a ser coherentes entre la fe y la vida'

  • 12 de mayo, 2023
  • San Fernando del Valle de Catamarca (AICA)
El obispo de Catamarca presidió la celebración eucarística en la fiesta central que conmemoró el 197 aniversario del nacimiento del beato, cuya figura "nos motiva permanentemente a ser creyentes".
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El arzobispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc presidió la misa por el 197° aniversario del natalicio del beato Fray Mamerto Esquiú, el jueves 11 de mayo en el atrio del histórico templo San José de Piedra Blanca, . 

Concelebraron el párroco, presbítero Carlos Gabriel Robledo; el vicepostulador de la causa, padre Marcelo Méndez OFM; el vicario general de la diócesis, presbítero Julio Murúa y numerosos sacerdotes del clero diocesano.

Participaron también de la celebración, el vicegobernador, Rubén Roberto Dusso; autoridades nacionales, provinciales, municipales y legislativas locales, y con representantes de las fuerzas de seguridad; miembros de diferentes instituciones, y cientos de catamarqueños llegados desde distintos puntos de la provincia.

En la homilía, monseñor Urbanc expresó: “Una vez más nos congrega en este solar la figura del beato Mamerto Esquiú, un hijo de este suelo. Acá tenemos la casa paterna donde él nació y creció, pocas veces se da ese entorno para poder celebrar la fiesta de un santo”. 

Seguidamente, el prelado señaló que “nos hemos congregado como creyentes y no como practicantes de la fe”, y destacó que “la figura del beato Mamerto Esquiú nos está motivando permanentemente a que seamos creyentes. Un creyente es un hijo, una hija de Dios que da testimonio de ese Dios y lo hace presente. Eso hizo el Beato Mamerto Esquiú, fue siempre creyente”. 

El obispo de Catamarca recordó que a Esquiú “le tocó trabajar en la cosa pública, era un muchacho joven de 27 años cuando le tocó hacer una reflexión, un sermón, en la Iglesia matriz, para animar a los contemporáneos a atarse a la ley, a ser fieles a la ley”.

Dijo que a Esquiú “lo ningunearon, lo persiguieron, se burlaron de él, porque el creyente es aquel que sirve únicamente a Dios, fuente de toda razón y justicia, como dice nuestra constitución… Ése es el sentido de esta celebración, venimos a honrar a Fray Mamerto Esquiú, alguien que valió la pena tenerlo entre nosotros, porque nos motiva a ser coherentes entre la fe y la vida y, si algo me impacta de los escritos, que nos llegan de la propia mano del beato, es que no se le cae de su boca y de su corazón a Jesucristo, lo menciona siempre, donde esté, en el ámbito civil, eclesial, social”, agregó.

El prelado instó a que “imitemos al beato en la práctica de la fraternidad y la concordia”, al tiempo que mencionó al apóstol San Pablo, quien “nos dice cómo tenemos que vivir nuestra fe, siempre poniéndonos al servicio de los demás. Dios nos da a algunos el don de curar, a otros el don de predicar, a mucho les da el don de gobernar, todo eso puesto al servicio del bien común”.

“En la medida en que seamos coherentes con esa tarea de anunciar el Reino, de hacer presente el Reino de Dios en medio de nosotros, es como el mundo se irá transformando. Así podremos ofrecer a Dios ese Reino que instauró por medio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, un Reino de amor, de justicia, de verdad, de paz, de unidad. Tenemos que trabajar mancomunadamente. Eso nos enseñó Fray Mamerto, porque era un sacerdote en esos tiempos difíciles en que había que acompañar al pueblo a ser verdaderamente creyente”, expresó monseñor Urbanc. 

Más adelante, refiriéndose al contexto actual, el obispo catamarqueño manifestó: “Estamos también en un año electoral, muchos de ustedes están prestando ese servicio a la patria, y muchos están pensando en ponerse al servicio de ella. Por favor, háganlo con desinterés, siempre buscando el mayor bien de la Patria, procurando el servicio al bien común. El servidor es el que desaparece para que aparezca el otro; el gozo del servidor es ver que el otro crece, que está mejor. Eso es lo que nos enseña la figura del beato”. 

En otro de los pasajes de la homilía, pidió que “seamos coherentes con esta constitución, con la cual en su tiempo Fray Mamerto no estaba del todo de acuerdo en algunas cosas, pero era importante el conjunto, una referencia igual para todos. Y al final de ese sermón les dice a los católicos: ‘Señores, obedezcan’, ustedes también tienen que obedecer, porque si todos obedecemos esta ley podemos vivir juntos, podremos entendernos, si no, seguirá habiendo desmanes, atropellos, tiranías’”. 

Asimismo, destacó la necesidad de dejarse pastorear por Dios, “que tiene que ser la fuerza conductora de nuestra Patria”, ese “Dios personal, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nos lleva a vivir en la comunión y en una gran fraternidad”. 

Finalmente, monseñor Urbanc pidió “que Dios y nuestro querido amigo, el beato Mamerto Esquiú, nos ayuden a ser mujeres y hombres que caminan por este suelo amando, obedeciendo, dejándose iluminar por ese buen Padre Dios; que creamos todos los días de nuestra vida y le abramos nuestro corazón para que nos ayude a hacer todo aquello que va dignificando la vida de cada ser humano”.

Luego de la celebración eucarística se llevó a cabo la procesión desde el templo de San José hasta la casa natal del beato, portando su imagen, entre reflexiones y cantos de alabanza.

Como corolario de la fiesta se realizó, en un clima festivo, el desfile con la participación de instituciones civiles y de las fuerzas de seguridad.+