Martes 1 de diciembre de 2020

Se renueva por dos años el Acuerdo entre China y la Santa Sede

  • 22 de octubre, 2020
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Tiene "un valor eclesial y pastoral fundamental", se lee en un artículo de L'Osservatore Romano donde se explican las razones del Acuerdo

El Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China sobre la designación de los obispos se ha prorrogado “por otros dos años”, así lo anuncia un comunicado difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede en el día en que debía expirar.

“La Santa Sede, considerando que el comienzo de la aplicación del mencionado acuerdo –de valor eclesial y pastoral fundamental– ha sido positivo, gracias a la buena comunicación y colaboración entre las partes en la materia acordada, se propone continuar el diálogo abierto y constructivo para promover la vida de la Iglesia católica y el bien del pueblo chino”, se lee en el comunicado.

Un artículo de L’Osservatore Romano publicado hoy y que acompaña al comunicado de la Oficina de Prensa, informa que, próximos al vencimiento del acuerdo del 22 de septiembre de 2018, “las dos partes han evaluado varios aspectos de su aplicación, y acordaron, a través del intercambio de notas verbales, prolongar la validez por dos años más, hasta el 22 de octubre del 2022”. 

El artículo luego afirma que “el objetivo principal del acuerdo provisional sobre el nombramiento de obispos en China es sostener y promover el anuncio del Evangelio en ese territorio, reconstituyendo la plena y visible unidad de la Iglesia. En efecto, los principales motivos que han guiado a la Santa Sede en este proceso de diálogo con las utoridades del país, son de naturaleza eclesial y pastoral, fundamentalmente. La cuestión del nombramiento de los obispos reviste vital importancia para la vida de la Iglesia, tanto a nivel local como universal”. 

“Hoy, por primera vez después de décadas, todos los obispos de China están en comunión con el obispo de Roma y gracias a la aplicación del acuerdo, no habrá más ordenaciones ilegítimas”. 

“Sin embargo, hay que destacar que con el acuerdo no se han afrontado todas las cuestiones pendientes o las situaciones que aún despiertan preocupación en la Iglesia. Este se refiere exclusivamente al tema de los nombramientos episcopales, decisivo e imprescindible para garantizar la vida ordinaria de la Iglesia, tanto en China como en todas partes del mundo”. 

“La estipulación del Acuerdo, por tanto, constituye el punto de llegada de un largo camino emprendido por la Santa Sede y la República Popular China, pero es también y sobre todo el punto de partida de acuerdos más amplios y con mayor visión de futuro”. 

“El Santo Padre desea y promueve fuertemente esta actitud de diálogo, alimentada por el respeto y la amistad. El papa Francisco es muy consciente de las heridas causadas en el pasado a la comunión de la Iglesia y, tras años de largas negociaciones, iniciadas y llevadas a cabo por sus predecesores y en una indudable continuidad de pensamiento con ellos, restableció la plena comunión con los obispos chinos ordenados sin mandato pontificio y autorizó la firma del Acuerdo sobre el nombramiento de obispos, cuyo proyecto ya había sido aprobado por el papa Benedicto XVI”.

“Por parte de algunos sectores de la política internacional – se lee también en el artículo – se intentó analizar el trabajo de la Santa Sede principalmente según una hermenéutica geopolítica. En el caso de la estipulación del acuerdo provisorio, en cambio, para la Santa Sede es una cuestión profundamente eclesiológica”. Además, “existe la plena conciencia” de que este diálogo “favorece una búsqueda más proficua del bien común en beneficio de toda la comunidad internacional”.

En cuanto a los resultados obtenidos hasta ahora, se han nombrado dos nuevos obispos, “mientras están en marcha varios otros procesos para nuevos nombramientos episcopales”. Aunque “estadísticamente, esto puede no parecer un gran resultado, representa, sin embargo, un buen comienzo, con la esperanza de alcanzar progresivamente otros objetivos positivos”. También porque la emergencia sanitaria causada por la pandemia ha incluido sobre los contactos entre las dos partes y sobre la aplicación del acuerdo.

“La aplicación del acuerdo, con la participación efectiva y cada vez más activa del episcopado chino, por lo tanto, está teniendo gran importancia para la vida de la Iglesia católica en China y, como resultado, para la Iglesia universal. En este contexto, también se coloca el objetivo pastoral de la Santa Sede de ayudar a los católicos chinos, divididos desde hace tiempo, a dar señales de reconciliación, de colaboración y de unidad para un renovado y más eficaz anuncio del Evangelio en China”.

“Es justo reconocer -se lee al final del artículo- que todavía hay muchas situaciones de gran sufrimiento. La Santa Sede es profundamente consciente de ello, lo tiene en cuenta y no deja de llamar la atención del gobierno chino para fomentar un ejercicio más fructífero de la libertad religiosa. El camino sigue siendo largo y no está exento de dificultades”. 

“La Santa Sede, con plena confianza en el Señor de la historia, que guía indefectiblemente a su Iglesia, y en la maternal intercesión de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de Sheshan, confía este delicado e importante paso al cordial apoyo y, sobre todo, a la oración de todos los católicos, esperando que los contactos y el diálogo con la República Popular China, que han dado un primer fruto con la firma del Acuerdo Provisional sobre el nombramiento de obispos y su prórroga en el día de hoy, contribuyan a la solución de las cuestiones de interés común que siguen abiertas, especialmente en lo que concierne a la vida de las comunidades católicas en China, así como a la promoción de un horizonte internacional de paz, en un momento en que estamos experimentando numerosas tensiones a nivel mundial”. +