El Santo Padre elogió a las religiosas que responden a la llamada de Dios y destacó el testimonio de las Carmelitas Descalzas en Tierra Santa, que rezan constantemente por la paz.
Una delegación de seis obispos, encabezada por el presidente del episcopado, Mons. Pesoa Ribera, compartieron sus inquietudes pastorales y los desafíos que enfrenta la Iglesia en Bolivia.
En la misa dominical que presidió en la parroquia de Santa Ana en el Vaticano, el pontífice recordó que "no se puede servir a dos señores, por lo tanto no se puede servir a Dios y a la riqueza".
León XIV pidió que los bienes del mundo se utilizaran para la "verdadera riqueza", es decir, la amistad con Jesús y con nuestros semejantes.