Viernes 26 de febrero de 2021

Añatuya: 60 años "Caminando juntos con corazón de Padre"

  • 11 de enero, 2021
  • Añatuya (Santiago del Estero) (AICA)
El obispo de Añatuya, monseñor José Luis Corral SVD, compartió con la comunidad una carta pastoral con motivo del 60° aniversario de la diócesis.

Al cumplirse 60 años de la creación de la diócesis de Añatuya, el obispo, monseñor José Luis Corral SVD, publicó una carta pastoral.

Para empezar, hizo un repaso “desde los orígenes hasta hoy”. “Este año 2021 celebramos los 60 años de nuestra diócesis de Añatuya, será un tiempo de gracia, de oración y de renovación. Por eso nos invitamos a vivirlo con intensidad, en comunidad y dando gracias por todo lo sembrado y construido en estos 60 años de vida diocesana”. 

“Ciertamente, estas tierras ya estaban bendecidas de siglos atrás por la Palabra de Dios que los evangelizadores habían expandido generosamente con su testimonio de vida. Por lo tanto, debemos reconocer con humildad y responsabilidad que somos herederos de un rico patrimonio de hermanos y hermanas que dieron su vida en nuestro territorio”.

“Muchos nos han precedido desde monseñor Jorge Gottau, primer obispo de nuestra diócesis, hasta nuestros días, y ese legado pervive entre nosotros. Obispos, sacerdotes, religiosos, misioneros, laicos de todas las comunidades han ayudado a dar solidez y consistencia a muchas obras, proyectos, estructuras e instituciones que están vivas y activas entre nosotros. Hoy seguimos anunciando a Jesucristo como el Evangelio de la Vida y de la Alegría que ilumina y transforma nuestras vidas”.

En segundo lugar, se refirió al lema que acompañará este año de Jubileo Diocesano: “Caminando juntos con corazón de Padre”. Para ello, propuso desdoblarlo en dos partes:

“Caminando juntos, que nos indica que estamos en movimiento, no estáticos, que seguimos el camino que otros abrieron y que seguimos a Jesús que es el Camino, la Verdad y la Vida. El camino nos habla de puntos de salida y de destino, de un itinerario a recorrer, de la memoria de que somos peregrinos”.

“Este camino no lo hacemos solos, separados y aislados, sino juntos. Ello resalta la dimensión comunitaria y eclesial donde todos somos miembros del Pueblo de Dios por el bautismo recibido. Queremos ser Iglesia sinodal, que hacen el camino juntos; todos protagonistas y corresponsables, pastores y laicos compartiendo la vida, la fe y la misión evangelizadora. Somos un entramado de una comunidad de todos y para todos”. 

En esta sinodalidad, continuó, “todos participamos, tomamos decisiones, asumimos compromisos en escucha y discernimiento. Acogemos y sumamos a otros compañeros de camino, alentamos a los que quedan atrás, cuidamos y curamos a los heridos y a los más frágiles”.  

“En el camino nos orienta la Palabra de Dios, nos nutren la oración y los sacramentos, servimos en la caridad y así somos discípulos misioneros animados con el gozo y la paz del Espíritu Santo”.

“En el camino reconocemos la presencia del Resucitado y los signos del Reino de Dios, anunciamos el Evangelio con palabras y obras, recibimos la fuerza y el consuelo del Padre”. 

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Y la segunda parte, “con corazón de Padre”, “nos señala el modo o manera que queremos asumir en nuestra vida cristiana, es una disposición y actitud que impregna todo lo que somos y hacemos. El corazón nos conecta con la cordialidad y con la ternura de quien cuida la vida de otros; a la vez, también, con la firmeza y sabiduría de quien sabe guiar y acompañar el crecimiento de la familia. En el corazón de Padre aprendemos el ‘arte de la cercanía’ y la ‘ciencia del cuidado’, sin paternalismos ni autoritarismos”.

Asimismo, compartió tres posibles interpretaciones de la expresión “corazón de Padre”. Por un lado, “corazón de Padre-Dios”: “Nos remitimos al corazón del Padre Dios, como fuente de donde brota toda paternidad y del cual todos debemos reflejar su bondad y misericordia. El corazón del Padre que no hace acepción de personas, que ama a todos sus hijos sin excepción, que provee a todos de cuanto necesitan para vivir con dignidad, que se goza de cuando los hijos viven en unidad y armonía. Corazón que ama entrañablemente, que ofrece perdón y abraza al hijo que regresa al hogar”.

Pero también “corazón de Padre-San José”: “Este año, invitados por el papa Francisco, a vivirlo como año dedicado a San José, contemplamos en su corazón de padre adoptivo de Jesús, el Hijo de Dios, el amor hecho cuidado silencioso y cotidiano en la vida oculta de Nazaret. Con San José aprendemos el valor de lo simple y escondido, de la nobleza y de la valentía, del esfuerzo y del sacrificio, de la humildad y de la fidelidad. Seguramente, el corazón de San José como el de Santa María, prepararon el corazón manso y humilde de Jesucristo”.

Y por último, “corazón de Padre-Monseñor Jorge Gottau”. Al respecto, el obispo expresó: “En nuestro ADN nos encontramos con el corazón del padre obispo, monseñor Gottau, quien acompaña desde los inicios la gestación de nuestra Iglesia diocesana. Padre y Pastor, preocupado por sus hijos, que vela para que a todos les llegue el pan espiritual y material. Padre bueno que llega a todos con solícito amor, que va en busca de los más alejados y últimos, integra e incluye. Pone los cimientos y acompaña el desarrollo sostenido de esta gran familia conformada con hermanos de muchas comunidades”.

El tercer punto de la carta pastoral está dedicado a pensar la diócesis “desde hoy en adelante”. En ese sentido, monseñor Corral propone: “Vivamos este año como una oportunidad de crecer en la comunión en torno a Jesús, entre grupos, comunidades, parroquias y en sintonía con toda la diócesis. Somos Iglesia que peregrina en este territorio del Este santiagueño y como Cuerpo de Cristo estamos contenidos todos y anhelamos tener un mismo sentir según su corazón. Damos gracias por todas las bendiciones recibidas, por todo el bien hecho, y pedimos perdón por los escándalos y pecados de algunos de los miembros de nuestra Iglesia. Alegres en la esperanza y solidarios en el dolor; los gozos de unos son de todos como también los sufrimientos de unos nos afectan a todos”.

“Participemos activamente de las iniciativas y propuestas que a lo largo del año viviremos en las comunidades locales, en las zonas pastorales, en la diócesis toda. Que no sean solo actos sino dinamismos nuevos que ayudan a recobrar nuevo vigor”. 

“Hoy se requiere un generoso compromiso de todos: obispo, sacerdotes, consagrados, laicos al servicio de la misión evangelizadora, ante todo con el testimonio constante de una vida cotidiana conforme al Evangelio, en los ambientes donde habitualmente desarrollamos la vida y en todos los niveles de responsabilidad. Renovemos el compromiso para que llegue a todos la alegría del Evangelio y la fortaleza de los sacramentos, que nuestro testimonio de cristianos sea estímulo para que otros crean y puedan experimentar la ternura y la misericordia de Dios en sus vidas”.

“El papa Francisco nos decía: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación”. ¿Por qué no nos atrevemos a soñar y, no sólo soñar, sino hacer realidad el mandato del Señor de ir y anunciar el Evangelio a todos? Hoy como en Pentecostés el Espíritu Santo sopla con fuerza en nuestro momento histórico como en los comienzos de la Iglesia”.

“Invocamos a María, Nuestra Señora del Valle, a San José y a San Francisco Solano, patronos de nuestra diócesis para que nos ayuden a decir nuestro ‘sí’ y hacer resonar la Buena Nueva de Jesús en nuestro tiempo. Que nos alcancen un nuevo celo apostólico para llevar a los hermanos el Evangelio de la Vida y que intercedan para que con audacia y entusiasmo sepamos buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la salvación”.

“Diócesis de Añatuya, en este 60º aniversario fundacional, que la alegría y la paz del Señor Jesucristo colme los corazones de todos los bautizados y celebremos su presencia en medio nuestro juntos como hermanos”.+