Domingo 25 de octubre de 2020

Cardenal chino: Vivir la Cuaresma en el "desierto" del coronavirus

  • 26 de febrero, 2020
  • Hong Kong (China) (AICA)
El administrador apostólico de Hong Kong (China), cardenal John Tong, señaló a sus fieles que el aislamiento al que se ven obligados a causa de la epidemia del nuevo coronavirus (Covid-19) es similar a la experiencia del "desierto" al que nos invita la Cuaresma. "Muchos gestos de egoísmo, pero también gente generosa que cuida de los enfermos y dona mascarillas quirúrgicas y suministros a los necesitados, destaca el purpurado.

El administrador apostólico de Hong Kong (China), cardenal John Tong, señaló a sus fieles que el aislamiento al que se ven obligados a causa de la epidemia del nuevo coronavirus (Covid-19) es similar a la experiencia del “desierto” al que nos invita la Cuaresma.



Para el cardenal Tong, Hong Kong vive en el “desierto” desde el pasado mes de junio, debido a la ley anti-extradición y a las luchas del movimiento democrático, lo que hace que la gente se sienta “desafiada”, “triste” e “indefensa”.



A esto se añade la epidemia de coronavirus que ha paralizado la vida en el territorio: cierre de escuelas y universidades; reducción de los contactos con China y el mundo; cancelación de misas y reuniones religiosas; temor a la infección y falta de alimentos y suministros sanitarios.



El administrador apostólico de Hong Kong recuerda que en este período hemos sido testigos de personas en pánico “corriendo para comprar alimentos y medicinas”, pero también de “personas generosas” que tratan a los enfermos y donan mascarillas quirúrgicas y suministros “a los necesitados”, según informa AsiaNews.



Por esta razón, explica, el período litúrgico que comienza hoy es una “escuela de formación” para “amar a Dios y amar al prójimo”.



“Atravesando la tentación del desierto, escribe el cardenal, si escuchamos continuamente la Palabra de Dios, ya no sufriremos la inclinación al egoísmo, sino que nos libraremos del narcisismo, el miedo, el individualismo y la desconfianza”.



“Poniendo nuestra esperanza en el Padre”, el Espíritu Santo “nos inspirará para transformar el desierto de nuestras vidas en un oasis de vida y paz; nos acompañará y abrirá un nuevo capítulo en una vida resucitada”. +