Jueves 22 de febrero de 2024

Informe de síntesis del Sínodo: una Iglesia que implica a todos

  • 29 de octubre, 2023
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Con vistas a la segunda sesión de 2024, la Asamblea General del Sínodo ofrece reflexiones y propuestas sobre temas como el rol de la mujer y los laicos, la importancia de los pobres y los migrantes.
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Hay una mirada renovada sobre el mundo y la Iglesia y sus exigencias en el Informe de Síntesis aprobado y publicado en italiano este 28 de octubre por la XVI Asamblea General del Sínodo sobre la Sinodalidad

Tras cuatro semanas de trabajo, que comenzaron el 4 de octubre en el Aula Pablo VI, el acontemcimiento eclesial concluyó este sábado su primera sesión en el Vaticano.

Unas cuarenta páginas del documento son el resultado del trabajo de la asamblea que "tuvo lugar mientras viejas y nuevas guerras asolan el mundo, con el drama absurdo de innumerables víctimas". 

El Papa Francisco señaló después de la votación que “el protagonista del Sínodo es el Espíritu Santo”. Además, agradeció al Señor por el tiempo de escucha, “por la comunión y obediencia de su Palabra, que el Señor lleve a cumplimiento la obra que ha realizado”. 

El Santo Padre rezó también para que el Sínodo “tenga frutos de comunión y de paz, para tu pueblo y la humanidad entera”.

Mujeres y laicos, diaconado, ministerio y magisterio, paz y clima, pobres y emigrantes, ecumenismo e identidad, nuevos lenguajes y estructuras renovadas, misiones antiguas y nuevas (también digitales), escuchar a todos y profundizar -no superficialmente- en todo, incluso en los temas más "controvertidos". A estos desafíos, la Iglesia universal ha intentado ofrecer una respuesta en los pequeños círculos y en los discursos.

Todo se incluye en el documento de síntesis, dividido en tres partes, que traza el camino de los trabajos a realizar en la segunda sesión de 2024 y que se divide, a su vez, en diferentes apartados, en los cuales se señalan los puntos de “convergencia”, así como las “cuestiones por afrontar” y las “propuestas”.

El texto abarca 20 temas, desde “la dignidad de la mujer” hasta “el obispo de Roma en el Colegio Episcopal”. Algunos tópicos controvertidos como el final de la vida, el género, la identidad sexual o el diaconado femenino no presentan ninguna conclusión en el documento y se limitan a pedir que se sigan estudiando.

344 miembros del Sínodo, incluido el Papa Francisco, votaron de forma electrónica cada uno de los párrafos que componen el documento.

La votación fue secreta y cada uno de los párrafos que lo componen requirió la aprobación de los dos tercios de la mesa para poder ser incluidas en el documento final. En total, se discutieron 1.251 enmiendas.

Un párrafo en el que se describen las “incertidumbres en torno a la teología del ministerio diaconal”, en el que se pide una mayor reflexión sobre el acceso de las mujeres al diaconado, recibió el mayor número de votos negativos.

En la votación se aprobaron más de 80 propuestas, entre ellas establecer un nuevo “ministerio bautismal de escucha y acompañamiento”, iniciar procesos de discernimiento sobre la descentralización de la Iglesia y fortalecer el Consejo de Cardenales para convertirlo en un “consejo sinodal al servicio del ministerio petrino”. 

Durante la rueda de presentación del documento, que tuvo lugar en la oficina de prensa de la Santa Sede, el cardenal Mario Grech, relator general del Sínodo, señaló que este evento “quedará en la memoria como un Sínodo donde hemos ganado ‘espacios’”.

En declaraciones a los periodistas, subrayó que “la discusión está en curso” y que el Sínodo “no ha terminado hoy”. 

Más tarde, puntualizó que “la Iglesia está en salida, creando espacios para todos, ninguno está excluido”. Asimismo, insistió en que “el Espíritu Santo” ha sido el protagonista del Sínodo. 

En la sesión informativa también estuvo presente el cardenal Jean-Claude Hollerich, relator general del Sínodo, quien explicó que “tenemos una base común para construir y dejar que el Espíritu Santo construya algo. Por eso fue mejor centrarnos sobre los temas en los que todos estábamos de acuerdo”.

Refiriéndose a las cuestiones polémicas que todavía están “abiertas a debate”, explicó que “en una Iglesia sinodal habrá más capacidad de hablar de estos temas”, aunque “no significa que lo va a acoger todo”.+