La Rioja: la comunidad católica ratificó su rumbo pastoral diocesano
- 18 de marzo, 2026
- La Rioja (AICA)
La comunidad diocesana se reunió para discernir los desafíos actuales, renovar las líneas pastorales impulsadas por Mons. Braida y dejarse interpelar por el testimonio vivo de los mártires riojanos.
Asamblea diocesana en La Rioja
La comunidad de La Rioja volvió a reunirse el 14 de marzo en su Asamblea Diocesana, un espacio que, más que una instancia formal, se consolidó como un momento de encuentro vivo entre comunidades, ministerios y generaciones. La jornada, realizada en el Paseo Cultural Pedro Ignacio de Castro Barros, puso en el centro una pregunta clave: cómo seguir caminando como Iglesia en el 2026 sin perder el pulso de la realidad.
Participaron referentes parroquiales, sacerdotes, religiosas, diáconos y miembros de distintos movimientos, en un clima atravesado por la oración y el discernimiento compartido. Allí se retomaron las líneas pastorales definidas en 2021 por el obispo, monseñor Dante Braida, que desde entonces orientan la acción evangelizadora en la diócesis.
Lejos de plantear un cambio de rumbo, la asamblea dejó en claro una decisión mayoritaria: continuar con esas líneas, aunque incorporando ajustes que respondan a los desafíos actuales. El trabajo se realizó mediante la "conversación en el Espíritu", una metodología de escucha y diálogo que invita a reconocer, en comunidad, los signos de Dios en la realidad cotidiana.
Los aportes recogidos comenzarán a sistematizarse en los próximos días y darán forma a un documento final que servirá como guía pastoral para toda la diócesis.
Memoria que ilumina el presente
El encuentro estuvo marcado por el 50° aniversario del martirio de los beatos riojanos. Las figuras de Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera atravesaron toda la jornada como referencia viva.
Se compartieron aspectos de sus vidas pastorales -su cercanía con el pueblo, su compromiso con los más pobres y su manera concreta de vivir el Evangelio-, y también hubo un espacio artístico que tradujo esa memoria en lenguaje simbólico y comunitario.
Uno de los momentos más conmovedores fue la proyección de una animación realizada con inteligencia artificial que recreaba un encuentro entre los cuatro mártires. Las imágenes, que los mostraban sonrientes, abrazados y en actitud fraterna, generaron una fuerte emoción entre los presentes. En una escena final, Pedernera levantaba su pala con alegría, evocando su vida sencilla y su compromiso cotidiano.
Para muchos, esa representación funcionó como un recordatorio tangible de que su testimonio sigue vigente, no como recuerdo lejano sino como impulso para la misión actual.
Una Iglesia que se reconoce en el encuentro
Más allá de los momentos formales, la asamblea también tuvo el tono de un reencuentro largamente esperado. Entre mates, saludos y conversaciones espontáneas, la comunidad fue reconstruyendo vínculos y compartiendo experiencias de vida, preocupaciones y esperanzas.
La participación activa de jóvenes y adolescentes fue uno de los signos más valorados, en línea con el deseo de una Iglesia más abierta, fraterna y en salida.
La jornada culminó con la celebración eucarística, donde se renovó el llamado a una Iglesia misionera, centrada en la evangelización y sostenida por una vida de oración profunda.
Entre los momentos destacados estuvo el festejo del cumpleaños del sacerdote Miguel La Civita, integrante de los llamados "Changos", grupo marcado por el legado pastoral de Angelelli. Su presencia fue leída como un signo de continuidad y memoria viva.
Por su parte, el presbítero Pablo Delgado explicó que la asamblea fue el resultado de meses de preparación y destacó el valor de haber trabajado en grupos diversos: "Nos hemos reunido de toda la diócesis para ponernos a la escucha del Espíritu Santo y ver por qué caminos debemos responder a la invitación de Jesús".
Una síntesis de fe, memoria y proyección
Desde la mañana hasta la tarde, la Asamblea Diocesana combinó reflexión, oración, arte y fraternidad. Hubo lugar para la emoción, la alegría y el compromiso renovado.
Más que un evento puntual, el encuentro volvió a expresar una identidad: la de una Iglesia que busca caminar unida, sostener su memoria y proyectarse con esperanza, en diálogo con los desafíos del presente.+
