Lunes 22 de abril de 2024

Mons. Álvarez: 'Somos tierra de evangelización, tierra de misión'

  • 17 de febrero, 2024
  • Rawson (Chubut) (AICA)
"A pesar de las dificultades económicas y geográficas soy muy feliz", asegura el flamante obispo de Rawson, que lleva adelante su labor en una región marcada por la diversidad y la falta de recursos.
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Monseñor Roberto Álvarez, administrador apostólico de Comodoro Rivadavia, asumió este sábado como obispo de la recién creada diócesis de Rawson, ambas en la Patagonia argentina.

"La Iglesia patagónica es una Iglesia especial y muy diferente al resto de la Argentina, con unos grandes retos”, explica el prelado. “Aquí no hay una raigambre cristiana profunda", detalla, señalando que la provincia del Chubut, donde está Rawson, se caracteriza históricamente por una fuerte migración. “Somos tierra de misión, de evangelización”, puntualiza.

La nueva jurisdicción eclesiástica, que está dando sus primeros pasos, se enfrenta a desafíos singulares:

“Esta región donde originariamente habitaron mapuches-tehuelches, y que fue posteriormente poblada por inmigrantes galeses en el siglo XIX, recibe ahora a personas de Bolivia y Paraguay, generando una diversidad cultural y religiosa única en el país”, comenta, y relata que también hay una presencia grande de la Iglesia protestante.

El obispo describe, además, una realidad que a veces requiere sacrificios extremos: "Aquí no hay trenes y apenas vuelos, así que nos movemos con auto. Hay zonas rurales por las que tenés que hacer 200 km de ida y 200 km de vuelta para celebrar la santa misa”. La vasta distancia que separa las comunidades es quizás el desafío más impactante, ya que la nueva diócesis tiene una extensión de unos cien mil kilómetros.

En este contexto particular, monseñor Álvarez destaca la importancia de la formación del clero. De los doce sacerdotes que atienden la flamante diócesis, seis son extranjeros y seis argentinos, de los cuales sólo tres son patagónicos: “Sólo tengo un ‘puñado’ de sacerdotes, así que aquí los laicos cumplen verdaderamente su misión bautismal, y para ello son fundamentales. Como las distancias son tremendas es importante cuidar a los sacerdotes, acompañarlos. Este año tuvimos el primer encuentro del clero joven y estaban realmente muy contentos.”

El desafío de la financiación
Otro reto que enfrenta el prelado es la pobreza, que se ha multiplicado en los últimos diez años. "Cuando no se tiene nada, no se tienen preocupaciones propias, sólo me preocupa cómo mantener económicamente a mis agentes pastorales en la diócesis", asegura, en una entrevista con la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

“Vivo de la caridad de mis sacerdotes que me dan alojamiento y comida. Siempre hay un cura que te presta una almohada en una parroquia. Pero a pesar de las dificultades económicas y geográficas soy muy feliz”, subraya.

Las largas distancias unidas a la falta de medios, hace que el sostenimiento de la nueva diócesis sea difícil. Para los sacerdotes, un simple viaje puede representar un costo significativo, a veces incluso equivalente a un mes completo del ingreso que reciben de sus parroquias. “Por eso es tan importante la ayuda que me dan para los cursos de formación y los estipendios de misa. Sin la ayuda de la fundación ACN sería imposible asumir los costes de combustible para la labor pastoral”, afirma monseñor Álvarez.

ACN también ayuda a la manutención de las hermanas de San Juan Bautista, una comunidad de religiosas que, en un radio de 250 kilómetros cuadrados, atienden a las familias más necesitadas de localidades remotas de la nueva diócesis como Las Plumas, Dique Ameghino o el Escorial, llevando el consuelo de Dios, pero también alimentos y medicamentos.

“Viven con enorme austeridad, soportando temperaturas inferiores a los 10 grados bajo cero. Tienen potestad de casar y bautizar, pues el sacerdote más cercano está a varias horas. La ayuda que reciben es indispensable, sin eso no podrían cubrir sus costes”, recuerda el obispo.+