Miércoles 28 de octubre de 2020

Mons. Conejero: En la pandemia prolongada, fe y esperanza

  • 10 de septiembre, 2020
  • Formosa (Brasil) (AICA)
En su editorial en el periódico Peregrinamos, el obispo de Formosa animó a perseverar en la fe y reforzar la esperanza, aún en medio de las cansinas restricciones de prevención sanitaria por el Covid.

El obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, recordó que “una de las exhortaciones más frecuentes, tanto en la predicación de Jesús, como por parte de los apóstoles, es la llamada a perseverar firmes en la fe”.

“Son innumerables los pasajes bíblicos en que, de una manera u otra manera, se llama a los discípulos del Señor a ser y a permanecer firmes y constantes en la fe; y pacientes ante las adversidades, las pruebas y en las tentaciones del mundo y del Maligno”, subrayó.

En su editorial de septiembre en el periódico diocesano Peregrinamos, el prelado citó los párrafos del Catecismo de la Iglesia Católica que refieren a la perseverancia en la fe, señalando los medios para mantenerse en ella.

El obispo formoseño consideró que “en estos tiempos de pandemia prolongada, se hace muy necesario acrecentar la virtud humana de la fortaleza, con la ayuda de la gracia, para poder perseverar en el bien y guardarnos del mal”.

“El miedo, el cansancio, las reacciones de bronca, ira y prepotencia afloran cotidianamente en nuestra convivencia, en medio de esta situación tan particular que vivimos y, sin embargo, hemos   -como recomienda el apóstol- vencer al mal con el bien”, sostuvo.

Monseñor Conejero Gallego señaló que “septiembre es el mes de la Palabra de Dios, de la Colecta Más por Menos, de los Jóvenes y de la Primavera, y es por ello que, aún en medio de las cansinas restricciones de prevención sanitaria de la pandemia del Covid-19, reforzamos la esperanza”.

“La esperanza, esa virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos; que protege del desaliento, sostiene en todo desfallecimiento, dilata el corazón en la espera de la bienaventuranza eterna… nos preserva del egoísmo y conduce a la dicha de la caridad”, concluyó.+

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