Jueves 13 de agosto de 2020

Mons. García Cuerva: "Darle gracias a Dios y glorificarlo porque nos ama"

  • 8 de julio, 2020
  • Río Gallegos (Santa Cruz) (AICA)
El obispo de Río Gallegos, monseñor Jorge García Cuerva, celebró la misa del domingo 5 de julio en  la capilla del obispado. Al comentar el Evangelio, resaltó dos palabras: "Alabanza" y "humildad".

El obispo de Río Gallegos, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, celebró la misa del 14° domingo durante el año en la capilla del obispado y guio su prédica con dos palabras principales tomadas de los textos bíblicos:  “Alabanza” y “humildad”.

Al comenzar su homilía, recordó el “Te alabo, Padre” que Jesús expresa en el Evangelio para hablar de la alabanza: “Jesús está rezando de un modo no muy común para nosotros. Alabar es entrar en una profunda alegría, reconociendo la maravillosa obra de Dios sobre nosotros. Reconocernos pequeños, que nuestra vida es pura gratuidad, y reconocer la grandeza de Dios”, describió. 

Por otro lado, mencionó que la alabanza también es “una oración de memoria, para recordar y volver a pasar por el corazón las cosas que Dios ha hecho por nosotros”. Monseñor García Cuerva destacó la importancia en este tiempo de “darle gracias a Dios y glorificarlo porque nos ama”. Aunque “tendemos a tener una mirada negativa de la vida por todo lo que está pasando, los invito a poder hacer este ejercicio de alabar a Dios”. 

El obispo recomendó los salmos 145 y 150 para realizar una oración de alabanza, porque “el aplauso y el baile no son la única manera”. “Te propongo que busques estos salmos, que nos pueden ayudar a cargar las pilas de alegría”. 

Haciendo referencia a la segunda palabra, la “humildad”, el prelado rionegrino recordó las veces que está reflejada en el Evangelio: “Su vida es humildad. La grandeza de Dios se puede contemplar en un hombre sencillo, un judío, un carpintero, un hombre de pueblo. La vida de Cristo es una vida humilde”, afirmó. 

“La humildad es tomar conciencia de que somos creados, que somos pequeños, reconocer que estamos llenos de límites y defectos pero, al mismo tiempo, confiamos en la grandeza de Dios que nos ama y sostiene”, explicó el prelado al tiempo que advirtió sobre la soberbia: “No es soberbio solo quien tiene una actitud despótica; también aparece en quienes quieren estar en el centro y se revisten con una falsa humildad”. 

“Los que no reconocen la obra de Dios son los sabios y los prudentes, porque se sienten seguros, se la creen, y piensan que la tienen clara”, aseguró  y añadió que “son los pequeños, los desposeídos, los que tienen inseguridades, quienes dejan entrar a Dios en sus vidas”. 

Al concluir, pidió el don de la alabanza “aunque parezca algo contracultural en este tiempo, con alegría glorifiquemos a Dios y hagamos memoria de las cosas lindas de la vida”. Y también rogó “seguir creciendo en la humildad, Jesús es nuestro modelo, pero ojo con hacernos los pobrecitos o exagerar los problemas que tenemos”. Monseñor García Cuerva finalizó leyendo un texto de Juan Pablo I sobre la humildad.+