Domingo 12 de julio de 2020

Mons. Scheinig animó a sostener con la oración el ministerio de Francisco

  • 30 de junio, 2020
  • Luján (Buenos Aires) (AICA)
El arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, presidió el domingo 28 de junio una misa en la basílica y santuario de Nuestra Señora de Luján

En la víspera de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, presidió el domingo 28 de junio una misa en la basílica y santuario de Nuestra Señora de Luján.

“En este día la Iglesia, nos invita a recordar a dos grandes apóstoles de los comienzos de esta comunidad nuestra llamada Iglesia, San Pedro y San Pablo. A estos apóstoles se los llama columnas de la iglesia, basamentos, bases, porque Jesús dijo a los doce: ‘Vayan’, y ellos obedeciendo el mandato de Jesús salieron a predicar el Reino e hicieron comunidades de fe, de esperanza y de caridad, comunidades fundadas por ellos, en ellos”, destacó, y añadió: “Recordamos a dos testigos de la fe que dieron testimonio no sólo con la palabra sino con sus vidas”.

El arzobispo destacó el papel diferente que Jesús eligió para Pedro: “El Evangelio que acabamos de leer nos muestra el diálogo que Jesús tuvo íntimamente con Pedro. Jesús resucitado tiene un diálogo con Pedro y es un diálogo dirigido a él. Muchas veces Jesús se dirigió a los doce o a los discípulos. Este es un diálogo dirigido a él. Por eso la insistencia: Simón, hijo de Juan -está nombrando al padre,- yo me quiero dirigir a vos, te quiero preguntar a vos, lo distingue dentro del grupo  de los apóstoles. Simón, hijo de Juan ¿me quieres?”.

“Por tres veces le pide que le confiese su amor. Tres veces que tienen mucho que ver con las tres negaciones que Pedro hizo de Jesús”, afirmó. “Jesús sabe el interior de Simón Pedro, entonces le pide que le confiese su amor. No cualquier amor, un amor total, el amor que uno le puede dar  solo a Dios. Nadie podría exigirnos semejante amor, solamente Dios y Jesús está frente a Simón pidiéndole que le confiese su amor total”, destacó. “Simón le confiesa que Él lo sabe todo, que Él sabe de su fragilidad, de su debilidad, que está hecho de barro y es capaz de traicionar, pero también que lo quiere, que lo ama, Simón le confiesa que lo ama”.

“Entonces por tres veces Jesús le confía el pastoreo de su rebaño, de su Iglesia”, continuó. “La Iglesia de Jesús no es un edificio, no es una organización, son las personas por las cuales Jesús dio la vida. Jesús le confía a Simón el pastoreo de su Iglesia. Jesús le pide amor total y ahora lo invita a que sea un pastor total”.

“A lo largo de la historia esa misión de ser el pastor de la Iglesia universal se fue sucediendo como se suceden también los apóstoles en cada iglesia particular. En esta iglesia particular siempre habrá un pastor, un obispo. Ahora me toca a mí, le tocó a Agustín, le tocó a otros obispos anteriores y después me sucederán otros obispos”.

“Siempre habrá un apóstol, un obispo, también siempre habrá un obispo en Roma, el Papa. Yo como obispo, necesito estar en comunión con el obispo de Roma. Somos el mismo colegio apostólico,  pero él es el pastor de la Iglesia y yo le debo filial obediencia. Los dos somos obispos, pero él es el que sostiene la comunión en la Iglesia”, aclaró. 

“En cada momento de la historia, el Espíritu se ha encargado de elegir, de llamar y de hacer real la unción del Papa. A lo largo de mi vida, en mis 61 años, fui conociendo a varios.  A algunos los leí en la historia y uno va repasando la vida, pero los que fueron marcando nuestra vida, la vida de muchos: Juan XXIII, el que abrió las puertas del concilio; Pablo VI, el hombre que sostuvo el concilio y el postconcilio, Juan Pablo I, un papado muy corto, el hombre que iba a profundizar la reforma conciliar, Juan Pablo II, el santo Papa que llenó a la Iglesia de novedad, el papa polaco, ya era novedoso que no fuera un italiano, un papado largo lleno de cosas estupendas y de novedad. Benedicto XVI, el Papa de la sabiduría, el Papa de la cultura teológica y filosófica profunda”, enumeró.

“Y ahora el papa Francisco, el sucesor de Pedro, obispo de Roma, compatriota nuestro. Yo quería en este día estar aquí en Luján, porque el Papa que hoy es el apóstol de Roma, el que sostiene la comunión de toda la Iglesia, es un compatriota nuestro, es un argentino que estuvo aquí, muchas veces celebró aquí, vino a rezar en silencio, confesó en esta casa querida. Un Papa para un momento de la historia que la historia no va a olvidar”, aseguró.

“Hay años en la historia que pasan desapercibidos. Este año en la historia va a ser un año que se va a recordar, es un tiempo de la historia complejo, difícil”, reconoció monseñor Scheinig, un tiempo de cambios “que no sabemos hacia donde nos van a conducir y que nos llenan de perplejidad y el Espíritu ha llamado a un hombre dotado de capacidades naturales pero también lleno de una gracia particular para ser el Pastor total de la Iglesia de este tiempo”.

“La confesión de amor de Francisco por Jesús y la confianza de Jesús por Francisco se vuelve a renovar. En este tiempo de la historia sin duda que hace falta un Papa que tenga capacidad de liderazgo, capacidad de gobierno, capacidad mística y Francisco tiene la gracia de tener capacidad de liderazgo, de decir cosas que orientan, que ayudan, que inspiran no sólo a la Iglesia sino al mundo”, sostuvo. “Es un líder de todo el mundo, tiene capacidad de gobierno, lo demuestra, un hombre con una fortaleza interior, capacidad de dar seguridad a la iglesia. Nos da firmeza, nos da seguridad conocemos el rumbo, un Papa con una enorme capacidad mística, enormemente mariano, pero muy inserto en el corazón de Dios”.

“Ese don que tiene de discernimiento lo hace capaz de intuir el corazón de Dios, y por eso muchos rasgos de Francisco son proféticos, no porque adivine el futuro -no es ese el profetismo dentro de la Iglesia- sino porque puede hablar desde el corazón de Dios y llegar al corazón del hombre”.

“Para los argentinos es un desafío. Francisco, el Papa de la Iglesia”, admitió. “Los argentinos somos argentinos y tenemos esta manera tan particular de vernos y de tratarnos. Evidentemente, también el Papa entre los argentinos muchas veces ha quedado presa de las divisiones que nosotros naturalizamos”.

“Para nosotros, y uno lo dice con tristeza, muchas veces es normal estar divididos, de un lado o del otro y tratarnos y maltratarnos también estando de un lado o del otro. Y Francisco muchas veces ha quedado atrapado por nosotros de un lado o del otro y se desdibujó entre nosotros su figura de Pastor total para la comunión”, advirtió. “En la misma Iglesia, el Papa sufrió y sufre. No somos capaces de mirarlo desde la fe. Para nosotros los cristianos es fundamental no perder esta dimensión, en la que podemos decir con certeza que Francisco no está donde está porque lo quiso sino porque Dios lo eligió, el Espíritu lo puso ahí y por eso desde la fe nosotros estamos invitados a rezar por él, rezar mucho por él porque lo necesita”.

“Ciertamente necesitamos en la Iglesia un Pedro, un sucesor de Pedro, un Apóstol de Roma, un Francisco que nos confirme en la misma fe, en el mismo bautismo, en el mismo Señor”, aseguró. “Por eso en este día en que recordamos a los apóstoles y rezamos especialmente por el Papa, queridas cristianas, queridos cristianos, les pido que en nuestro corazón la figura de Francisco sea una figura de fe y que podamos sostenerlo con la oración, con nuestra oración sentida”, animó, pidiendo que “el Señor le dé fuerzas y lo sostenga en su fe”, porque “si él está firme en la fe, también nosotros lo estamos”.+

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