Sábado 24 de octubre de 2020

Mons. Scheinig: "Para Jesús, la lógica del Reino no es la mediocridad humana"

  • 24 de septiembre, 2020
  • Luján (Buenos Aires) (AICA)
El arzobispo de Mercedes Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, presidió la Eucaristía del domingo 20 de septiembre en el Santuario de Luján.

En el XXV Domingo del Tiempo durante el año, el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, presidió la Eucaristía en la basílica y santuario de Nuestra Señora de Luján.

En su homilía, el prelado se refirió al Evangelio y reconoció que “muchas veces nos pone en una situación de confrontación con los propios pensamientos y los propios criterios, muchas veces el Evangelio nos descoloca, no está en la misma lógica que la nuestra, que nuestros pensamientos”. 

“No es sorpresivo entonces que Jesús diga que muchos de los primeros serán últimos y muchos de los últimos serán los primeros, porque para Jesús la lógica, es la lógica del reino, del reino de Dios, del sueño de Dios, de la voluntad de Dios”.

“Para Jesús, la lógica del Reino no es la mediocridad humana”, insistió el arzobispo. “El Reino no tira para abajo a las personas, sino que eleva.  Jesús en su cabeza,  en su corazón, nos manifiesta la voluntad de Dios y  ¿cuál es la voluntad de Dios? Elevar, salvar, llevar a plenitud la vida, lo humano. Ese es el criterio”, afirmó. 

“Y si Jesús dice que muchos de los primeros serán últimos y muchos de los últimos serán primeros no es para nivelar para abajo. Nos está invitando a entender la vida con criterio de elevación de plenitud humana”, sostuvo. “El profeta Isaías en la primera lectura decía con mucha claridad de parte de Dios, ‘Mis caminos no son los caminos de ustedes’. Muchas veces, el camino que Dios nos propone no es el mismo que uno buscaría desde las lógicas personales”, señaló.

“El camino de Dios nos sorprende, porque lo que está buscando para nosotros siempre es lo mejor y por eso muchas veces el camino de Dios nos descoloca. Uno tiene sus propios planes a partir de criterios personales y Dios nos invita a otro camino”, admitió. 

“Los que peinamos canas y ya tenemos experiencia de vida sabemos, después de haber vivido alguna situación, que el camino de Dios era mucho mejor que el camino de uno. Pero al principio uno está descolocado, no termina de entender. Por eso la vida cristiana es una invitación a ir asumiendo los criterios del Evangelio en la propia vida”, destacó.

Parece, detalló monseñor Scheinig, “que en la lógica de Dios no es sólo el esfuerzo humano lo que merece recompensa, sino que Dios da la recompensa. No es sólo el esfuerzo de las personas. No alcanza para ser una persona plena el esfuerzo personal. Parece que en el Reino, en la lógica de Dios, eso no alcanza”.

“Para ser una persona plena se necesita de la misericordia y la bondad de Dios. Dios es capaz de hacer meritorias nuestras pequeñas acciones, nuestros pequeños esfuerzos. En la lógica del Reino, en la lógica de Dios, la misericordia y la bondad hacen que las personas seamos más personas.  No alcanza con la justicia, no alcanza con el esfuerzo personal y esto es otra lógica”.

“Nosotros muchas veces nos juzgamos, nos convalidamos unos a otros por el esfuerzo y la capacidad de hacer que tienen los otros. Tanto es así que muchas veces a  nuestros ancianos les cuesta mucho asumir la incapacidad de hacer cosas, porque todo lo juzgamos desde el hacer. Y cuando uno no puede, se siente en el último lugar. Jesús nos dice que Dios es capaz de darles validez a todos los hombres, no a algunos, no a los más capaces, no a los mejores, sino a todos los hombres, a todas las personas.  Absolutamente todas las personas tienen una oportunidad en Dios y con Dios, por lo propio no, por él, por su gracia”, sostuvo.

En ese sentido, animó a “copiar esta lógica del Reino entre nosotros”, y consideró que “sería fundamental en los tiempos que vivimos, tan complejos, tan difíciles, de tanto juicio, de tanta crítica de unos hacia otros, de tanta sobreexigencia a veces inhumana a los que no pueden, a los que no son capaces”. 

“Estamos en un momento delicado de la historia, delicado del país. El Señor nos invita a otra lógica del trato de unos para con otros. Otro trato, otra manera, otro estilo. No es sólo el de juzgarnos por nuestras capacidades, nuestras posibilidades de esfuerzo, sino también es el de considerarnos todos muy limitados y todos necesitados del abrazo, de la bondad y de la misericordia”, advirtió. “Pidámosle al Señor entonces que podamos los cristianos, los que seguimos a Jesús vivir de esta manera, pero desde el corazón, no sólo desde la cabeza”, invitó.+