Sábado 5 de diciembre de 2020

"Sean siempre portadores del amor de Dios", dijo Mons. Barba a los seminaristas

  • 1 de octubre, 2020
  • San Luis (AICA)
Al celebrar a San Miguel, patrono del Seminario Mayor de San Luis, y su cuarenta aniversario fundacional, se celebró una misa con imposición de sotana a cuatro seminaristas puntanos.

En la fiesta de los arcángeles San Miguel, San Rafael y San Gabriel, el martes 29 de septiembre, la diócesis de San Luis celebró el día del Seminario Mayor, que lleva por patrono al arcángel San Miguel, y el cuarenta aniversario de su fundación. 

Durante la celebración, presidida por el obispo de San Luis, monseñor Gabriel Barba, cuatro seminaristas, Santiago Pereyra, Nahir Romero, Cristian Mogro y Eugenio Agüero, recibieron la imposición de la sotana, como signo visible de su vocación. 

En su homilía, el obispo se dirigió a los seminaristas, los sacerdotes formadores y las familias presentes: “Doy gracias a Dios por estar junto a ustedes, por tener la suerte de contar con un seminario propio, por la generosa entrega de cada uno de nuestros seminaristas que navegando mar adentro de sus corazones, van atentos en busca de la voz de Dios a fin de responder fielmente a su llamado”.

Haciendo mención al signo de la imposición de la sotana, el prelado dijo: “Cada paso, cada ministerio recibido, en este caso este signo de la vestimenta recibida va llevándolos a dar un paso tras otro, bajo la mediación de los formadores y junto al obispo que les permite visualizar la cercanía a una vocación que va descubriéndose y afianzándose en espera del sacramento deseado cuya recepción no es un derecho, sino un Gracia que Dios nos da por medio de la Iglesia a quien Él quiere y elije”.

Luego el obispo mencionó a los arcángeles, “criaturas celestiales y espirituales”, e hizo referencia al patrono del seminario, “aquel contra quien se enfrenta San Miguel, el demonio, lleva la condena de la perdición tanto de sí mismo, como de sus obras. El bien y el mal, en lucha. El bien alimentado por la gracia de Dios que le da la fortaleza en toda batalla y de donde nace entonces nuestra firme esperanza. El mal que por todo lo contrario, no da lugar a la luz y a la vida de Dios”. 

Y aseguró: “Esta batalla celestial, se refleja en nuestra vida. En la vida de la humanidad”. Por eso el obispo dijo que San Miguel “nos fortalece y protege para que, como él mismo, jamás nos separemos de Dios”. 

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“El camino del cristiano es un camino hacia la santidad. Es una construcción día a día. Que no se termina con un solo acto de conversión sino, que debe ser actualizada permanentemente en todo aquello que nos toque vivir. Y encontrar en un atento discernimiento la voz de Dios, que nos habla…, el Buen Espíritu que nos guía y a quien debemos responder”, sostuvo monseñor Barba más adelante.

A los seminaristas les habló: “En el Seminario, donde van descubriendo y fortaleciendo su vocación, deben ir creciendo en esta experiencia de una gracia que florezca en sus corazones y se vea relejada en sus acciones”. Y luego, sobre la sotana, dijo citando al Cura Brochero: “El sacerdote que no tiene mucha lástima de los pecadores es medio sacerdote. Estos trapos benditos que llevo encima no son los que me hacen sacerdote. Si no llevo en mi pecho la caridad, ni a cristiano llego”.

“Fuertes y claras sus palabras. No se las olviden nunca. Sean siempre portadores del amor de Dios”, exclamó monseñor Barba. “La sotana es lo que hoy se hace visible, pero se desplomaría su sentido si el corazón de ustedes no busca sediento beber del corazón del mismo Cristo para poder llegar a ser un día pastores como Jesús. Esta vestimenta no los hará mejores, eso solo viene de adentro de sus corazones…”

Finalmente, el prelado deseó “que San Miguel los proteja cada día para que sigan creciendo en la fe, en la esperanza y en el amor”.+