Domingo 29 de noviembre de 2020

Panel interreligioso sobre Fratelli Tutti

  • 21 de octubre, 2020
  • Buenos Aires (AICA)
Organizado por el Instituto Cudes, se realizó un coloquio digital sobre Fratelli Tutti con personalidades pertenecientes a distintos ámbitos culturales y religiosos.

El Instituto de Cultura del Centro Universitario de Estudios (Cudes) organizó el pasado jueves 15 de octubre, un coloquio digital sobre la reciente encíclica del papa Francisco, Fratelli Tutti, del que participaron diversas personalidades pertenecientes a distintos ámbitos culturales y religiosos.  

La actividad propuso seguir la huella de Francisco, abordando el tema del documento y crear una cultura del diálogo para escuchar una pluralidad de opiniones sobre Fratelli Tutti. El encuentro fue transmitido por el canal de YouTube del Instituto. 

Participantes del panel el escritor Marcos Aguinis; el político Gustavo Béliz, miembro de la Pontificia Académica de Ciencias Sociales; la filósofa Paola Delbosco, miembro de número de la Academia Nacional de Educación; la politóloga Nancy Falcón, directora del Centro Cultural Alba; el historiador británico Austen Ivereigh, autor de la que se considera la mejor biografía sobre el Papa; la periodista Elisabetta Piqué, corresponsal del diario “La Nación” en Roma; el rabino Abraham Skorka, ex rector del Seminario Rabínico Latinoamericano, actualmente residente en los Estados Unidos; y el maestro budista Shif Zhihan, abad del templo Tzong Kwan, de San Pablo (Brasil). 

Marcos Aguinis comenzó con un comentario y cuestionó la crítica de la encíclica al neoliberalismo: “El neoliberalismo defiende la propiedad privada y, sin embargo, muchos que se dicen católicos aceptan que se viole la propiedad privada. En la Argentina está ocurriendo esto con bastante intensidad, lamentablemente, y muchos prelados no lo critican, más bien aceptan que haya violaciones de libertad económica, que haya violaciones de la propiedad privada”. Sin embargo, Aguinis rescató “la lucha intensa y permanente de Francisco para beneficiar al ser humano”. 

Para Gustavo Beliz, uno de los conceptos más importantes del documento es el momento que atraviesa el país es el diálogo: “Para la cultura del encuentro necesitamos un realismo dialogante, ceder algo por el bien común, con la idea de que no se sirva a ideas sino a personas”, y ahondó en los conceptos de amabilidad y hospitalidad como mensajes centrales del documento. 

Según la académica Paola Del Bosco, el centro neurálgico de la encíclica es la referencia a la búsqueda de la verdad objetiva, así como “la búsqueda de valores trascendentes es el gran camino que nos ofrece Francisco para que busquemos con autenticidad la fraternidad. Si abrimos nuestro corazón a la verdad, ello va a hacer nacer un mundo distinto, ese es el camino”. 

Por su parte, Nancy Falcón, de la comunidad islámica, ponderó la importancia del documento al recordar aquel primer encuentro de San Francisco de Asís con el Sultán Malik-el-Kamil y el del papa Francisco con el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb, al tiempo que resaltó que las encíclicas más allá del contenido son “formas de practicar el diálogo interreligioso, que ese diálogo dé realmente su fruto”. En tal sentido, celebró el diagnóstico certero que realiza el documento de la actualidad. 

El historiador británico Austen Ivereigh destacó el llamado del Papa a “rebalancear la modernidad”. Para él la encíclica es “una invitación a poner la fraternidad no solo como una cosa buena sino también como el principio reactor de nuestra organización sociopolítica y económica. La inclusión, la integración, la preocupación por la desigualdad”. Y destacó la importancia del capítulo seis al referirse que es “la primera vez que un Papa reflexiona en una encíclica sobre el diálogo social, cívico, cultural, actualmente conformado por los nuevos desarrollos tecnológicos y el mundo digital que han cambiado nuestras formas de pensar y relacionarnos”. 

La periodista Elisabetta Piqué relató la presentación de la encíclica, al haber estado presente, señalando la novedad de que “uno de los detalles a destacar y algo sin precedentes dentro del Vaticano fue el hecho de que uno de los cinco oradores que presentaron la Encíclica fue el juez Mohamed Mahmoud Abdel Salam, que además de realizarla en árabe lo hizo con un gran entusiasmo". 

Seguidamente, Abraham Skorka, considerado el rabino de mayor amistad con el Papa, destacó en el documento una “composición de ideas y conceptos que merecen ser leídos y analizados de una manera especial, como un llamado a la humanidad para levantar barreras para que haya un diálogo, un encuentro entre los pueblos y los individuos de todos los credos”. Subrayó como original la referencia al concepto de “sueño”, “palabra que aparece de manera muy especial en la encíclica y sigue vigente ya que es el que nos nutre para que tengamos esperanza, el que nos moviliza para la construcción de un mundo mejor”, concluyó. 

Finalmente, el maestro Shifu Shihan, abad de un monasterio budista en Brasil, consideró las palabras de Francisco “más oportunas que nunca” y resaltó aquellas que resuenan con una perspectiva budista, “el sistema actual no es compasivo, crea insatisfacción y sufrimiento fuerte a lo que el libre mercado ofrece debido a la desigual distribución de los recursos, genera codicia por cosas que muchos no pueden tener y esto es lo que lleva al resentimiento e ira”. “La educación como medio de concientización es un factor clave”, coincidió.+