Lunes 13 de julio de 2020

Fallece el padre Adolfo Nicolás, que fue Superior General de la Compañía de Jesús

  • 20 de mayo, 2020
  • Tokio (Japón) (AICA)
El jesuita español Adolfo Nicolás SJ, que fuera superior general de la Compañía de Jesús entre 2008 y 2016 falleció hoy a los 84 años en Tokio, Japón.

El jesuita español Adolfo Nicolás, que fuera superior general de la Compañía de Jesús entre 2008 y 2016 falleció hoy a los 84 años en Tokio, Japón, donde residía desde hace muchos años. Su funeral se celebrará en Tokio a las 17 (10 horas del 21 de mayo en España) y se retransmitirá por internet.

La noticia de su fallecimiento fue comunicada por el padre Arturo Sosa SJ, superior general de la Compañía de Jesús, en una carta a todos los jesuitas.

En sus palabras, el padre Sosa describe a su predecesor como “un hombre sabio, humilde y libre; entregado al servicio de modo total y generoso; conmovido por los que sufren en el mundo, pero a la vez rebosante de la esperanza que le infundía su fe en el Señor Resucitado; excelente amigo, de los que aman la risa y hacen reír a otros; un hombre del Evangelio”.

Nacido en Villamuriel de Cerrato (Palencia) en 1936, entró en el noviciado de los jesuitas de Aranjuez en 1953. Con 24 años fue destinado a Japón. Desde ese momento hasta su elección como superior general, en 2008, trabajó en Asia, sobre todo en Japón y Filipinas, desempeñando distintos cargos, entre ellos el de provincial de Japón durante la década de los 90, o el de moderador de los Provinciales Jesuitas de Asia Oriental y Oceanía. También trabajó con la población inmigrante y desfavorecida en una parroquia de Tokio.

En 2008, tras la renuncia del padre Peter-Hans Kolvenbach, fue elegido por la 35 Congregación General, como superior general de los jesuitas, convirtiéndose en el vigésimo noveno sucesor de San Ignacio y el séptimo jesuita de nacionalidad española que ocupa este cargo. A su generalato aportó su conocimiento y sensibilidad de las culturas orientales, la espiritualidad en diálogo con otras religiones y reafirmó el compromiso prioritario por la promoción de la justicia y la reconciliación.

A lo largo de estos años lideró un trabajo de intensa reestructuración de las provincias jesuíticas europeas y americanas e insistió repetidamente en la necesidad de combatir la superficialidad, trabajando desde la profundidad y la creatividad. A lo largo de su gobierno animó a los jesuitas a redescubrir la dimensión universal de la Compañía de Jesús y a impulsar la colaboración con otros, creyentes o no. Algunos de los acentos de su generalato fueron el trabajo en favor de los más desfavorecidos, la ecología, la reconciliación, la educación de los jóvenes y el trabajo por la paz como principio irrenunciable.

En 2014, a los 78 años, anunció su voluntad de renunciar y tras ello, regresó a Asia, primero a Filipinas y después a Japón, donde residió hasta ahora.

La Compañía de Jesús lo definió como un hombre marcado por su larga trayectoria en Asia y el contacto con la cultura y religiones orientales: ecuménico, comprometido con el diálogo interreligioso y entre culturas. De su personalidad se reconoció siempre su gran apertura, su sencillez e inteligencia. +