Miércoles 15 de julio de 2020

Mons. Fernández destacó cinco claves de la encíclica Laudato si'

  • 22 de mayo, 2020
  • La Plata (Buenos Aires) (AICA)
En el marco de la Semana Laudato si'

El arzobispo de La Plata, monseñor Víctor Manuel Fernández, compartió algunos pensamientos en el marco de la Semana Laudato si’, que recuerda la encíclica del papa Francisco sobre el cuidado de la Casa Común, que este año cumple cinco años.



Para empezar, el prelado destacó la recepción que la encíclica tuvo en el mundo, y recordó que fue comentada, leída y tenida en cuenta por políticos como Ángela Merkel o Barack Obama. “Además, muchos sectores que no eran católicos se interesaron y la consideran un aporte importantísimo”, destacó.



En ese sentido, monseñor Fernández consideró importante retomar la encíclica, y propuso hacerlo a partir de cinco grandes claves que atraviesan toda la encíclica.



La primera, señaló, “es el valor que tiene cada criatura”. “Nosotros nos hemos acostumbrado a decir que el ser humano es el centro del universo, que es la criatura más importante, por supuesto, pero ese mensaje quizás nos llevó a descuidar otra parte de la verdad, y es que cada criatura, obra de Dios, tiene un sentido, cada una tiene un valor, cada una tiene un mensaje que transmitir y por lo tanto hay que cuidarlas”.



“Los científicos insisten, por ejemplo, en que en la Amazonía hay muchos medicamentos escondidos, allí en tantos vegetales, en tantos frutos, que para nosotros son desconocidas. Si los incendios terminan aniquilando algunas especies, son curaciones futuras que no vamos a tener, porque allí es donde Dios puso un elemento de curación”, ejemplificó.



De este primer eje, explicó, “se deriva el cuidado de la biodiversidad, que no es lo que vemos en el mundo de hoy: lo que vemos no es tanto el cuidado sino que desaparecen miles de especies, animales o vegetales, todos los días. Es una pérdida constante de especies que se quedarán perdidas para siempre, irrecuperables, que ya no podrán dar su mensaje, que ya no podrán dar su aporte a este mundo”.



La segunda clave “es una frase que está repetida muchísimas veces en todo el documento, que es: ‘Todo está conectado, todo está relacionado’. Hay una conexión entre todas las cosas y las criaturas de este mundo, y de ahí se deriva la cuestión de los ecosistemas. En cada lugar se forma un ecosistema y allí cada criatura aporta lo suyo pero todas relacionadas entre sí”.



“Esos ecosistemas se han ido creando durante siglos o miles de años, por eso hay que tener mucho cuidado en introducir un animal que no existía en una región, un cultivo que no existía, hay que estar atentos”, advirtió.



“Uno a veces mira la creación y se siente un espectador, como que está desde fuera contemplando. En realidad nosotros también estamos conectados con todo eso, estamos incluidos, somos parte, no contemplamos desde fuera la creación, sino desde dentro, integrándonos”.



Hay un tercer eje de Laudato si’, y es una propuesta sobre el verdadero buen vivir. ¿Qué es vivir bien para un ser humano? ¿Qué es el buen vivir? Y el papa Francisco dice: no es la ansiedad, ese desenfreno, ese estar siempre buscando algo para consumir, porque no tenemos paz, de esa manera no vamos a poder cuidar el planeta, lo vamos a destrozar.



“Propone entonces vivir detenidamente, disfrutando de cada pequeña cosa, valorando cada pequeña cosa, conteniendo esa ansiedad que nos devora. Propone el Papa otro estilo de vida y otra forma de enfrentar la existencia, y no lo que llamamos la ‘cultura del descarte’: Usar y tirar. Así el mundo no alcanza, el planeta no alcanza, vamos a terminar agotándolo. Y esto implica que uno cuide las cosas aunque le sobren”, puntualizó, poniendo como ejemplo el agua, que es un bien finito y en ciertos lugares es una gran necesidad.



El cuarto eje de Laudato si’, detalló monseñor Fernández, “es el tema del poder humano. Esta es una cuestión filosófica que el Papa desarrolló especialmente: el poder humano está descontrolándose, los poderes económicos sobre todo, no miden las consecuencias, buscan el resultado rápido, el rédito inmediato” , señaló.



“Entonces, cuando uno busca un resultado económico rápido, fácil, ¿qué se va a preocupar por cuidar el planeta? ¿Qué se va a preocupar por cuidar el medioambiente? No, está en la lógica del beneficio rápido y así el poder humano se descontrola, porque además hoy tiene la tecnología que le permite hacer cosas enormes que nunca pudo hacer, y ese poder desbocado es sumamente peligroso”, alertó. “Es un poder que arrasa con todo y no le importa nada”.



“Hay un quinto eje en el documento que se refiere a las personas que no tienen poder, y esto nos ayuda a redescubrir que Laudato si’ no es una encíclica verde, ecológica. Es una encíclica social, porque piensa el cuidado del planeta en relación con los más débiles. Así como las creaturas son débiles ante el poder humano que las arrasa, también son débiles los más pobres, los últimos de la sociedad, los abandonados, que también son descartados como descartamos tantas cosas”.



“El papa insiste en este documento en que todos son importantes, que hay un lugar para todos en este planeta, que no hay ningún ser humano de sobra, que no hay unos ‘más humanos que otros’. Cada ser humano tiene un valor infinito porque es infinitamente amado por Dios”, sostuvo.+