Lunes 13 de julio de 2020

La Virgen de Huanchaco bendijo la ciudad de Trujillo desde el cielo

  • 22 de mayo, 2020
  • Trujillo (Perú)
En un hecho histórico, la imagen de la Virgen Candelaria del Socorro de Huanchaco sobrevoló la ciudad de Trujillo y sus alrededores a bordo de un helicóptero

En un hecho histórico, la imagen de la Virgen Candelaria del Socorro de Huanchaco sobrevoló la ciudad de Trujillo y sus alrededores a bordo de un helicóptero de la Policía Nacional para bendecir a los ciudadanos en medio de la crisis sanitaria del nuevo coronavirus.

Alzando un pañuelo blanco y portando un espejo desde sus puertas o ventanas, los católicos de diferentes sectores de Trujillo saludaron este miércoles 20 de mayo el paso de la imagen.

Pétalos de rosa caían desde el cielo como signo de esperanza en medio de la pandemia que parece enquistarse en la región La Libertad, al norte del Perú. Después de Lima y el primer puerto del Callao, las provincias de Ferreñafe y Chiclayo son algunas de las ciudades más afectadas por la Covid-19.

Junto a una comisión, conformada por el arzobispo metropolitano de Trujillo, monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, miembros de la hermandad y el párroco del Santuario Virgen del Socorro de Huanchaco, la patrona del balneario fue trasladada hacia el aeropuerto en medio del repique de campanas y cánticos.

“En un acto de fe estamos sobrevolando la ciudad pidiendo la intercesión de nuestra madre”, expresó el también presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, que realizó esta maniobra acompañado por el coronel Edwin Dávila, jefe de la región de la policía peruana.

“Unámonos en oración todos los peruanos para combatir esta pandemia”, enfatizó el prelado.

Este año, como cada cinco años, la imagen mariana dejaría su altar en el santuario de Huanchaco para recorrer 12 kilómetros hasta la capital de la región La Libertad, Trujillo, pero a causa de la pandemia, esta visita se suspendió.

Tras varias coordinaciones se hizo posible el vuelo de la Virgen Candelaria del Socorro que en la historia se le atribuye la sanación de la peste bubónica y de la plaga de insectos que invadió Trujillo, en el año 1674.

En 1971, el papa Pablo VI la coronó con el título de “Madre del Amor y de la Paz Universal”.