El obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, consagró los altares y dedicó los templos puestos bajo el patronazgo de Nuestra Señora del Valle, en dos barrios de la localidad de Fiambalá.
La imagen del futuro beato fue entronizada en la parroquia de San Roque, donde se hizo memoria de la llegada de Esquiú a esa ciudad catamarqueña en la antesala de su "último viaje terreno".
El pueblo catamarqueño se manifestó defendiendo las dos vidas y el obispo dio un mensaje "a favor de la inclusión de todos en la mesa de la vida".
A pocos meses de su beatificación, que será el 13 de marzo, los catamarqueños se preparan para vivir un año dedicado a fray Mamerto Esquiú. La ceremonia ya tiene logo, canción y lugar elegido.