Martes 7 de julio de 2020

Ángelus: La gratitud "característica del cristiano", recordó el Papa

  • 28 de junio, 2020
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
"La plenitud de la vida y de la alegría se halla en la entrega de sí por el Evangelio y por los hermanos", recordó este domingo el Papa en su reflexión antes del rezo del Ángelus.

A las 12 del mediodía de este domingo 28 de junio, el papa Francisco se asomó a la ventana del Palacio Apostólico para recitar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro y comentando el Evangelio del Día en el que Jesús pide a sus discípulos que tomen en serio las exigencias del Evangelio, recordó que “la gratitud es característica del cristiano”.

Al dirigirse al millar de personas presentes, y distantes entre sí, en la Plaza de u00an Pedro, Francisco dijo que el Evangelio de hoy “hace resonar con fuerza la invitación a vivir plenamente y sin titubeos nuestra adhesión al Señor. Jesús pide a sus discípulos que tomen con seriedad las exigencias evangélicas, aun cuando ello requiere sacrificio y fatiga. El primer pedido, exigente, que Él hace a quien le sigue es poner el amor a Él por encima de los afectos familiares. Dice: «Quien ama a su padre, a su madre, a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí». Por cierto, Jesús no quiere restar valor al amor por los padres e hijos, pero sabe que los lazos de parentesco, cuando se colocan en primer lugar, pueden desviarnos del verdadero bien. Podemos verlo en ciertas corrupciones que ocurren en los gobiernos, cuando se antepone el amor a los parientes al amor por la patria”. 

“Todos podríamos dar numerosos ejemplos al respecto. Sin mencionar las situaciones en las que los afectos familiares se mezclan con decisiones que van en contra del Evangelio. Por el contrario, cuando el amor hacia padres e hijos es animado y purificado por el amor del Señor, entonces se vuelve plenamente fecundo y produce frutos de bien en la propia familia y mucho más allá de ella”. Francisco recordó que Jesús reprocha a los doctores de la Ley porque descuidan a los padres e insta a amar a padre e hijos.

“Luego, Jesús dice a sus discípulos: «El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí». Se trata de seguirlo por el camino que Él mismo recorrió, sin buscar atajos. No hay amor verdadero sin cruz, es decir, sin un precio a pagar en primera persona. Si es llevada con Jesús, la cruz no da miedo, porque Él siempre está a nuestro lado para sostenernos en la hora de la prueba más dura y para darnos fuerza y coraje”. 

“Tampoco sirve agitarse para preservar la propia vida, con una actitud temerosa y egoísta. Jesús advierte: «Quien conserve su vida, la perderá, y quien pierda su vida a causa de mí, la ganará». Es la paradoja del Evangelio. Pero, gracias a Dios, ¡también tenemos muchísimos ejemplos de esto!, inclusive en medio de esta pandemia.  

“La plenitud de la vida y de la alegría se halla en la entrega de sí por el Evangelio y por los hermanos, con apertura, aceptación y benevolencia. Al hacer esto, podemos experimentar la generosidad y la gratitud de Dios. Nos lo recuerda Jesús: «Quien a ustedes recibe, a mí me recibe. Quien dé de beber aunque más no sea un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños no quedará sin recompensa». La gratitud generosa de Dios Padre tiene en cuenta hasta el más pequeño gesto de amor y servicio hacia los hermanos”. 

“Es un reconocimiento contagioso, que ayuda a que cada uno de nosotros tenga gratitud hacia los que se ocupan de nuestras necesidades. Cuando alguien ofrece un servicio, no debemos pensar que todo se nos debe. Hay tantos servicios que se hacen por amor. Piensen en los voluntarios”. “La gratitud, el reconocimiento, es ante todo un signo de buena educación, pero también un distintivo del cristiano. Es un signo simple, pero genuino, del Reino de Dios, que es un reino de amor gratuito y agradecido”. +