Sábado 7 de marzo de 2026

El Card. Sako advierte sobre el riesgo de una guerra regional en Medio Oriente

  • 7 de marzo, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El patriarca caldeo de Bagdad expresó su preocupación por los ataques que afectan a Iraq y pidió a los líderes religiosos alzar la voz por la paz y promover la vía diplomática.
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El patriarca de la Iglesia caldea, el cardenal Louis Sako, manifestó su profunda preocupación ante la escalada de violencia que afecta a Iraq y a otros países de Medio Oriente, y advirtió que el conflicto podría derivar en una guerra regional de gran escala.

En declaraciones a Radio Vaticano, el purpurado afirmó que "la guerra no es la solución" y subrayó que sólo la diplomacia puede ayudar a resolver las tensiones que sacuden actualmente a la región.

Durante la última semana, Iraq se convirtió en uno de los escenarios alcanzados por misiles, cohetes y drones lanzados por Irán en respuesta a bombardeos de Israel y de Estados Unidos contra la República Islámica. Los ataques impactaron en distintos puntos del país, desde la ciudad de Erbil -capital del Kurdistán iraquí- hasta infraestructuras estratégicas como el aeropuerto de Bagdad y los campos petroleros de Basora.

Ante esta situación, el patriarca caldeo señaló que la incertidumbre es grande entre la población. "Como patriarca, estoy muy preocupado por la situación porque nadie sabe adónde llevará esta guerra. Nosotros ya vivimos algo similar en 2003", recordó, en referencia a la invasión que desencadenó años de inestabilidad en el país.

Según explicó el cardenal Sako, el temor radica en que la actual confrontación se amplíe y genere nuevas tensiones internas. Irak mantiene una compleja realidad social y religiosa, en la que la población chiita representa cerca del 60% del total y mantiene vínculos históricos y culturales con Irán.

Tenemos miedo
"Tenemos miedo porque somos vecinos de Irán y muchos iraquíes son chiitas. Existe un doble sentimiento", indicó el patriarca, al advertir que una escalada militar podría desencadenar un conflicto regional que involucre a más países.

En efecto, los recientes ataques también han tenido repercusiones en otras naciones cercanas, entre ellas varios países del Golfo, así como Turquía y Azerbaiyán, lo que incrementa la preocupación por la extensión de la crisis en toda la región.

El cardenal Sako expresó además su inquietud por la situación de las comunidades cristianas en Iraq, particularmente en la llanura de Nínive, donde viven alrededor de 50.000 fieles. Esa región ya fue escenario de persecuciones y desplazamientos masivos durante la ocupación del autodenominado Estado Islámico.

"Los cristianos estamos muy preocupados porque, si comienzan ataques en la llanura de Nínive, estas personas abandonarán sus hogares y esta vez no volverán", advirtió.

Orar por la paz
Ante el clima de tensión, el patriarca pidió a los fieles cristianos intensificar la oración por la paz. "He pedido a los cristianos que el domingo recen por la paz en todas las misas, que se mantengan atentos, prudentes y que no pierdan el ánimo ni la esperanza", señaló.

Asimismo, invitó a los demás líderes religiosos del país a unirse en un llamado común para frenar la violencia. En particular, solicitó a los responsables musulmanes que levanten su voz en favor de la fraternidad y de la convivencia pacífica.

En este contexto, el purpurado recordó el encuentro histórico celebrado el 6 de marzo de 2021 en la ciudad santa de Nayaf entre el papa Francisco y el ayatolá Ali al-Sistani, considerado uno de los líderes espirituales más influyentes del islam chiita.

Aquel diálogo fue un momento clave para el fortalecimiento de las relaciones interreligiosas en Irak. Según recordó el cardenal Sako, durante la reunión el ayatolá afirmó: "Nosotros somos parte de ustedes y ustedes son parte de nosotros", una expresión que coincidía con el mensaje de fraternidad promovido por el pontífice.

En medio de la actual crisis, el ayatolá Al Sistani volvió a manifestar su preocupación por el posible agravamiento del conflicto. En una declaración difundida el 4 de marzo, pidió a los actores internacionales y a los países del mundo, especialmente a los países islámicos, que trabajen para poner fin a la guerra y encontrar una solución justa y pacífica al conflicto en torno al programa nuclear iraní, de acuerdo con el derecho internacional.

Para el cardenal Sako, la voz conjunta de los líderes religiosos puede contribuir a evitar una nueva espiral de violencia en una región que aún arrastra profundas heridas por décadas de guerras y conflictos. E insistió: "La guerra no es una solución; sólo el diálogo y la diplomacia pueden abrir un camino hacia la paz".+