Lunes 17 de junio de 2024

El Card. Rossi anima a renovar la mística de permanecer con Jesús de corazón

  • 30 de abril, 2024
  • Córdoba (AICA)
El arzobispo de Córdoba recordó que "sin Jesús no podemos hacer nada, como los sarmientos no pueden hacer nada sin la vid", y remarcó la necesidad de dar testimonio en su nombre mediante el amor.
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El arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ, presidió la misa dominical en la parroquia Nuestra Señora del Rosario y San José Obrero, y reflexionó sobre “el misterio recíproco de permanecer en Jesús y de Jesús que permanece en nosotros”.

“Este es el desafío del Señor, nos dice que la vida cristiana es eso: ‘Permanecer en mí’”, sostuvo el prelado, y destacó que “este permanecer no es un permanecer pasivo, es un permanecer activo y es un permanecer recíproco, porque dice: ‘Permanezcan en mí, como Yo permanezco en ustedes’”.

Sobre esta permanencia recíproca, explicó que “sin Jesús no podemos hacer nada, como los sarmientos no pueden hacer nada sin la vid”. “La vid necesita de los sarmientos que den frutos. ¿Cuál es el fruto nuestro? Es el testimonio, es la necesidad que tiene Jesús de nosotros de dar testimonio en su nombre, porque la fe en el Evangelio crece por el testimonio”, consideró.

En ese sentido, remarcó la necesidad de permanecer en Jesús para tener la savia, la fuerza, para tener la fecundidad. “¿Cómo es la relación entre Jesús, que permanece en mí, y yo, que permanezco en Él? En realidad, es una relación de intimidad que cada uno de nosotros tiene en la oración, en el silencio”, puntualizó.

“Dios necesita los frutos, necesita nuestro testimonio. La viña del Señor produce esencialmente frutos de caridad; para eso ha sido plantada, para eso ha sido cultivada”, planteó. “No son las palabras, los sentimientos, ni las buenas intenciones sino las obras, los hechos, los que hacen legible y creíble la caridad cristiana, el amor con obras y de verdad”, describió.

Por eso, explicó que “un amor verdadero es cuando no se cierra en el propio mundito, sino que sale de allí para encontrar a los hombres, mezclarse con ellos, salir afuera, donde sopla el viento helado de la injusticia, de la soledad, de la exclusión, de la violencia, de la indiferencia...”.

“El Señor nos invita a la fecundidad, y la fecundidad tiene dos condiciones: perseverancia, permanecer y la aceptación de la poda, ya que toda poda que venga de Dios y sea por Él permitida sirve para tener más vida”, añadió.

Al respecto, animó a “renovar nuestra esperanza, pedir la gracia de la aceptación y, sobre todo, este desafío: renovar la mística del permanecer con Él de corazón, sobre todo en el silencio, en la oración”.

“Se lo pedimos a la Virgen, ella también supo de podas; le pedimos también a san José otro podado, a aquel que el Señor le rompió sus planes y lo hizo padre adoptivo, para que cuide a la Virgen y al Niño”, recordó, y concluyó pidiendo estas gracias “para nuestra gente, porque también entre nosotros hay muchos podados sin trabajo y que andan buscando, a veces angustiosamente, para que san José nos alivie el camino”.+