Lunes 26 de octubre de 2020

El Papa: no al lucro que reduce al hombre a una cosa

  • 5 de octubre, 2020
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Discurso al personal del Instituto "Cassa Depositi e Prestiti" de Italia, a quienes recibió en audiencia este lunes

El papa Francisco se reunió este lunes 5 de octubre, en el Aula Pablo VI, con los directivos y el personal del Instituto Cassa Depositi e Prestiti, al cumplirse 170 años de su fundación. El pontífice los instó, especialmente en tiempos de pandemia, a “perseguir con valentía líneas de acción respetuosas y de promoción de la persona humana y de la sociedad”.

Francisco recordó que la Doctrina Social de la Iglesia propone una visión en la que, ante la justa retribución de los recursos, los inversores están llamados a financiar iniciativas que favorezcan la promoción social y colectiva.

El pensamiento cristiano no es en principio contrario a la perspectiva del lucro, más bien es contrario al lucro a toda costa, al lucro que olvida al hombre, lo esclaviza, lo reduce a una cosa entre cosas, a una variable de un proceso que no puede de cualquier manera para controlar o a lo que no puede oponerse de ninguna manera.

Recordando el nacimiento del Instituto Cassa Depositi e Prestiti, Francisco recuerda la tarea y el “compromiso generoso” al que fue llamado: rediseñar “las necesidades del país, que necesita inversiones constantes, modernización, apoyo a las autoridades locales, a la formación profesional y la productividad”. El Papa no olvida cuánto en esta emergencia de coronavirus es necesario declinar las líneas de desarrollo señaladas.

Pensamos en fenómenos con repercusiones muy significativas, como el declive de algunas formas de producción, que necesitan renovación o transformación radical. Piense en los cambios que se han producido en la forma de compra y venta de bienes, con el riesgo de concentrar intercambios y negocios en manos de unas pocas entidades globales. Y esto en detrimento de las peculiaridades de los territorios y de las competencias profesionales locales, tan propias de la realidad italiana y europea.

Conducta justa
Ante estos riesgos, es necesario no ceder ante la corrupción sino mantener una “conducta justa y clara” en la gestión de los negocios. “Se trata - explicó el Papa - de identificar y seguir con valentía líneas de intervención que respeten, en efecto, la promoción de la persona humana y de la sociedad”:

En el ejercicio de las propias responsabilidades, es necesario saber distinguir el bien del mal. De hecho, incluso en el campo de la economía y las finanzas, la intención correcta, la transparencia y la búsqueda de buenos resultados son compatibles y nunca deben separarse.

“Una institución como la suya -subrayó- puede testimoniar concretamente una sensibilidad solidaria, favoreciendo el relanzamiento de la economía real, como motor impulsor del desarrollo de las personas, las familias y toda la sociedad”:

Así también podemos acompañar el camino paulatino de una nación y servir al bien común, con el esfuerzo de multiplicar y hacer más accesibles para todos los bienes de este mundo.

Finalmente, el estímulo “para continuar con generosidad” en el camino recorrido, convirtiéndonos en “constructores de justicia y paz”. +