Martes 22 de septiembre de 2020

Francisco animó a los jóvenes a ser "influencers de Dios"

  • 26 de enero, 2019
  • Panamá
El papa Francisco preside esta noche la Vigilia de Oración en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud de Panamá. Allí, pronunció un discurso ante cerca de 600 mil jóvenes congregados en el Campo San Juan Pablo II - Metro Park. "La salvación que Dios nos regala es una invitación a ser parte de una historia de amor", afirmó, animando a seguir el ejemplo de María, la "influencer" de Dios.
El papa Francisco se dirigió esta tarde a los miles de jóvenes que participan de la Jornada Mundial de Juventud de Panamá. En el marco de la Vigilia de Oración, que se desarrolla en el Campo San Juan Pablo II ? Metro Park, el Pontífice pronunció un emotivo discurso.

Con canciones, alabanzas y testimonios de jóvenes de todo el mundo, cerca de 600 mil fieles agurdaron la llegada del Santo Padre, para compartir la última noche de la Jornada en una Vigilia de Oración y Adoración al Santísimo Sacramento.

Allí, el papa Francisco destacó que Jesús nos regala "una historia de amor, una historia de vida que quiere mezclarse con la nuestra y echar raíces en la tierra de cada uno".
Esa vida que Dios nos ofrece, advirtió el Santo Padre, no es una salvación colgada "en la nube", ni una aplicación nueva, ni técnicas de autosuperación. "Tampoco la vida que Dios nos ofrece es un ?tutorial? con el que aprender la última novedad", afirmó.

"La salvación que Dios nos regala es una invitación a ser parte de una historia de amor que se entreteje con nuestras historias; que vive y quiere nacer entre nosotros para que demos fruto allí donde estemos, como estemos y con quien estemos", agregó.

"Allí viene el Señor a plantar y a plantarse; es el primero en decir ?sí? a nuestra vida, Él siempre va primero, es el primero a decir sí nuestra historia, y quiere que también digamos ?sí? junto a Él. Él siempre nos primerea", sostuvo.

En ese sentido, y haciendo alusión al lema de la JMJ, "He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra", Francisco destacó la figura de María, a quien Dios invitó a formar parte de esta historia de amor.

"Sin lugar a dudas la joven de Nazaret no salía en las ?redes sociales? de la época, Ella no era una ?influencer?, pero sin quererlo ni buscarlo se volvió la mujer que más influenció en la historia", aseguró, y describiéndola como la "influencer" de Dios, animó a los jóvenes a decir "sí", a "dejar que Dios renueve algo en mi corazón".

"Siempre llama la atención la fuerza del ?sí? de María, joven, de ese «hágase» que le dijo al ángel. Fue una cosa distinta a una aceptación pasiva o resignada, fue algo distinto a un ?sí? como diciendo: bueno, vamos a probar a ver qué pasa. Fue algo más, algo distinto. María no conocía esa expresión, era decidida, supo de qué se trataba y dijo sí", relató.

Su seguridad, consideró el Papa, era la certeza de saber que era portadora de una promesa. En ese sentido, preguntó a los jóvenes: "¿Se sienten portadores de una promesa? ¿Qué promesa tengo en el corazón para llevar adelante?".

"María sin dudas tendría una misión muy difícil, pero las dificultades no eran una razón para decir ?no?. Seguro que tendría complicaciones, pero no serían las mismas complicaciones que se producen cuando la cobardía nos paraliza por no tener todo claro o asegurado de antemano", advirtió Francisco, y añadió: "María no compró un seguro de vida, María se jugó y por eso es fuerte, por eso es una influencer, es la influencer de Dios", para quien "el ?sí? y las ganas de servir fueron más fuertes que las dudas y las dificultades", sostuvo.

Francisco destacó el testimonio de Erika y Rogelio, su valentía, y pidió un aplauso para ellos, que a ejemplo de María "arriesgan y apuestan guiados por una promesa".

"Frente a la vida de su hija frágil, indefensa y necesitada la respuesta de ustedes, Erika y Rogelio, fue ?sí? y ahí tenemos a Inés. ¡Ustedes se animaron a creer que el mundo no es solo para los fuertes! ¡Gracias!", exclamó el Pontífice.

"Decir "sí" al Señor, es animarse a abrazar la vida como viene con toda su fragilidad y pequeñez y hasta muchas veces con todas sus contradicciones e insignificancias", afirmó.

"¿Alguien por ser extranjero, por haberse equivocado, por estar enfermo o en una prisión no es digno de amor?", preguntó luego el Santo Padre, recordando que Jesús "abrazó al leproso, al ciego y al paralítico, abrazó al fariseo y al pecador. Abrazó al ladrón en la cruz e incluso abrazó y perdonó a quienes lo estaban crucificando."

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"¿Por qué? Porque sólo lo que se ama puede ser salvado. Vos no podés salvar una persona, vos no podes salvar una situación si no la amás. Sólo lo que se ama puede ser salvado. ¿Lo repetimos? Solo lo que se ama puede ser salvado", reiteró. "Por eso nosotros podemos ser salvados por Jesús, porque nos ama. Podemos hacerle las mil y una, pero nos ama, y nos salva, porque sólo lo que se ama puede ser salvado. Sólo lo que se abraza puede ser transformado", destacó.

"¡El primer paso es no tener miedo de recibir la vida como viene, no tener miedo de abrazar la vida, como es! Ese es el árbol de la vida que hemos visto hoy", indicó.

Refiriéndose al testimonio de Alfredo, el Papa aseguró que "es imposible que alguien crezca si no tiene raíces fuertes que ayuden a estar bien sostenido y agarrado a la tierra. Es fácil ?volarse? cuando no hay de dónde agarrarse, de dónde sujetarse. Esta es una pregunta que los mayores estamos obligados a hacernos, los mayores que estamos aquí, es más, es una pregunta que ustedes tendrán que hacernos y tendremos el deber de respondérsela: ¿Qué raíces les estamos dando?, ¿Qué cimientos para construirse como personas les facilitamos?", planteó.

"Qué fácil resulta criticar a los jóvenes y pasar el tiempo murmurando si les privamos de oportunidades laborales, educativas y comunitarias desde donde agarrarse y soñar el futuro. Sin educación es difícil soñar futuro, sin trabajo es muy difícil soñar futuro, sin familia y sin comunidad es casi imposible soñar futuro. Porque soñar el futuro es aprender a responder no sólo para qué vivo, sino para quién vivo, para quién vale la pena gastar mi vida. Y eso lo tenemos que facilitar nosotros los mayores dándoles trabajo, educación, comunidad, oportunidades", consideró.

"A los mayores que están aquí y a los que nos están viendo, les pregunto: ¿Qué haces vos para generar futuro en los jóvenes de hoy?, ¿Sos capaz de luchar para que tengan educación, para que tengan trabajo, para que tengan familia, para que tengan comunidad? Cada uno de los grandes respondámonos en el corazón", instó.

"Muchos jóvenes sienten que dejaron de existir para otros, para la familia, para la sociedad, para la comunidad, y entonces muchas veces se sienten invisibles", advirtió Francisco. "Es la cultura del abandono y de la falta de consideración. No digo todos, pero muchos sienten que no tienen mucho o nada para aportar porque no cuentan con espacios reales desde donde sentirse convocados", lamentó. "¿Cómo van a pensar que Dios existe si ellos, estos jóvenes, hace tiempo que dejaron de existir para sus hermanos y para la sociedad? Así los estamos empujando a no mirar el futuro y a caer en las garras de las drogas, de cualquier cosa que los destruya", continuó. Podemos preguntarnos: "¿Qué hago yo con los jóvenes que veo?, ¿Los critico o no me interesa?, ¿Los ayudo o no me interesa? ¿Es verdad que para mí dejaron de existir hace tiempo?", alertó.

"Lo sabemos bien, no basta estar todo el día conectado para sentirse reconocido y amado. Sentirse considerado e invitado a algo es más grande que estar ?en la red?. Significa encontrar espacios en el que puedan con sus manos, con su corazón y con su cabeza sentirse parte de una comunidad más grande que los necesita y que también ustedes jóvenes necesitan", afirmó.



Finalmente, poniendo el ejemplo de los santos, mencionó a Don Bosco, quien "aprendió a ver todo lo que pasaba en la ciudad con los ojos de Dios y, así, su corazón fue golpeado por cientos de niños, de jóvenes abandonados sin estudio, sin trabajo y sin la mano amiga de una comunidad". En ese sentido, animó a los adultos: "A los jóvenes hay que mirarlos con los ojos de Dios".

El Papa recordó además a la familia grande, los hogares de Cristo, que en muchos lugares de América Latina buscan "recibir la vida como viene en su totalidad y complejidad".

"Siempre se puede empezar de nuevo cuando hay una comunidad, calor de hogar donde echar raíces, que brinda la confianza necesaria y prepara el corazón para descubrir un nuevo horizonte: horizonte de hijo amado, buscado, encontrado y entregado a una misión. Por medio de rostros concretos es como el Señor se hace presente", consideró el Pontífice.

"Decir ?sí? como María a esta historia de amor es decir ?sí? a ser instrumentos para construir, en nuestros barrios, comunidades eclesiales capaces de callejear la ciudad, abrazar y tejer nuevas relaciones. Ser un ?influencer? en el siglo XXI es ser custodios de las raíces, custodios de todo aquello que impide que nuestra vida se vuelva gaseosa, que nuestra vida se evapore en la nada", agregó.

Recordando la figura de San Alberto Hurtado, expresó: "Un santo latinoamericano una vez se preguntó: «El progreso de la sociedad, ¿será sólo para llegar a poseer el último auto o adquirir la última técnica del mercado? ¿En eso se resume toda la grandeza del hombre? ¿No hay nada más que vivir para esto?»". En ese sentido, preguntó a los jóvenes: "¿Ustedes quieren esta grandeza o no? ¡No! Ustedes fueron creados para algo más", sostuvo.

"El mundo será mejor cuando sean más las personas que, como estos amigos que nos han hablado, estén dispuestos y se animen a gestar el mañana, a creer en la fuerza transformadora del amor de Dios. A ustedes jóvenes les pregunto: ¿Quieren ser ?influencer? al estilo de María? Ella se animó a decir «hágase» Sólo el amor nos vuelve más humanos, no las peleas, no el bullying, no el estudio solo; sólo el amor nos vuelve más humanos, más plenos, todo el resto son buenos pero vacíos placebos", reiteró.

"Estando frente a Jesús, cara a cara, anímense, no tengan miedo de abrirle el corazón para que Él renueve el fuego de su amor, que los impulse a abrazar la vida con toda su fragilidad, con toda su pequeñez, pero también con toda su grandeza y hermosura. Que Jesús los ayude a descubrir la belleza de estar vivos y despiertos, vivos y despiertos", animó. "No tengan miedo de decirle a Jesús que ustedes también quieren tomar parte en su historia de amor en el mundo, ¡que están para más!", agregó.

"Amigos: Les pido también que en ese cara a cara con Jesús sean buenos y le pidan por mí, para que yo tampoco tenga miedo de abrazar la vida, para que sea capaz de cuidar las raíces y sea capaz de decir como María: ¡Hágase según tu palabra!", concluyó.+

» Texto de las palabras del Papa en la vigilia