Domingo 27 de septiembre de 2020

Francisco pide que suden la camiseta por Jesús y jueguen "siempre al ataque"

  • 27 de julio, 2013
  • Especial de AICA - Río de Janeiro, Brasil
En el ocaso de la Jornada Mundial de la Juventud, el sábado 27 de julio, Francisco llegó en helicóptero hasta el Fuerte de Copacabana y se dirigió en papamóvil hasta el escenario central, ubicado a 40 cuadras de su lugar de llegada. Luego de los testimonios de los jóvenes, los llamó a ser "campos de la fe" donde se plante la semilla del Evangelio. Los alentó a formar parte del equipo de Jesús, "sudar la camiseta" por la causa de la Cruz y jugar "siempre al ataque". También incentivó las protestas juveniles ocurridas en el continente. La prensa local habló de 3 millones de jóvenes apostados en la costa.

El sábado 27 de julio el papa Francisco llegó alrededor de las 19 a la playa de Copacabana, en el sur de Río de Janeiro, para presidir la Vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud con los casi 3 millones de jóvenes que se congregaron, muchos de ellos con la intención de permanecer allí para no perder ni un detalle de la misa de envío, prevista para el domingo a las 10.

Los peregrinos, avisados del traslado de la vigilia y misa de envío, se congregaron desde las 7 en la estación Central Do Brasil, una suerte de distribuidor del transporte público. Desde allí caminaron 9 kilómetros para llegar a Copacabana, parando en las inmediaciones del club Flamengo para retirar el sustento de la tarde y del sábado y la mañana y mediodía del domingo.

Desde las 16, decenas de artistas comenzaron a preparar la velada con canciones a dueto. La argentina Athenas Vénica fue parte de estas parejas musicales, al igual que el cantautor y catequista Daniel Poli.

Como de costumbre en esta JMJ, Francisco llegó en helicóptero hasta el Fuerte de Copacabana, y se dirigió en papamóvil hasta el escenario central, ubicado a 40 cuadras de su lugar de llegada. En el camino, besó niños, se puso un sombrero mexicano y tocó unos tambores. Luego, vinieron los testimonios de actores, personas recuperadas de las drogas, sacerdotes y jóvenes. Al término de cada intervención, una iglesia se iba armando con diversas piezas encastrables.

Tony Ramos, un reconocido actor de telenovelas, habló al papa Francisco sobre su conversión al catolicismo y la humildad de san Francisco de Asís. "El amor es el único sentimiento capaz de combatir todos los males del mundo", dijo en su discurso de apertura. Ramos habló de las vidas entregadas a causa de la fe, especialmente la de los jóvenes, y concluyó: "Esta es una revolución de amor".

Luego hablaron los jóvenes: el primero fue Carlos Lins, de 30 años, de la parroquia Nuestra Señora de la Paz de Ipanema, en esta ciudad, quien dio su testimonio de recuperación de la droga: "El vicio ya me llevaba a las favelas y al tráfico de drogas. Conviví con traficantes y asesinos. Fui preso, pero como era menor de edad, no me pasó nada. La peor humillación para mi fue enfrentar a mi familia", dijo Lins.

El segundo testimonio joven fue del presbítero Flávio Matías, misionero en el municipio de Novo São Joaquim, en la prelatura de Paranatinga, del estado de Mato Grosso. Habló de la difícil tarea de llevar el Evangelio entre los indígenas, pero cómo la vida de Jesús en la Eucaristía lo mantenía fiel en su misión.

También emocionó Felipe Passos, un joven metido en la delincuencia, que hasta se llevó un tiro en una trifulca. Contó que Dios le dio dos bomberos en apenas minutos para evitar su paro cardíaco. Luego, con la voz sentida, pidió que todos agarrasen sus cruces colgadas al cuello y se arrodillaran en el piso. "Nuestro Papa, estas son nuestras cruces", dijo el joven, y pidió que todos repitieran al unísono. Hasta el Santo Padre tomó su pectoral entre las manos. También habló otra joven, que agradeció el testimonio de su madre para convertirse.

Francisco, en diálogo e introspección con los jóvenes

Una vez al micrófono, comentó el cambio de escenario de Guaratiba a Copacabana, debido a las condicioens climáticas que agitaron el descampado del oeste de Río esta semana. Y ofreció una reflexión al respecto: "¿No habrá querido el Señor que el Campus Fidei sea en nosotros mismos?".

Luego, pidió que lo acompañen en la reflexión de tres imágenes que ayudarían a comprender qué significa ser un discípulo misionero: la primera, el campo como lugar donde se siembra; la segunda, el campo como lugar de entrenamiento; y la tercera, el campo como terreno de obras. A cada momento, pedía silencio, hacía preguntas al público y llamaba a un momento de contrición y reflexión personal, en una lógica discursiva bien difundida en América Latina y cercana para quienes lo gustaron como orador en la Argentina.

"Jesús nos dice que las semillas, que caían a la vera del camino, en medio de las piedras o en medio de las espinas no dieron fruto", expresó sobre la primera imagen, y preguntó desde el palco: "¿Cuál terreno queremos ser? Cada uno sabe... a veces somos como el camino, porque escuchamos al Señor, pero en la vida no cambiamos nada y nos dejamos aturdir por tantos llamados superficiales que escuchamos; el otro terreno es el pedregoso, y allí acojemos a Jesús con entusiasmo, pero somos inconstantes y ante las dificultades no tenemos coraje para ir contracorriente; o somos como el terreno esínoso: las cosas, las pasiones negativas sofocan las palabras del Señor". Y entonces agregó: "Permitan que la palabra de Dios entre en sus corazones".

"Pero hoy -continuó- tengo la certeza de que la semilla está cayendo en una tierra buena; sé que ustedes quieren ser un terreno bueno, ¡y no quieren ser cristianos por la mitad, almidonados, o cristianos de fachada, sino más bien auténticos! Tengo la certeza de que ustedes no quieren vivir en la ilusión de una libertad que se deja arrastrar por las modas y las conveniencias del momento. ¡Sé que ustedes apuestan a algo grande, por opciones definitivas que den pleno sentido a la vida! Jesús es capaz de ofrecerles esto. Él es el Camino, la Verdad y la Vida".

En territorio latinoamericano, notó que muchos de los presentes viven la pasión por el fútbol, y los convocó a ver la vocación cristiana "como cuando un jugador es convocado para un equipo". ¿Por qué? "Debe entrenar, y mucho! También así sucede en nuestra vida de discípulos del Señor", recordó citando a san Pablo, que habla de los atletas que se privan de todo para conseguir una corona corruptible. "En cambio -agregó-, ¡nosotros buscamos una corona incorruptible!". Y lanzó una frase que resonó en toda la playa: ¡Jesús nos pide que juguemos en su equipo!". Se refería a la vida de oración, por lo que pidió que no tengan miedo de "conversar con Jesús". También los animó a vivir los sacramentos y el servicio a los demás.

Luego, destacó que cuando "se suda la camiseta, como cristiano, se vive algo grandioso"; por eso, los arengó a ser protagonistas de sus historias. Los animó diciendo: "¡Jueguen siempre en el ataque, vayan a la línea de frente!".

También dejó un mensaje a los jóvenes "que salieron a las calles" para manifestarse en los últimos meses. Se refería, a nivel latinoamericano, a las protestas ocurridas en junio en el Brasil y a las movilizaciones que se produjeron en Venezuela antes y después de la muerte del presidente Hugo Chávez y en el período de transición democrática. Los invitó a ser los protagonistas del cambio; y no dejarse ganar por la desesperanza ni la cobardía.

"En la Iglesia de Jesús, nosotros somos piedras vivas, y que Jesús nos pide que la construyamos; no como una capillita, donde entra un grupo de personas. ¡Nos pide que sea una Iglesia viva que sea tan grande como para recibir a la humanidad entera!", dijo el pontífice. "Sean constructores del futuro. No sean cobardes en la vida. ¡Salgan a las calles!, agregó.

Tras las palabras, llegó el momento de la adoración eucarística. Una custodia sencilla, que formaba los tradicionales "rayos" de luz alrededor de la sagrada forma y conectadas entre sí con una especie de rejilla, fue depositada en el altar mayor. Francisco se sentó en una pequeña silla y permaneció cabizbajo, en profundo estado de oración. En seguida, la playa cayó de rodillas. Algunos cantantes interpretaron piezas pop y sacras. Luego, Francisco dio la bendición con el Cuerpo de Jesús.

La noche llegó con pocos jóvenes volviendo a sus hospedajes y muchos permaneciendo en vela hasta altas horas o bien sacando sus bolsas de dormir sobre la blanca y fina arena. Allí esperan el regreso del Papa, a las 10 del domingo, para presidir la misa de envío misionero y clausurar la JMJ Río 2013. ¿Cuál será el próximo destino? Algunos estiman que Seúl, en Corea; otros, Cracovia, ciudad de origen del papa Juan Pablo II, en Polonia; otros, alguna ciudad de Sudáfrica.+

Texto completo del discurso del Santo Padre