Domingo 27 de septiembre de 2020

La Pastoral Social de Villa María llamó a ser una Patria de corazón grande "para acoger a todos"

  • 10 de marzo, 2020
  • Villa María (Córdoba)
La Pastoral Social de la diócesis de Villa María emitió un comunicado

La Pastoral Social de la diócesis de Villa María emitió un comunicado en defensa de la vida por nacer. En sus palabras, recordaron: “Hemos acompañado los diversos procesos sociales de nuestra comunidad ofreciendo espacios de reflexión en torno a la Doctrina Social de la Iglesia difundiendo, de manera especial el pensamiento social del Papa Francisco”.



“Hemos propuesto trayectos de formación como lo fue la Diplomatura en Conducciones de Organizaciones Sociales. Nos ofrecimos como un ámbito de encuentro y escucha para todos y, con nuestras limitaciones, hemos acompañado las voces de aquellos que reclamaban por sus derechos, fundamentalmente por el derecho al trabajo y al trabajo digno”, detallaron.



“Hoy queremos ser la voz de aquellos que no tienen una organización social, ni sindical, ni empresarial, ni profesional, ni educativa que los haga escuchar y defienda. La voz de aquellos que no pueden realizar medidas de fuerza para presionar, la voz de aquellos que no pueden cortar rutas, ni violentamente agredir para reclamar lo que entienden son sus derechos”, expresaron.



“Hoy queremos ser la voz silenciada de aquellos débiles inocentes que desde lo más profundo del seno materno gritan: ‘quiero vivir’, ‘tengo derecho a nacer’, ‘vos que naciste no me hagas daño’, ‘no soy un problema de salud pública, soy un ser humano’, ‘no soy tu cuerpo, tengo una vida propia, tengo un ADN propio’, ‘no soy tu agresor, soy inocente’, ‘te pido que me quieras, me aceptes, me incluyas, me cuides, me mimes’”.



“Y a esta voz la elevamos en nombre del Dios de la vida, que nos dice ‘desde el seno materno te llamé; desde las entrañas de tu madre recordé tu nombre’ pero también elevamos nuestra voz en nombre de la biología, de la ciencia, de los tratados internacionales con rango constitucional, que nos dice que hay vida humana desde la concepción”, explicaron.



En ese marco “de racionalidad científica y humana”, se hicieron eco de las palabras del entonces presidente uruguayo Tabaré Vázquez (médico), en su carta del 14 de noviembre de 2008, dirigida al Congreso de la Nación, cuando dio las razones de su veto a la ley del aborto aprobada por aquel parlamento:



“La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. La biología ha evolucionado mucho. Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser”.



“El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso se debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio no es ya el valor del sujeto en función de los afectos que suscita en los demás, o de la utilidad que presta, sino el valor que resulta de su mera existencia”.



Siguiendo con las palabras del expresidente uruguayo, recordaron: “Esta ley afecta el orden constitucional y compromisos asumidos por nuestro país en tratados internacionales, entre otros el Pacto de San José de Costa Rica y la Convención Sobre los Derechos del Niño. El Pacto de San José de Costa Rica contiene disposiciones expresas, como su artículo 2º y su artículo 4º, que obligan a nuestro país a proteger la vida del ser humano desde su concepción. Además, le otorgan el estatus de persona”.



“De acuerdo a la idiosincrasia de nuestro pueblo, es más adecuado buscar una solución basada en la solidaridad que permita promocionar a la mujer y a su criatura, otorgándole la libertad de poder optar por otras vías y, de esta forma, salvar a los dos”, añadieron.



“Es menester atacar las verdaderas causas del aborto en nuestro país y que surgen de nuestra realidad socioeconómica. Existe un gran número de mujeres, particularmente de los sectores más carenciados, que soportan la carga del hogar solas. Para ello, hay que rodear a la mujer desamparada de la indispensable protección solidaria, en vez de facilitarle el aborto”, citaron.



Finalmente suplicaron “a quienes tienen la grave responsabilidad de legislar, que cuiden la vida en todas sus etapas, desde su concepción hasta su muerte natural”, considerando que “no hay grandeza, ni progreso, ni civilización en una Nación que en su legislación no custodie la vida de los inocentes y se aproveche de aquellos que no pueden defenderse. El creernos con el derecho a decidir quién debe nacer y quién no, quién debe vivir y quién no, sólo es caldo de cultivo para mayores males”.



“Que en nuestra sociedad podamos vivir el gozo de quienes tienen un corazón grande para acoger a todos, especialmente a los más pobres, débiles y sufrientes. Sólo el amor, que se hace ofrenda de la vida para incluir a todos puede ser el fundamento de una sociedad justa y fraterna, ya que ‘la defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades. Si esta convicción cae, no quedan fundamentos sólidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estarían sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno’”, concluyeron, citando al papa Francisco.+