La Familia Grande Hogar de Cristo celebró 18 años con una fiesta en Luján
- 16 de marzo, 2026
- Luján (Buenos Aires) (AICA)
Unos 5.000 participantes compartieron un encuentro en la Villa Marista con misa presidida por Mons. Ojea, gestos y un fuerte llamado a reconstruir la dignidad de los más vulnerables.
La Familia Grande Hogar de Cristo celebró 18 años con una fiesta en Luján
La Familia Grande Hogar de Cristo (FGHC) celebró sus 18 años de vida con un multitudinario encuentro en la Villa Marista de Luján, que reunió a cerca de 5.000 personas del país en una jornada marcada por la alegría, la oración y el compromiso con los más vulnerables.
La celebración culminó con una misa presidida por monseñor Oscar Ojea, obispo emérito de San Isidro. Concelebraron el obispo de San Justo, monseñor Eduardo García; el obispo auxiliar emérito de Buenos Aires, monseñor Joaquín Sucunza; el obispo auxiliar de San Isidro, monseñor Raúl Pizarro; y el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, junto a más de 50 sacerdotes llegados desde distintos puntos del país.

La homilía estuvo a cargo del padre Leonardo Silio, responsable de Hogares de Cristo en Moreno Sur y coordinador de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia, quien destacó el valor de la comunidad en el camino de recuperación y esperanza que proponen los centros barriales.
"Lo más lindo que nos puede pasar como Familia Grande Hogar de Cristo es estar juntos, ser comunidad, para festejar nuestros 18 años de vida", expresó al comenzar su predicación.
A partir del relato evangélico del ciego de nacimiento curado por Jesús, el sacerdote invitó a la asamblea a identificarse con esa experiencia de encuentro y transformación. "¿Quién llegó ciego al Hogar?", preguntó, mientras la mayoría levantaba la mano. "¿Y el Hogar les hizo recuperar la luz?", continuó, recibiendo como respuesta un contundente "¡Sí!" de la multitud.
Devolver la dignidad
El padre Silio subrayó que la misión de los Hogares de Cristo es devolver la dignidad a quienes llegan "sin capacidad de soñar, de crecer o de pensar que hay otra opción en la vida". En ese camino, afirmó, se acompaña a las personas para que puedan reconstruir su historia, reencontrarse con sus familias y proyectar un futuro distinto.
"Lo más importante que hizo Jesús con este ciego fue devolverle la dignidad, la capacidad de volver a soñar, de volver a crecer y de pensar un proyecto de vida", explicó.
También advirtió sobre el contexto social actual, que muchas veces promueve el individualismo. Frente a esa realidad, afirmó que la Familia Grande Hogar de Cristo quiere reafirmar su identidad comunitaria: "Queremos ser familia, queremos ser comunidad, queremos seguir devolviendo la dignidad a tantos hermanos que están al borde del camino".
En otro momento de la homilía, rechazó las críticas que descalifican el trabajo social de la Iglesia: "No somos mercaderes de la pobreza. Somos hombres y mujeres que queremos hacer el bien como lo hizo Jesús, acompañando la vida como viene", sostuvo.
El sacerdote destacó además que, a diferencia de quienes buscan culpables en la vida de los que sufren, en los Hogares de Cristo se recibe a cada persona con una actitud de acogida. "Cuando llegaste al Hogar nadie te preguntó qué pecado cometiste. Te abrazamos y dijimos: 'Bienvenido, sos parte de esta familia'", recordó.
El gesto del lavatorio de los pies
La celebración estuvo marcada por varios gestos. Entre ellos, el lavatorio de los pies, signo del servicio cristiano, y la animación musical a cargo del padre Damián Reynoso y su banda.
Durante la jornada también se realizó la entrega simbólica de las "Reglas del papa Francisco para el trato humano de las personas excluidas" por parte del procurador general de la provincia de Buenos Aires, Julio Conte Grand, y del juez de Casación Alejandro Slokar.

Monseñor García explicó que el gesto expresa el compromiso de trabajar desde la justicia por la dignidad de quienes se encuentran privados de libertad. "Queremos que esos pibes y pibas puedan tener un trato digno y recibir la posibilidad de una vida nueva, y no solamente una reclusión", afirmó.
Con el lema de este año, "Somos misión", la Familia Grande Hogar de Cristo renovó así su compromiso de seguir acompañando a quienes viven situaciones de exclusión y consumo problemático, promoviendo espacios comunitarios donde cada persona pueda reconstruir su vida y recuperar la esperanza.+
