Viernes 25 de septiembre de 2020

Mons. Canecín llamó a trabajar por la igualdad

  • 5 de agosto, 2020
  • Goya (Corrientes) (AICA)
El obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecin, presidió la misa dominical en la catedral Nuestra Señora del Rosario. En su homilía, llamó a "trabajar siempre por la igualdad"

El obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, presidió el 2 de agosto una misa en la catedral Nuestra Señora del Rosario.

En su homilía, consideró que "ninguna otra acción que la Iglesia realiza, se equipara a la celebración de la Eucaristía dominical, en los frutos, en la hondura, profundidad y gloria que da a Dios y, en el bien que trae no solo para nosotros sino para la humanidad". 

Además, destacó la importancia de conocer la estructura de cada misa, porque, "nadie ama lo que no conoce, amar para poder celebrar y amar para obtener los frutos que el Señor nos quiere regalar".

"El corazón de Dios quiere que todos se salven", por eso, " hace una invitación universal: Vengan todos los que tienen hambre y sed, coman y beban gratuitamente", dijo al referirse a la primera lectura proclamada.

“Hemos escuchado que el Señor invita a todos, abrió su corazón y ofreció sus bienes a todos. Dios no discrimina ni hace acepción de personas, porque Dios es Padre y quiere que todos los hombres vivan con dignidad” afirmó.

Al profundizar su reflexión señaló que “Dios quiere que todos vivamos con dignidad, abrigados en invierno y fresquitos en verano, que todos tengamos donde vivir, ese es el designio de Dios".

En esa línea, advirtió que "la inequidad y la desigualdad" provocan dolor en la sociedad y eso “es fruto del pecado, que entró y habita en el corazón humano". Por ello, animó a "los hijos de Dios  a trabajar siempre por la igualdad, en los derechos, oportunidades y en la misma dignidad" para que "todos puedan tener sobre la mesa algo para comer, una ropa para cubrirse en invierno, para vivir con dignidad” insistió.

“¿Cuántas veces podemos pasar la vida buscando estatus o buscando reconocimiento, bienestar o placer propio? ¿De qué le vale al hombre ganar el mundo, si pierde su propia vida?" planteó.

Finalmente, destacó la compasión de Jesús y llamó a los fieles a preguntarse, como discípulos, cómo está su compasión. "Los cristianos no podemos desentendernos de la realidad, si tenemos los pies bien en la tierra" consideró.

En ese sentido, si bien los ciudadanos "hemos delegado roles en diputados o senadores, porque el sistema democrático así lo establece, el soberano que es el pueblo, tiene que hacer control de gestión, saber qué están pensando, legislando o que están votando. Nosotros no podemos desentendernos".

El Señor, aseguró monseñor Canecín, quiere que cada uno de nosotros pongamos lo que Él mismo nos dio, nuestra vida, tiempo, talento, dones y capacidades" porque "todo lo que tenemos viene de Dios", recordó.+