Miércoles 28 de octubre de 2020

Mons. Ñáñez: "Hay que evitar de todas maneras la Justicia por mano propia"

  • 9 de septiembre, 2020
  • Córdoba (AICA)
El arzobispo de Córdoba advirtió que ésta "siempre es desmesurada y muchas veces parcial" y abogó por una Justicia "imparcial, sin compromisos, misericordiosa pero justa y suficientemente diligente".

El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez, presidió la misa dominical en la parroquia Santa María de la Paz, donde invitó a reflexionar sobre el modo de corregir las faltas de los demás de manera fraternal y también cómo proceder ante los delitos.

“Corrección fraterna, tema importante, pero sumamente delicado. Algunas condiciones tienen que ser sobre algo importante, no sobre cosas ordinarias. Se hace para ganar el corazón hermano, no es para descargar nuestra impaciencia e irritación”, diferenció, y agregó: “Siempre en privado”.

“No empezar reprochando, sino preguntando: ¿cómo fueron las cosas? ¿por qué tiene esa actitud?”, sugirió.

El arzobispo cordobés hizo hincapié en lo que pasa cuando hay un delito, porque, subrayó, “ya no se trata solamente de un error, de una falta, un pecado. “Cuando hay un delito hay un daño infligido contra una persona, contra una comunidad, a las sociedad”, afirmó.

“No hay que ocultar el delito, hay que corregir y hay que sancionar. La sanción del delito busca el restablecimiento del orden lesionado. Se da la corrección en el seno de la sociedad, no ha sido indiferente la cuestión, se busca corregir, y no se lo oculta”, sostuvo.

“Hay que procurar proceder con discreción y se procura también que la pena tenga una dimensión medicinal, porque la persona que ha cometido un delito, aunque ha procurado un daño a otros, aunque se ha dañado a sí mismo, conserva su dignidad y debe recibir un trato respetuoso”, señaló, y añadió: “Si asume la medicina de la pena puede mejorar su situación y recomponerla de una manera aceptable”.

Monseñor Ñáñez aseguró que ante un delito, es normal el recurso a la Justicia, por lo que advirtió que ésta debe ser “imparcial, sin compromisos, misericordiosa pero justa y suficientemente diligente”.

"Hay que evitar de todas maneras la Justicia por mano propia, que siempre es desmesurada, y muchas veces parcial”, aseveró.+