Sábado 28 de noviembre de 2020

Mons. Ojea invita a participar de la amistad de los pobres

  • 15 de noviembre, 2020
  • San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de San Isidro destacó que la Jornada Mundial de los Pobres es una oportunidad para que las comunidades sean "inclusivas de todos los hermanos" y para visibilizar la realidad de la pobreza.

El obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Vicente Ojea, recordó que el papa Francisco instituyó la Jornada Mundial de los Pobres, que se celebra este domingo, para que las comunidades “sean inclusivas de todos los hermanos, por supuesto de los pobres” y para visibilizar algunas realidades, que son importantes que se tengan presentes, como la realidad de la pobreza”.

“Pero fundamentalmente para que podamos participar, en una igualdad de dignidad, de la amistad de los pobres. El Papa, a través de esta fiesta, nos quiere invitar a hacernos amigos de todos aquellos que nos enseñan tantas cosas”, puntualizó.

En su reflexión semanal, el prelado se refirió también a la parábola de los talentos que se lee este domingo en el Evangelio.

“El Señor nos ha llenado de dones para fructificar, pero cuando lleguemos en el fin de los tiempos, la presencia de Jesús nos dirá en el último día ‘¿dónde está tu hermano?’. Esa es la pregunta fundamental: ¿qué hemos hecho o no hecho por él? ¿esos dones han fructificado para gloria de Dios y para el servicio de los hermanos?”, planteó.

Monseñor Ojea trajo a la memoria un suceso en su parroquia, de hace algunos años cuando se fundó allí un hogar para hombres en situación de calle. 

“Había llegado un hombre que se había menospreciado tanto a sí mismo y desvalorizado tanto, que no había sido consciente de que tenía un gran don para la pintura. Y en ese tiempo especial que es el hogar, la buena comida, con buen sueño, con buena atención, con una calidez familiar, pudo recuperarse a sí mismo y descubrir los talentos que tenía”, destacó.

“Que podamos desarrollar, fructificar y fecundar los talentos que el Señor nos da, para que podamos responder en el día final esa pregunta fundamental: ¿dónde está tu hermano?”, concluyó.+