Lunes 26 de febrero de 2024

Francisco: 'Sólo el amor que Jesús enseñó y encarnó acercará a los cristianos'

  • 25 de enero, 2024
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El pontífice presidió las vísperas ecuménicas para cerrar la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Llamó a evitar la división a través del servicio desinteresado y la oración.
Doná a AICA.org

El Papa Francisco presidió este jueves la celebración de las segundas vísperas en la basílica de San Pablo Extramuros, con las que concluyó la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que tuvo lugar del 18 al 25 de enero y que este año tuvo como tema “Amarás al Señor tu Dios... y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10,27).

En la solemnidad de la Conversión de San Pablo estuvieron presentes, junto a los 1.500 fieles que llenaron la basílica, el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, y el metropolita Policarpo, en representación del Patriarcado Ecuménico -a quienes Francisco agradeció de manera especial su asistencia-, así como los miembros de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas orientales, y los obispos católicos y anglicanos que participan en la reunión de la Comisión Internacional para la Unidad y la Misión, que se está celebrando en Roma.

"¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?" y "¿Quién es mi prójimo?" son las dos preguntas contenidas en el pasaje evangélico del día sobre los que se detuvo el Papa, para decir enseguida que la expresión "hacer para heredar" y, por tanto, "tener" indica "una religiosidad distorsionada basada en la posesión más que en el don, donde Dios es el medio para obtener lo que quiero, no el fin para ser amado de todo corazón".

Luego está la relacionada con el prójimo: si con la primera pregunta se corría el riesgo de reducir a Dios al propio “yo”, esta otra trata de dividir: dividir a las personas entre las que se deben amar y las que se pueden ignorar. Y dividir nunca es de Dios, sino del diablo.

Jesús, sin embargo, no responde teorizando, sino con la parábola del buen samaritano, con una historia concreta que nos interpela. El samaritano del relato evangélico, señala el Papa, no es un sacerdote o un levita, sino "un hereje" que se convierte él mismo en prójimo al curar las heridas de un hermano.

La pregunta que hay que hacerse, plantea el pontífice, no es "¿Quién es mi prójimo?", sino "¿Me hago yo prójimo?". "Sólo este amor que se convierte en servicio gratuito, sólo este amor que Jesús proclamó y vivió, acercará a los cristianos separados los unos a los otros", asegurò el Papa.

En ese sentido, planteó que "sólo este amor que no vuelve al pasado para poner distancia o señalar con el dedo; sólo este amor, que en nombre de Dios antepone el hermano a la férrea defensa del propio sistema religioso, nos unirá".

A continuación, el obispo de Roma volvió a la primera pregunta y señaló cómo San Pablo, cuya conversión se conmemora este jueves, se planteó la pregunta correcta no fijándose metas, sino diciendo simplemente: "¿qué debo hacer, Señor?"

"El deseo del Señor es la unidad, y la voluntad del Señor es la unidad", afirmó el Papa. "Conseguirlo requiere oración y conversión del corazón. Este es el camino: caminar juntos y servir juntos, anteponiendo la oración", sostuvo.

A continuación, el sucesor de Pedro dio las gracias a las comunidades cristianas de Burkina Faso, que prepararon las subvenciones para la celebración de la Semana de Oración por la Unidad de este año. "Que el amor al prójimo sustituya la violencia que aflige a su país", expresó.

"Levantémonos, pues, en nombre de Cristo, de nuestro cansancio y de nuestras costumbres, y sigamos adelante, sigamos adelante, porque Él lo quiere, y nos quiere, para que el mundo crea", concluyó.

Luego de concluida la homilía, el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, ofreció una reflexión en la que confió el camino hacia la unidad a Dios a María. Junto al arzobispo anglicano, Francisco pidió a los obispos de las Iglesias católica y anglicana miembros de la Comisión Internacional para la Unidad y la Misión que, juntos, den testimonio de la unidad querida por Dios en sus respectivas jurisdicciones.

El cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, concluyó la celebración con un discurso en el que recordó la frase bíblica elegida por el grupo ecuménico de Burkina Faso, que "subraya que el amor es particularmente importante en todos los esfuerzos ecuménicos".

Lo que se define como el "ecumenismo de la caridad", prosiguió, es "el requisito previo indispensable" para "cualquier diálogo teológico de la verdad". La caridad no borra las diferencias, señaló además, sino que "las reconcilia en una unidad aún más bella".

"Pidamos al Señor que nos ayude, cada vez que nos encontremos entre nosotros como cristianos, a comprender cada vez más profundamente su mandamiento del amor y a vivirlo de manera creíble, dejándonos dar continuamente su amor en la oración".+