Domingo 9 de agosto de 2020

Tedeum en Tucumán: Mons. Sánchez pidió por una patria libre, fraterna y reconciliada

  • 9 de julio, 2020
  • San Miguel de Tucumán (AICA)
Al presidir el tedeum por el 9 de Julio, el arzobispo de Tucumán llamó a deponer intereses mezquinos e individualistas, para construir una Argentina libre, fraterna, solidaria, pacífica y reconciliada

El arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, presidió el tedeum por el 9 de Julio en la catedral local, donde llamó a deponer intereses mezquinos e individualistas, para construir una Argentina libre, solidaria, pacífica y reconciliada.

El gobernador de Tucumán, Juan Manzur, y otras autoridades provinciales participaron de la acción de gracias por los 204 años de la Declaración de la Independencia guardando el debido distanciamiento social por la pandemia del coronavirus; mientras que el presidente Alberto Fernández la siguió mediante una videoconferencia.

Monseñor Sánchez dio gracias a Dios por “el legado que nos dejaron nuestros próceres, que forjaron la Patria y que durante muchos meses deliberaron en el Congreso de Tucumán para declarar la Independencia e inspirar el futuro de la Argentina fraterna y solidaria, pacificada y reconciliada; condiciones capaces de crear una Nación para todos”.

“Gracias a Dios por la entrega generosa y valiente de tantos argentinos que en este tiempo de pandemia han puesto todo de sí para servir a la sociedad toda, los trabajadores de la salud, de educación, de seguridad, de los servicios esenciales. Gracias, Señor, por tu amor reflejado en el servicio de estos hermanos y gracias a cada uno de los servidores de la sociedad por haber sido signo de Cristo, compasivo y misericordioso”, agregó.

El prelado continuó con una súplica muy especial para este tiempo particular de pandemia, pidiendo a Dios que: 

  • nos libre de la pandemia y de tantos males que sufrimos en nuestra sociedad; 
  • nos consuele en la aflicción, la enfermedad y el dolor de tantos hermanos; 
  • nos ilumine para vivir este tiempo de oscuridad y desconcierto, buscando y encontrando alternativas superadoras, en la escucha al pueblo santo de Dios y al Evangelio. 
  • nos anime y fortalezca para poner todas nuestras energías y capacidades al servicio del bien común y deponiendo nuestros intereses mezquinos e individualistas; 
  • nos encienda el corazón en la caridad efectiva y sacrificada, para que los argentinos vivamos en paz, justicia y libertad, acrecentando la esperanza con el encuentro fraterno y comprometido. 

El arzobispo tucumano señaló que la situación sanitaria actual exige “el distanciamiento, pero no al alejamiento y la indiferencia ante cada situación de vida” y obliga a “quedarnos en casa, pero pensando y haciendo algo por el hermano argentino que no tiene casa, abrigo, comida, remedios, educación y afecto”.

“La Palabra de Dios que hemos escuchado nos habla de la libertad. Estamos llamados a vivir en libertad mediante el amor fraterno, la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común”, recordó, y añadió: “La sensación de esclavitud, el encierro de la cuarentena nos ha evidenciado que estamos llamados a vivir en libertad, pero una libertad responsable, que mira elige y decide en pos del bien de todos. Es la libertad que soñaron los fundadores de nuestra patria y que declararon los congresales en Tucumán”.

El arzobispo tucumano sostuvo que “hoy más que nunca, tenemos que ejercer la libertad responsable de unir esfuerzos, poner en común los bienes que tenemos, promover la cultura del trabajo y la educación, cuidar la vida siempre y en todas formas, promover consensos y respetarnos mutuamente”.

“Nuestra Argentina es una Patria, tan rica en recursos y bienes materiales, personales e institucionales; pero empobrecida por el egoísmo, la indiferencia y las divisiones, que amenazan la vida de todos y de nuestra sociedad”, graficó, y la diferenció de la casa de familia donde deliberaron los congresales de 1816, a la que definió como “un lugar de encuentro, de diálogo y de búsqueda del bien común, esta casa es para nosotros un símbolo de lo que queremos ser como Nación”.

“Una casa donde todos somos importantes, necesarios, valiosos y hermanos; donde haya lugar para todos, sin excluidos ni sobrantes; un hogar donde se engendra vida, se cuida la vida y se hace crecer la vida siempre y en toda forma”, anadió.

“Los congresales de 1816 de distintos lugares, se vincularon como hermanos porque tenían un mismo ideal; y, a pesar de los disensos supieron dialogar razonablemente, para superar las diferencias, buscando el interés común en lo esencial, pero a la vez, haciendo sentir la voz del pueblo que representaban; postergando su interés particular y encontrando las coincidencias que hacen al bien de todos. Y como dice el acta de la Independencia, con el compromiso de … ‘sostener estos derechos hasta con la vida, haberes y fama…’”, citó.

Monseñor Sánchez preguntó luego a gobernantes, miembros de la sociedad civil organizada y representantes de los credos y de la comunidad si en este tiempo tan difícil “¿somos capaces de asumir, como los congresales de 1816, el compromiso de sostener la Independencia de la Patria hasta con la vida, haberes y fama?”

Asimismo, puso como ejemplo las virtudes personales y patrióticas de Manuel Belgrano como dignas de imitar, al afirmar: “Todo lo que tenía lo puso al servicio de la Patria y lo que recibió de la Patria lo invirtió en ella, porque la amaba y la quería libre y unida”.

"Belgrano viene a mostrarnos, en este tiempo de incertidumbre, pero también de desafío, 'cómo se hace' para poner cimientos duraderos en una tarea de creación histórica. La vida y las acciones de un hombre tan importante para nuestra nación, son un faro, en momentos tan difíciles como los que hoy nos tocan vivir, tiempos en los que una pandemia acecha nuestra seguridad presente, nos llena de incertidumbre. Más allá de las profundas diferencias de época, hay mucho de permanente, de vigente, en la actitud de Belgrano de tratar de mirar siempre más allá, de no quedarse con lo conocido, con lo bueno o malo del presente y nos llena de esperanza para preparar el futuro", sostuvo.

Monseñor Sánchez aseveró que "esa actitud 'utópica', en el sentido más valioso de la palabra, (de Belgrano) es sin duda uno de los componentes esenciales de la creatividad, tan necesaria en los tiempos que vivimos" e invitó a elevar una oración para que "el Señor nos conceda a los argentinos inteligencia y generosidad en asumir el legado patriótico de los fundadores de nuestra Patria para renovar el deseo irrenunciable de todos los que aspiramos a un país nuevo que vive la libertad y la fraternidad en un mundo mejor".

"Que la Santísima Virgen, Madre del Pueblo y esperanza nuestra, en este Año Mariano Nacional, nos proteja y aliente nuestra esperanza", concluyó.+

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