Lunes 13 de julio de 2020

Último adiós en Neuquén al padre Garlando: Una vida dedicada a la comunidad

  • 21 de mayo, 2020
  • Neuquén (AICA)
El obispo de Neuquén, monseñor Fernando Croxatto, comunicó el fallecimiento del padre salesiano Valerio Garlando

El obispo de Neuquén, monseñor Fernando Croxatto, comunicó el fallecimiento del padre salesiano Valerio Garlando, ocurrido en la mañana del miércoles 20 de mayo, a sus 89 años.



Con casi 65 años como sacerdote, de los cuales 55 fueron como párroco de María Auxiliadora, en Aluminé, su vida se caracterizó por la entrega y el servicio a los más necesitados. Nahuel “Chicho” Antiman escribió una extensa y detallada semblanza sobre el padre Valerio y su paso por tierras neuquinas.



Nació en 1931 en Monferrato, Italia. Era el mayor de doce hermanos. En plena adolescencia vivió la Segunda Guerra Mundial, tiempo en el que experimentó la absoluta pobreza sobreviviendo con ratas asadas y comiendo pan de harina mezclada con aserrín.



Esto lo convirtió en un hombre muy austero, “enamorado de la vida” como siempre señalaba, buscando la simpleza de poder vivir en armonía con la naturaleza y tratando de interpretar el sonido del silencio.



Alpinista y aficionado de las motos, celebró misa a 4.200 metros de altura en los Alpes, recorriendo los caminos en una motocicleta Guzzi 250, y realizó importantes ascensos, completando los 4.700 metros.



Fue piloto e hizo su vuelo de bautismo en Cutral Có al poco tiempo de haber llegado a la Argentina. Con un par de años de estudios de enfermería, trajo varios niños al mundo y salvó varias vidas en Ruca Choroy.



Fue un entusiasta de la construcción, con muchos conocimientos del oficio y, por sobre todo, fanático empedernido por hacer y hacer con un solo objetivo y tras el ideal de mejorar la calidad de vida de las personas a través de la educación y del conocimiento.



Realizó una gran obra en la comunidad mapuche de Ruca Choroy, una de las más pobladas, pobres y relegadas en aquellos años.



Sus comienzos fueron muy duros. Pasó dos inviernos bajo un árbol de ñire y unas chapas de cartón, comiendo lo que podía. Muchas horas de trabajo de sol a sol dieron por resultado un vergel de 3 hectáreas donde construyó un albergue con capacidad para cuarenta jóvenes, para que puedan asistir a la Escuela N°58, totalmente autosustentable.



Tenían dos invernaderos de importante tamaño, un gran taller/carpintería, un gran horno de barro, dos vacas lecheras, unos 20 cerdos, unas 80 gallinas ponedoras, patos y pavos. Había dos cuadros forrajeros, corriente eléctrica producida por una turbina hidráulica alimentada por un canal hecho a pala de mano de aproximadamente 2,5 kilómetros de largo, que descargaba en una pileta de 25 metros de largo por dos de profundidad donde se criaban peces y los jóvenes se bañaban.



Una verdadera “revolución industrial” en el medio de la nada, todo rodeado de casas de paredes de barro y techos de paja.



Posteriormente, observó la necesidad de brindar más herramientas para la vida de los jóvenes rurales relegados por el sistema y construyó un albergue en la parroquia de Aluminé para que pudieran asistir al nivel secundario y luego otro, llegando a un total de 32 plazas, que él mismo mantuvo funcionando por mucho tiempo.



Al mismo tiempo, viendo la cantidad de ancianos que quedaban desamparados por muchas razones, proyectó un hogar de ancianos con 60 plazas que incluía una sala velatoria, que sigue funcionando hoy en día.



Paralelamente, con el albergue a pleno más los abuelos, era necesario un lugar de esparcimiento para ambos grupos y con ese objetivo nació “La quesería”, un lugar distinto en Pulmarí, un pequeño albergue. Siempre tratando de inculcar el amor por la naturaleza lejos de los celulares y la “contaminación acústica” como siempre decía. Un lugar de retiro también para los religiosos de distintas partes y los grupos allegados a la iglesia.



“Corría el 2002. Me invitó a Italia a conocer y a hacer una última visita a sus padres que estaban arriba de los 90 ambos, quienes después de unos meses partieron. Al regreso, en el vuelo, me dijo: ‘Vine a cobrar mi herencia por adelantado y a hablar con unos amigos, porque tenemos que hacer una escuela secundaria acorde a nuestros chicos para que por lo menos sepan sacar un clavo’. En poco tiempo teníamos una escuela agrotécnica totalmente equipada con talleres, tambo, etc. Pero una escuela de este tipo no podía estar completa sin una capilla y así lo hizo, lugar donde vivió hasta ahora. Faltaba algo: una chacra, y hacia allá arrancó. Una chacra con galpones, un salón de usos múltiples con cocina industrial para uso de dicha escuela”, relata Antiman.



“Un verano, encontrándose con un puestero de los viejos de Pulmarí, charlando sobre antaño y de la vieja tradición de peregrinar a la Virgen de Lourdes, decidió retomar entonces esa tradición, culminando la peregrinación en la quesería, con una misa y con un novillo al asador”, detalla. Durante más de 50 años bautizó y celebró matrimonios de tres generaciones de aluminenses.



En 2014 fue aprobado el Proyecto de Declaración 1672 en la legislatura neuquina, que declaraba de Interés Legislativo la trayectoria del padre Valerio Garlando. La iniciativa fue de diputados y diputadas del MPN. Esta declaración expresaba “el reconocimiento a la labor humanitaria, educativa, social y solidaria que el padre Valerio Garlando realizó en las comunidades de Aluminé, Ruca Choroy y parajes vecinos”.



La Iglesia católica de Neuquén lo despide con profundo respeto, con reconocimiento al hombre que evangelizó a través de las obras y con mucho cariño.+