Martes 17 de marzo de 2026

El Card. Rossi al nuevo diácono: 'El gesto de Cristo es servir'

  • 17 de marzo, 2026
  • Córdoba (AICA)
La ordenación del seminarista Joaquín Reyna fue presidida por el arzobispo de Córdoba en el templo parroquial de Montecristo. La comunidad acompañó su camino vocacional.
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La arquidiócesis de Córdoba vivió el 13 de marzo una jornada de alegría con la ordenación diaconal del seminarista Joaquín Reyna, paso previo al sacerdocio, en una celebración realizada en la parroquia Nuestra Señora de los Remedios de la localidad de Montecristo.

La misa tuvo lugar en la plaza situada frente al templo parroquial y fue presidida por el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ. Concelebraron el obispo auxiliar, monseñor Horacio Álvarez; monseñor Ricardo Seirutti; y el arzobispo emérito de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez.

La celebración congregó a una numerosa comunidad. Participaron fieles de Montecristo, jóvenes de escuelas de la zona y representantes de distintas comunidades en las que Joaquín Reyna desarrolló etapas de su formación y servicio pastoral.

También acompañaron diáconos y sacerdotes del clero cordobés, junto con familiares y amigos del ordenando, en un clima de profunda alegría y comunión eclesial.

"El gesto de Cristo es servir"
Durante la homilía, el cardenal Rossi expresó su alegría por acompañar a Reyna, a su familia y a la comunidad local en una celebración que calificó como "una verdadera fiesta para la Iglesia".

El arzobispo reflexionó sobre el gesto del lavatorio de los pies realizado por Jesús en la Última Cena, que el nuevo diácono eligió como eje espiritual de su ministerio. Señaló que ese gesto revela el amor de Cristo "hasta el extremo" y expresa el sentido profundo del servicio cristiano.

"Jesús se levanta de la mesa, se despoja de su manto y se arrodilla ante sus discípulos. El Maestro se presenta como servidor y nos muestra que el camino del ministerio es ponerse por debajo de los demás para levantarlos", explicó.

En ese sentido, afirmó que el lavatorio de los pies no es un gesto de cierre, sino "el umbral del ministerio", y el signo de lo que el Señor espera de sus discípulos: una vida marcada por la humildad y el servicio.

Una Iglesia que sirve
El arzobispo subrayó que la credibilidad de la Iglesia se manifiesta cuando vive su vocación de servicio, especialmente hacia los más necesitados.

"La Iglesia se hace creíble cuando aparece como servidora, cuando supera la tentación de mirarse a sí misma y se decide a lavar los pies de los últimos", expresó, retomando palabras del papa Francisco.

En esa línea, animó al nuevo diácono a vivir su ministerio con disponibilidad para acompañar a quienes sufren, anunciar la Palabra, llevar la Eucaristía a los enfermos y sostener la oración por el pueblo.

Un "aquí estoy" para la misión
Dirigiéndose personalmente a Reyna, el cardenal Rossi recordó el valor del "aquí estoy" pronunciado en la vocación, una respuesta que -dijo- no se apoya en la propia fuerza, sino en la confianza en Dios.

"Decimos 'aquí estoy' no porque seamos fuertes, sino porque Él es nuestra fortaleza. Llevamos este tesoro en vasijas de barro, pero sabemos en quién hemos puesto nuestra confianza", señaló.

También invitó al nuevo diácono a recordar siempre sus raíces, su familia y la comunidad que alimentó su fe, especialmente en los momentos de dificultad.

Finalmente, agradeció el cariño y la oración del pueblo fiel, subrayando que la vida y el ministerio de los pastores encuentran sentido en ese vínculo con la comunidad.

Tras la homilía, el candidato realizó las promesas propias del diaconado ante el arzobispo y la asamblea, manifestando su compromiso de servir a la Iglesia, vivir el celibato por el Reino de los Cielos, anunciar el Evangelio y cultivar una vida de oración al servicio del pueblo de Dios.+