Martes 20 de octubre de 2020

El Papa agradece a policías y gendarmes su servicio en el Vaticano

  • 28 de septiembre, 2020
  • Ciudad del Vaticano
Francisco encomendó a la protección de San Miguel Arcángel al personal de seguridad -policías y gendarmes- y agradeció su servicio.

En ocasión de la próxima fiesta de San Miguel Arcángel, patrono y protector de la Policía de Estado Italiana y del cuerpo de la Gendarmería Vaticana, el pontífice agradeció el servicio que prestan a la Santa Sede y al Estado de la Ciudad del Vaticano.

“Espero que su duro trabajo, a menudo realizado con sacrificio y riesgo, esté animado por una fe cristiana viva: ella es el tesoro espiritual más precioso que sus familias les han confiado y que están llamados a transmitir a sus hijos”, expresó el pontífice, esta mañana, a los integrantes de la “gran familia” del Inspectorado de Seguridad Pública del Vaticano, recibidos en audiencia en el Aula Pablo VI, junto a sus familiares, en ocasión del 75º aniversario de su institución.

“Al conmemorar la fundación de esta Inspectorado, es natural dar gracias al Señor por los 75 años de historia y por el trabajo de tantos hombres y mujeres de la Policía Estatal Italiana”, dijo Francisco a los 2.500 presentes. Una misión llevada a cabo con “competencia y pasión”, en la estela del “profundo vínculo que existe entre la Santa Sede e Italia”, y que tiene su origen en los Pactos de Letrán de 1929.

Esos acuerdos, de hecho, al sancionar el nacimiento del Estado de la Ciudad del Vaticano –recuerda el Santo Padre- preveían un régimen peculiar para la Plaza de San Pedro, con libre acceso para peregrinos y turistas y bajo la supervisión de las autoridades italianas.

En su discurso Francisco recorrió la historia del servicio del Inspectorado de Seguridad Pública del Vaticano, situado en un “contexto de precariedad y emergencia nacional”, cuando las fuerzas políticas y sociales estaban comprometidas en la recuperación democrática, hasta la concreción en 1945, del proyecto para “dar autonomía y configuración jurídica a este servicio de policía”. De esta manera, el servicio que las fuerzas policiales habían llevado a cabo durante mucho tiempo en la Plaza de San Pedro y en las áreas que rodean al Vaticano, se fortaleció y se hizo más efectivo.

Desde el día de la creación de esa oficina, que asumió gradualmente otras denominaciones hasta la actual, se abrió un camino en el signo de la fructífera colaboración entre Italia y la Santa Sede, y entre el Inspectorado y los organismos vaticanos responsables del orden público y la seguridad del Papa”. 

“Aunque los escenarios nacionales e internacionales y los requisitos de seguridad han cambiado, el espíritu con el que los hombres y mujeres del Inspectorado llevan a cabo su apreciada labor no cambió”, destacó el Santo Padre.

“Queridos oficiales y agentes, muchas gracias por su valioso servicio, caracterizado por la diligencia, el profesionalismo y el espíritu de sacrificio. Por encima de todo, admiro la paciencia que ejercen en el tener que tratar con gente de tan diferentes orígenes y culturas”. 

“Mi gratitud se extiende también a su compromiso de acompañarme en mis desplazamientos en Roma y en las visitas a las diócesis o comunidades de Italia”. 

“Es una tarea difícil, que requiere discreción y equilibrio, para asegurar que los itinerarios del Papa no pierdan su carácter específico de encuentro con el Pueblo de Dios. Por todo esto, una vez más les estoy agradecido”.

“Que el Señor los recompense como sólo Él sabe hacer -concluyó el Papa-. Que su patrono San Miguel Arcángel los proteja y que la Santísima Virgen vele por ustedes y sus familias”. 

A los gendarmes: “El servicio es camino de conversión”
El sábado 26 de septiembre, por la tarde, el papa Francisco celebró una misa en la basílica de San Pedro, con los miembros de la Gendarmería Vaticana, en ocasión de la próxima fiesta de San Miguel Arcángel, 

En su homilía el Santo Padre comentó las lecturas del Domingo que “nos hablan de la conversión” y señaló que “la conversión del corazón, conversión que quiere decir ‘cambiar de vida’, es decir, que el corazón que no va por el buen camino encuentro un buen camino”.

En esta línea, el Papa dijo que “el encuentro con Dios, la conversión, es de ambas partes, ambos buscan encontrarse” ya que “el perdón no es solamente ir allí, tocar la puerta y decir: ‘perdóname’ y desde el teléfono te responden: ‘te perdono, vete’”, sino que “el perdón es siempre un abrazo de Dios, Dios que camina, como nosotros caminamos, para encontrarnos”.

De este modo, el Santo Padre recordó la parábola del hijo pródigo y el padre que recibe a su hijo con un abrazo “él no lo esperó en la puerta con el dedo apuntando, ¡lo abrazó! Y cuando el hijo habló pidiendo perdón, el abrazo cubrió su boca. Esta es la conversión. Este es el amor de Dios. Es un camino de encuentro mutuo”.

“Un corazón siempre abierto al encuentro con Dios - esto es conversión, estar abierto al encuentro con Dios - ¿cuál es el modelo? El modelo es el del Evangelio, del rico, del pobre, el modelo es Jesucristo. Salió a recibirnos”, advirtió.

En este sentido, el Papa dijo que “el camino de la conversión es acercarnos, es la cercanía, pero la cercanía que es servicio” por lo que les pidió que “cada vez que ustedes se acerquen para servir, imiten a Jesucristo. Cada vez que ustedes hagan un paso para poner orden, piensen que están haciendo un servicio”.

“Su autoridad está en el servicio: poner límites, hacer que las cosas sucedan, pero en el servicio, en la caridad, en la amabilidad. Y esta es una gran vocación” dijo el Papa y agregó “para mí sería una gran tristeza si alguien me dijera: ‘No, su Cuerpo de Gendarmería..., son empleados, empleados, que hacen su horario y luego no les importa...’. No, no. Esta no es la forma de convertir y convertir a otros. Si camino es el del servicio”, pidió.

Por último, el Santo Padre les agradeció por su servicio “gracias porque veo que su servicio va por este camino” y animó a “reanudar siempre este camino para la conversión de las personas y también para su propia conversión”.

“En el servicio nunca se equivoca, porque el servicio es amor, es caridad, es cercanía. El servicio es el camino que Dios ha elegido en Jesucristo para perdonarnos, para convertirnos”, concluyó +