Mama Antula peregrina por Formosa y renueva el espíritu misionero
- 3 de marzo, 2026
- Formosa (AICA)
La Pastoral Misionera Diocesana compartió detalles de la peregrinación de las reliquias de Santa Mama Antula por Formosa. Un recorrido que busca renovar el compromiso misionero en las comunidades.
En el programa "La Voz del Santuario Nuestra Señora del Carmen", por Radio Manantial, la coordinadora de la Pastoral Misionera de Formosa, Mariana Alcaraz, y María Inés Villada, delegada de Unión y Enfermos Misioneros, compartieron detalles de la peregrinación de las reliquias de santa Mama Antula y el impacto espiritual que está generando en las comunidades.
Durante la entrevista, las referentes recordaron la figura de María Antonia de Paz y Figueroa, la primera santa argentina. Nacida en 1730 en Santiago del Estero, se formó en tiempos de los jesuitas y, tras su expulsión en 1767, asumió la misión de sostener la fe del pueblo. Laica consagrada, caminó descalza por el norte argentino y llegó a Buenos Aires en 1779, donde promovió ejercicios espirituales al estilo de san Ignacio de Loyola, convocando a cientos de personas en retiros que se extendían hasta 30 días.
"El papa Francisco la llamó la andariega del Espíritu", recordaron en el estudio, y subrayaron su valentía en una época en que la mujer era marginada y tenía escasas opciones de vida pública. Mama Antula eligió un camino propio: consagrarse a Dios como laica y sostener la misión en comunidad, organizando la logística de los retiros y buscando sacerdotes que predicaran.
Reliquias que visitan y animan
Las entrevistadas explicaron que lo que peregrina por la diócesis es una reliquia de primer grado -una pequeña parte de su cuerpo-, signo que invita a profundizar la fe. "No es algo mágico. El milagro lo hace Dios. La reliquia nos conduce a Él", aclararon.
La imagen y las reliquias recorren el país desde octubre pasado, en el marco de una iniciativa de las Obras Misionales Pontificias y la Comisión Nacional de Misiones. En la diócesis de Formosa, la visita se extenderá hasta el 23 de marzo, con celebraciones en comunidades del interior y en la capital.
El 8 de marzo, Día de la Mujer, las reliquias ingresarán a la ciudad y permanecerán en la catedral Nuestra Señora del Carmen hasta el día 10. Allí se celebrará una misa presidida por el obispo diocesano, monseñor José Conejero Gallego. Luego visitarán parroquias, colegios, unidades penitenciarias y la capilla de adoración perpetua del obispado. Cada comunidad organiza momentos de oración, adoración y veneración.
También se realizarán ejercicios espirituales en la Casa Papa Francisco, guiados por el obispo, como preparación para este tiempo de Cuaresma.

Testimonios que inspiran
Desde Villa Escolar, Catalina, joven de 23 años de la Infancia y Adolescencia Misionera, relató su experiencia tras estudiar la vida de la santa para compartirla con su comunidad: "Es imposible escuchar su historia y no sentirse inspirado. Fue una revolucionaria en su época. Se fabricó su propia opción y sirvió a Dios con valentía".
Las referentes destacaron que la misión no es solo una actividad puntual, sino "un estilo de vida". En ese sentido, la Pastoral Misionera Diocesana trabaja junto a diversas áreas -infancia y adolescencia misionera, familias misioneras, pastoral carcelaria, liturgia, catequesis y pastoral de enfermos- en una tarea sinodal que busca llegar a todos los rincones.
Desde Pozo del Tigre, el presbítero Ponciano Acosta adelantó que la comunidad del Sagrado Corazón de Jesús prepara una caravana y una recepción festiva con música y expresiones propias de la zona para recibir la reliquia. "Es un tiempo de júbilo y de preparación del corazón", expresó.
Ante la consulta sobre cómo disponerse espiritualmente, los entrevistados insistieron en la importancia de la confesión, la Eucaristía y la oración. "Lo esencial es estar en gracia de Dios. Si la reliquia no nos lleva a Él, no nos sirve", afirmaron.
En este mes dedicado a la mujer y en pleno camino cuaresmal, la figura de Mama Antula vuelve a interpelar a los fieles: caminar, comprometerse y animarse a vivir la fe en salida, como auténtica vocación misionera.+
