Martes 3 de marzo de 2026

Card. Rossi: 'En el camino hacia la cruz siempre hay tabores'

  • 3 de marzo, 2026
  • Córdoba (AICA)
El arzobispo de Córdoba invitó a vivir la cuaresma como un entrenamiento en el amor, a escuchar a Jesús como única palabra decisiva y a no rehuir la cruz.
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En el segundo domingo de Cuaresma, el cardenal Ángel Rossi SJ, arzobispo de Córdoba, presidió la misa en la capilla Nuestra Señora de la Piedad, en el barrio Poirredón. En su homilía, destacó la importancia de este tiempo litúrgico como un camino de conversión, un "tiempo de ayuno para tener hambre de justicia" y "tiempo de oración para inflar la esperanza en medio de los sacrificios".

El cardenal Rossi invitó a seguir el ejemplo de Abraham, modelo de fe, llamado por Dios a salir de su tierra y confiar en una promesa sin entender completamente el camino. "Abraham salió sin saber a dónde iba", expresó el cardenal, y recordó que a veces en la vida es necesario abandonar las seguridades y lanzarse a nuevos caminos, confiando en la providencia divina.

El arzobispo también reflexionó sobre la transfiguración de Jesús, momento de gran revelación, del que fueron testigos Pedro, Santiago y Juan. "La Transfiguración de Jesús es imponente", destacó, al subrayar la importancia de la voz del Padre desde la nube que dijo: "Este es mi hijo, el amado, mi predilecto. Escúchenlo". El cardenal Rossi resaltó que, en Cuaresma, los cristianos deben poner a Jesús en el centro de sus vidas y escuchar atentamente su palabra, que es "la única y decisiva palabra, la palabra de vida eterna".

El purpurado también recordó las palabras de san Pablo, quien recuerda que estamos destinados a ser santos desde la eternidad en Cristo. Sostuvo que "no puede reinar la ambigüedad, los miedos y la cobardía" en la vida cristiana, y llamó a vivir en la verdad que emana de Jesús y a ser portadores de amor y esperanza en tiempos de adversidad.

La Cuaresma, planteó, no es un tiempo de tristeza, sino de "entrenamiento en el amor". En ese marco, sugirió con un toque de humor, "menos cara de vinagre", e invitó a los presentes a un "ayuno de mala onda y el chisme", y a practicar la limosna de dar tiempo a aquellos que lo necesitan. "Que nuestra cuaresma esté marcada por mucha oración para que el Señor nos dé la fuerza de seguir siendo iglesia en salida", agregó, al instar a los fieles a seguir el llamado de la Iglesia a ser testigos de la fe en sus comunidades.

También recordó el valioso testimonio de los santos y de los "santos cordobeses y argentinos", y señaló la necesidad de vivir con alegría y generosidad. "No es un protocolo, no es un librito donde está todo explicado. Lo que necesitamos es que el Señor nos diga: 'Vos sos mi hijo muy amado'", concluyó, al animar a ser "pequeñas lámparas del evangelio" que irradien amor y esperanza, y a "cambiar de forma" hacia la de Cristo, como una invitación a la transfiguración espiritual que lleva a vivir la verdadera conversión en esta Cuaresma.+