Jueves 26 de noviembre de 2020

Finalizan los Ejercicios Espirituales del papa Francisco y la Curia Romana

  • 11 de marzo, 2016
  • Ciudad del Vaticano
El papa Francisco y la Curia Romana concluyen este viernes los Ejercicios Espirituales en preparación a la Pascua en la Casa del Divino Maestro de la localidad de Ariccia, Italia, bajo la guía de las meditaciones, este año, del padre Ermes Ronchi, quien en la novena meditación recordó que el amor de Dios por el hombre enciende el corazón y abre los ojos. Lo contrario del amor no es el odio, -subrayó el padre Ronchi-, sino la indiferencia; debemos volver a enamorarnos.
El papa Francisco y la Curia Romana concluyen este viernes los Ejercicios Espirituales en preparación a la Pascua en la Casa del Divino Maestro de la localidad de Ariccia, Italia, bajo la guía de las meditaciones, este año, del padre Ermes Ronchi, quien en la novena meditación recordó que el amor de Dios por el hombre enciende el corazón y abre los ojos. Lo contrario del amor no es el odio, -subrayó el padre Ronchi-, sino la indiferencia; debemos volver a enamorarnos.

Comenzó expresando que entre Pascua y Pentecostés, Jesús se manifestó de nuevo a los discípulos en el lago de Tiberíades en una noche "sin estrellas", "amarga", hasta "el alba". Y así, la meditación partió de esta escena, con la pregunta de amor dirigida tres veces por el Señor para acercarse cada vez más a Simón. El padre Rochi subrayó el dinamismo del amor de Dios por el hombre, que transforma todo y lleva a la santidad.

"En esta página veo la descripción de la santidad. Santidad que no consiste en ausencia de pecados, en un campo sin malezas, sino en una pasión renovada. Consiste en renovar ahora mi pasión por Cristo y por el Evangelio. Ahora".

Haciendo hincapié en que el Amor de Dios reaviva los corazones y la pasión, el padre Ronchi destacó que la santidad no es una pasión "apagada", sino una "pasión convertida". Cuando hay amor no te puedes equivocar, es evidente, resplandeciente, indiscutible.

Es Dios el que "ama al hombre". Es Dios el que "colma las pobrezas". Dios no busca la "perfección", sino la "autenticidad". "No estamos en el mundo para ser inmaculados, sino encaminados". "Jesús mendiga amor, mendiga sin pretender". Jesús conoce mi pobreza y pide "la verdad de un poco de amistad". La fe tiene tres pasos: tengo necesidad, me fío y me confío:

"Creer es tener necesidad de amor, confiarse y fundarse en esto, como forma de Dios, como forma del hombre, como forma del mundo, del futuro, de vivir. Confiarse es fundar la vida en esta hipótesis: que más amor es bueno, menos amor es malo. Es abandonar la regla cada vez que la regla se opone al amor, decía la hermana María de la ermita de Campello. Mientras el mundo proclama su fe, su evidencia: más dinero es bueno, menos dinero es malo. Pero todo creyente es un creyente en amor: es decir un reanimador de lazos, uno que despierta lazos, uno que ayuda a los hombres a reencontrar la confianza en el amor. Nosotros hemos creído en el Amor".

"Creer es tener una historia con Dios, es caminar en el amor con una persona". Y la salvación está en la certeza de que es Él el que ama. "La crisis de fe hoy en el mundo occidental -afirmó también el padre Ronchi? comienza con la crisis del acto humano de creer". Porque "no se cree en el amor". Y el amor es dar:

"Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia que es la linfa vital que alimenta todo mal, la linfa secreta del pecado. La indiferencia que hace que el otro no exista para ti, que no cuente, no valga, no sea nada"

"Hoy debemos volver a enamorarnos. Amar a Dios con todo nuestro ser, cuerpo y alma". "Deja de amar a Dios como esclavo", alentó el predicador, para luego destacar que se debe volver a amar a Dios como enamorados, para que la vida y la fe se llenen de sonrisas.+