Jueves 25 de julio de 2024

Los obispos piden al pueblo colombiano 'no acostumbrarse a la violencia'

  • 8 de julio, 2024
  • Bogotá (Colombia) (AICA)
En su mensaje al cierre de su CVXII asamblea plenaria, el episcopado colombiano exhortó a renovar la mente, para "construir una nación unida, reconciliada y en paz".
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Los obispos colombianos llamaron a la renovación y a la unidad, por la vida y la búsqueda del bien común. En el mensaje de clausura de su CXVII Asamblea Plenaria, los prelados exhortaron a los colombianos a "renovar la mente, para construir una nación unida, reconciliada y en paz", "superando la lógica del individualismo y la búsqueda egoísta de bienes particulares".

Al mismo tiempo, afirmaron que Colombia no se puede acostumbrar a la violencia, al debilitamiento de la institución familiar y de la obra educativa; tampoco, "a la polarización política e ideológica que hunde en la incertidumbre al país". Además, ratificaron su disposición para ayudar a fortalecer vínculos entre distintos actores, así como su compromiso con la búsqueda de caminos que conduzcan al desarrollo integral.

El mensaje de los obispos colombianos se produce en el contexto de la Asamblea Plenaria, encuentro que tuvo lugar en Bogotá del 1ero. al 5 de julio. Tras realizar diversos discernimientos sobre la realidad social del país, los obispos pusieron de manifiesto su preocupación por la intensificación de la corrupción, el narcotráfico y la violencia que, en diversas regiones, entre ellas, la del suroccidente del país, amenaza la vida, la equidad y la justicia. También, por la exposición de niños y jóvenes a los peligros de "crecer sin orientación moral, tristes y sin esperanza".

"Si bien es cierto que estamos en una sociedad pluralista, también se ha de considerar que la defensa a ultranza de posiciones que no aceptan la confrontación, ajenas a un proyecto común de país, en nada ayudan a la consecución de la paz", expresan los obispos a propósito de la polarización. 

A partir de esas preocupaciones, como pastores, e inspirados en la Carta de San Pablo a los Romanos, hacen una llamado a los colombianos por la esperanza de la renovación, "de forma que puedan distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto". 

Ante la violencia y la corrupción, "lo bueno, lo agradable y lo perfecto" consiste en reconocer la infinita dignidad de cada persona y el cuidado que le es debido; en proteger las instituciones legalmente constituidas, que son la base de nuestra democracia; en hacer respetar nuestra casa común, tan rica de bienes materiales, ambientales, culturales y de saberes ancestrales". 

Ante el debilitamiento de la institución familiar y de la obra educativa, "lo bueno, lo agradable y lo perfecto" también es apoyar a las familias en su crecimiento espiritual, emocional y social, así como asegurar un modelo educativo capaz de promover los valores de la responsabilidad, el amor, la verdad, la solidaridad, la justicia y la equidad". 

Ante la división, animismo, "lo bueno, lo agradable y lo perfecto" es reconocer con humildad la diversidad de pensamientos y visiones, y la rica posibilidad que ofrece el diálogo sincero y profundo. A pesar de las diferencias, es posible estrechar lazos de amistad social, generar una auténtica cultura del encuentro, mirar más allá de intereses particulares o grupales, y entrever el mayor bien para todos, confiando, además, en que los liderazgos en favor del bien común son posibles".

Finalmente, los obispos reafirman su disposición a la escucha y al diálogo; así como su compromiso por aportar a la búsqueda del bien común. 

"Seguiremos, con la fuerza de la fe, ofreciendo misericordia y proponiendo la buena noticia de Jesucristo, seguros de que, en Él, ninguna esperanza queda defraudada. Convencidos de que toda persona es un potencial de esperanza, invitamos a cada compatriota para que contribuya, con sus dones, a la construcción de un mejor país", concluye el mensaje.+