Lunes 26 de octubre de 2020

Los tucumanos abrieron sus puertas a los misioneros del CEN

  • 18 de junio, 2016
  • San Miguel de Tucumán - enviado especial
En el marco del XI Congreso Eucarístico Nacional, los misioneros que participan de este importante acontecimiento eclesial no estuvieron ociosos. Durante este sábado recorrieron los barrios pertenecientes a la parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de la capital tucumana, visitando casa por casa, llevando la Palabra de Dios, sus cantos, oraciones, y tomando contacto con las familias que abrieron sus puertas a los misioneros. Mientras tanto en la parroquia permanecía la adoración al Santísimo Sacramento y en la plaza central tenían lugar animaciones para los niños y adolescentes.
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En el marco del XI Congreso Eucarístico Nacional (CEN), los misioneros que participan de este importante acontecimiento eclesial no estuvieron ociosos.

Durante este sábado recorrieron los barrios pertenecientes a la parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de la capital tucumana, visitando casa por casa, llevando la Palabra de Dios, sus cantos, oraciones, y tomando contacto con las familias que abrieron sus puertas a los misioneros. Mientras tanto en la parroquia permanecía la adoración al Santísimo Sacramento y en la plaza central tenían lugar animaciones para los niños y adolescentes.

El envío de los misioneros estuvo a cargo del vicario parroquial de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, padre Gustavo Musaquia, acompañado de varios obispos, sacerdotes, consagrados y peregrinos. Durante la celebración el Santísimo Sacramento se mantuvo expuesto a la adoración de los fieles y escoltado por las imágenes del Señor de Mailín, María Reina de la Misiones y la Cruz de Matará.

El padre Musaquia comentó a AICA que se vive como "una fiesta en torno a Jesús Eucaristía, toda la comunidad está comprometida con el CEN, los peregrinos que nos visitan, los feligreses de la parroquia y de otras comunidades parroquiales de la ciudad, se sumaron al envío misionero, visitaron la jurisdicción parroquial, bendijeron casas, visitaron enfermos, impartieron sacramentos y simultáneamente en el templo se expuso el santísimo para acompañar con la oración la misión".

Los obispos que forman parte de la Comisión Episcopal de Misiones, los monseñores Vicente Bokalic, Fernando Croxatto y Raúl Martín y el director de Obras Misionales Pontificias, padre Dante De Sanzzi, y la hermana Martha Pelloni, acompañaron la visita a los hogares y animaron a los misioneros.

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Asimismo los niños de la Infancia y adolescencia Misionera (IAM) junto a sus animadores se congregaron en la plaza del barrio Lola Mora donde recibieron la peregrinación que traía la imagen del Señor de Mailin. Nicolás Brito, animador de la IAM de Tucumán destacó que "era muy importante para nosotros que los niños de la infancia vivieran esta experiencia del Congreso Eucarístico. Acompañamos a los congresistas a visitar casas e hicimos animación con la gente del barrio lo que ayudó a los niños a conocer más a su comunidad"!.

Los misioneros se dividieron por colores para realizar la misión y regalaron rosarios, con los que habían rezado por la familia que lo recibirían.

Al finalizar la visita a cada casa se rezaba con la familia la siguiente oración: !"En este tiempo de Gracias y Bendiciones por el Congreso Eucarístico, te pedimos Madre de la Misericordia que todos tus hijos nos reunamos en torno a Jesús Eucaristía y lo reconozcamos como nuestro señor y salvador. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor", Amen".

""La misión nos sigue deparando satisfacciones. Jesús se sigue manifestando y más que nunca descubrimos que el Espíritu Santo es el gran protagonista", expresó el padre Dante De Sanzzi quien recorrió los barrios acompañado por un ministro de la Eucaristía.

"Ancianos, enfermos, pobres, familias enteras con sus preocupaciones, abrieron sus puertas para recibir las bondades de Dios, dijo el padre Dante y añadió: "La misión de la Iglesia no se termina. El Señor manifestó que "está a la puerta y llama; el que abre, se sentará a su mesa". Hoy Jesús estuvo presente en la misión que realizó el sector de Eucaristía y Misión en el Congreso Eucarístico. Obispos y sacerdotes bendiciendo y administrando la Unción, confesando a los hermanos. Los laicos, muchos de ellos jóvenes, animando y compartiendo la Palabra. Como pastoral ordinaria, es lo que se debe hacer. Pero lo esencial es que como misioneros no perdamos la capacidad de asombro. Dios sigue actuando, llamando y abriendo puertas. Hay que descubrirlo"".

Subsanar las diferencias de los argentinos
La Hermana Martha Pelloni participó del gesto misionero acompañando a congresistas y vecinos a visitar familias. Allí en medio del recorrido accedió a hablar con AICA.

? ¿Cuál su reflexión sobre este Congreso Eucarístico Nacional?
Ante todo debo decir que el Espíritu Santo está presente en todo desde la preparación del Congreso. Todos los que estamos participando estamos movilizados desde el primer momento. Muy buenas las oratorias, las homilías de todos los obispos y sacerdotes que han predicado en los distintos grupos y talleres. Destaco también la ciudad eucarística con la preparación didáctica de los stands para movilizar realmente el compromiso. Además de la fundamentación teológica de la misericordia que es acercarse, dialogar, compartir, sentir, ayudarlo, salvarlo, es decir el testimonio de Jesús.

Precisamente me tocó predicar en el espacio de Caritas Nacional con monseñor Oscar Ojea, que estuvo brillante con su presentación. Fue una homilía teológica sobre la misericordia, una exquisitez de palabras que llegaron al alma de todos los que estábamos presentes.

?¿Qué nos hace falta a los argentinos para subsanar nuestras diferencias?
Quitarnos la autorreferencialidad, no mirarnos tanto al ombligo, vivir más el amor para los otros que es el amor eucarístico, el amor de la unidad, el amor de la comunión. No pensar tanto en nosotros sino en el compromiso que tengo que tener desde la Misericordia con el hermano desde el testimonio de ciudadano auténtico. Sobre todo coherencia de testimonio entre lo que pensamos hablamos, sentimos y hacemos. Si vivimos la misericordia, debemos preguntarnos: ¿cómo está nuestra capacidad de amar? +

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