Lunes 22 de abril de 2024

Mons. Buenanueva: '¡Anímense a convertirse y creer en la Buena Noticia!'

  • 21 de febrero, 2024
  • San Francisco (Córdoba) (AICA)
En su reflexión para el domingo I de Cuaresma, el obispo de San Francisco comparte una oración a Jesús, con la que anima a tener "confianza absoluta en su amor y en lo que Él sueña para nosotros".
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En su reflexión para el domingo I de Cuaresma, el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, compartió una “Oración a Jesús tentado” relacionada con el Evangelio de san Marcos sobre las tentaciones de Jesús en el desierto.

La oración comienza diferenciando: “Señor Jesús: sé de tentaciones y de tentación. No son lo mismo. Unas son grotescas; otras, más sutiles y resbaladizas. Son las que realmente merecen ese nombre. Pero conozco también lo que es 'la' tentación. No una prueba cualquiera, sino la que puede llevarse todo con ella”.

“En ocasiones, pienso que, de aquella experiencia tuya en el desierto, surgió la súplica que cierra la oración del Padrenuestro: ‘Padre… no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal’”, prosigue el texto, que destaca que “esa prueba tiene que ver con lo más hondo nuestro… y también tuyo: Dios, tu Padre, y la confianza absoluta en Él, en lo que sueña para nosotros, en la real potencia de su amor”.

Y añade: “Nadie como Vos, Jesús, ha vivido totalmente entregado a Dios, tu Padre, tu Abbá. Nadie ha realizado tan completamente la libertad como Vos que, siendo Hijo eterno de Dios, te has hecho hijo de los hombres. Nadie ha asumido tan radicalmente la misión de traer la paz de Dios a este mundo nuestro tan herido, violento y oscuro”.

“Por eso, nadie como Vos, aquellos cuarenta días en el desierto y empujado por el Espíritu, ha comprendido tan a fondo lo que sentimos tus hermanos y hermanas, cuando el rostro luminoso de tu Padre se desvanece en nuestros corazones, y ya no tenemos suelo donde echar raíces ni puerto adonde dirigir la nave frágil de nuestras vidas”, considera.

La oración concluye rogando: “Volvé del desierto, Señor, y decinos, una vez más: ¡Anímense a convertirse y creer en la buena noticia: tenemos un Dios real que es Padre! ¡Tenemos futuro y un amor al que entregarnos sin reservas!”.+