Mons. Colombo: 'Escuchar, contemplar y testimoniar'
- 1 de marzo, 2026
- Mendoza (AICA)
El arzobispo de Mendoza animó a vivir con coherencia el Evangelio y a agradecer los dones recibidos, asumiendo el cuidado responsable de la creación.
El arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, presidió la misa dominical desde la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de la localidad mendocina de Cruz de Piedra, donde reflexionó junto a la comunidad sobre el misterio de la Transfiguración del Señor e invitó a los fieles a escuchar la voz de Cristo para dar testimonio coherente en la vida cotidiana.
En su homilía, el prelado partió de la primera lectura, centrada en la vocación de Abraham, a quien presentó como figura paradigmática de la obediencia entendida como escucha atenta de la voluntad de Dios. "Deja su comodidad, sus referencias, para iniciar un camino confiado en la promesa", explicó, subrayando que esa actitud implica disponibilidad y confianza.
Al referirse al Evangelio de la Transfiguración, destacó la voz del Padre que proclama: "Este es mi Hijo muy amado, escúchenlo", y señaló que la obediencia cristiana no es mera formalidad, sino una respuesta integral que compromete la vida entera. En ese sentido, vinculó la escena luminosa del monte con el anuncio previo de la pasión: la gloria anticipada no puede separarse del camino de entrega y cruz.
El arzobispo mendocino recordó que Pedro, Santiago y Juan contemplan a Jesús junto a Moisés y Elías, representación de la Ley y los profetas, y anticipan la Resurrección. Sin embargo, advirtió que no se trata de "instalarse" en la experiencia extraordinaria, sino de bajar al llano de la historia para asumir la misión. "Es esa historia concreta la que el Señor quiere transformar", afirmó.
Monseñor Colombo invitó a los fieles a profundizar la mirada sobre la misión de Cristo para comprender la propia vocación, que -como la de Abraham- exige muchas veces arriesgar y confiar en los planes de Dios.
Agradecer los frutos de la tierra
En el marco de la Bendición de los Frutos, en el comienzo de las celebraciones vendimiales, el pastor mendocino señaló que la celebración constituye una ocasión privilegiada para reconocer que la tierra es don de Dios y que reclama el trabajo responsable del hombre. Agradeció por la riqueza de la provincia y alentó a renovar el compromiso con el cuidado de la Casa Común.
En ese contexto, hizo referencia a los debates actuales sobre los recursos naturales y exhortó a proteger la tierra, el agua, el aire y el clima social. "Queremos seguir teniendo estos frutos, porque son don de Dios y nuestras manos hacen posible que lleguen a la mesa", expresó.
Finalmente, llamó a custodiar también la amistad social entre los mendocinos y los argentinos, como condición indispensable para que los frutos materiales y espirituales puedan crecer y beneficiar a todos.+
