Viernes 25 de septiembre de 2020

Mons. Víctor Fernández guió el primer encuentro del taller "Preparemos el futuro"

  • 5 de agosto, 2020
  • Mercedes (Buenos Aires) (AICA)
Con la presencia del arzobispo de La Plata, monseñor Víctor Manuel Fernández, el 4 de agosto se llevó a cabo el primer encuentro del taller "Preparemos el futuro" sobre la encíclica Laudato si', de la

El arzobispo de La Plata, monseñor Víctor Manuel Fernández, guió el primer encuentro del taller “Preparemos el futuro”, organizado  por la Pastoral Social de la arquidiócesis de Mercedes-Luján.

El primer encuentro se desarrolló en la noche del 4 de agosto y estuvo centrado en “La Pastoral Social y cinco líneas transversales de Laudato si’”.

Monseñor Fernández comenzó haciendo una referencia a las encíclicas sociales más conocidas del magisterio de la Iglesia y en particular, hablando de Laudato si’, manifestó que esta encíclica despertó un movimiento muy interesante en todo el mundo, porque habla un lenguaje que podemos comprender, que nos ofrece puntos de contacto, de reflexión, aun con los no cristianos, mostrando una Iglesia que sabe entrar en conversación con el mundo. Decía un sabio griego, «Soy un ser humano y nada que sea humano, me es indiferente», señaló.

“Es una encíclica social, no una encíclica verde, en el centro está el ser humano, pero hay un punto donde se produce un cambio: el ser humano situado en su contexto, el ser humano encarnado en el mundo. «El ser humano no puede contemplar al mundo desde afuera como un espectador, lo comparte desde adentro, inmerso»”, destacó.

“El conjunto de todos los aportes interdisciplinarios tenidos en cuenta por el Papa en esta encíclica desembocan en un verbo común: «Cuidar»”, consideró el prelado, y destacó que ese “es el sentido que marca todos los desarrollos que hay en Laudato si’ y por lo tanto, propone un ser humano capaz de cuidar el mundo y cuidarnos unos a otros. Esto tiene que ver mucho con una figura que al papa Francisco le habla mucho de cuidado, San José, que cuidó a María y a Jesús”.

El propuso cinco grandes ejes, que atraviesan todo el documento:

1. El valor de cada criatura: Siempre nos enseñaron que el ser humano es el centro del universo, pero ese antropocentrismo se ha ido desviando, dando lugar a un ser humano avasallador, que destruye todo. El Papa corrige esto con un humanismo situado. Cada criatura tiene su valor.

2. Todo conectado: Así como el ser humano no se puede entender desde afuera del mundo, sino desde adentro, está conectado con las demás criaturas de una manera u otra y ellas están conectadas entre sí. Todo está relacionado, por eso el Papa habla de una Ecología Integral (138 LS). Dice el Papa que estamos unidos a todos los seres por lazos invisibles y formamos una familia universal, en comunión, que nos mueve a un sagrado respeto, cariñoso y humilde. 

“También está conectado todo lo que hace a la vida humana: la espiritualidad, el pensamiento, el sentido social. El ser humano madura más cuando entra en comunión con otros seres humanos”, advirtió monseñor Fernández.

3. El buen vivir: ¿Qué es una calidad de vida humana? Todo esto no tiene solución si no hay un cambio en el estilo de vida, en nuestra forma y usos cotidianos. «Nos hace falta una noción más amplia de lo que es la calidad de la vida humana» (192 LS), no es la cultura del descarte, no es el paradigma tecnoeconómico. Pensar de otra manera lo que es la calidad de vida. ¿Para qué vine a este mundo? ¿Para qué pasamos por esta vida, para qué trabajo y lucho, para qué me necesita esta tierra? Lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Autotrascendencia en vez de autorreferencialidad (detenerme y valorar ante cada pequeña cosa que la vida me regala. Ampliación de la conciencia, capacidad de disfrutar en la variedad y aún en lo pequeño y sencillo.

4. El poder humano (y su descontrol): Hay un planteo de fondo acerca del poder humano en manos de unos pocos, que crece sin control, sin ética, sin una espiritualidad detrás, sin estructuras de control, de supervisión, que impida que se termine usando para cualquier cosa. Tenemos que reconocer que vivimos a partir de una realidad que nos ha sido previamente regalada. 

No se trata de evitar el progreso, sino de evitar un paradigma tecnocrático, que hace que la dinámica propia del pensamiento de la tecnología se imponga a toda la realidad, a toda la vida humana. (82 LS), disfrazando la pobreza y culpando a los pobres, el cambio climático, priorizando el beneficio de las grandes empresas y ridiculizando todo lo que se opone a ello. El Papa desnuda esta realidad; no obstante dice que la actividad empresarial es una noble vocación, que busca el desarrollo, su distribución, es un aporte, una vocación que se pone al servicio de los otros. Hay un planteo importante sobre la economía, evitando una concepción mágica del mercado

5. Los que no tienen poder (los más débiles): Frente a esos poderosos que avasallan, que arrasan con todo, están los que no tienen nada de poder, los descartados de la sociedad. Aun el tema ecológico tiene que ver con esto, porque la destrucción del ambiente tiene consecuencias, que perjudican sobre todo a los más débiles. «La misma lógica que nos impide resolver los problemas ambientales, es la que nos impide erradicar la pobreza. Tenemos que encarar al mismo tiempo la reducción de la contaminación y el desarrollo de los pobres. «El grito de los pobres» y «el grito de la tierra» son los dos gritos de los débiles ante el poder humano que avanza.+