Domingo 15 de marzo de 2026

Mons. Colombo: 'De la ceguera a la luz de la fe'

  • 15 de marzo, 2026
  • Mendoza (AICA)
El arzobispo de Mendoza reflexionó sobre la curación del ciego de nacimiento y llamó a reconocer a Cristo con el corazón y vivir una fe comprometida.
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El arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, invitó a la feligresía a dejarse transformar por el encuentro con Jesucristo y a pasar "de la ceguera a la luz de la fe", durante la homilía pronunciada en la parroquia Inmaculado Corazón de María de Coquimbito, en el departamento mendocino de Maipú, con motivo del cuarto domingo de Cuaresma.

En su reflexión, el prelado destacó que la liturgia cuaresmal propone a los creyentes un itinerario espiritual a través de diversos personajes del Evangelio que ayudan a profundizar el camino de la fe. En ese marco, recordó que en semanas anteriores la Iglesia meditó sobre la Transfiguración del Señor y el encuentro de Jesús con la samaritana, mientras que en esta jornada el protagonista es el ciego de nacimiento.

El arzobispo explicó que el relato evangélico presenta la transformación radical de un hombre que nunca había visto y que, gracias a la acción de Jesús, recupera la vista y llega a reconocerlo como Señor. El episodio, narrado en el capítulo nueve del Evangelio de Juan, muestra cómo el Señor devuelve la vista a este hombre mediante un gesto cargado de significado.

Monseñor Colombo señaló que el barro con el que Jesús unge los ojos del ciego recuerda el relato de la creación, cuando Dios formó al ser humano del polvo de la tierra. En ese sentido, afirmó que la curación puede entenderse como una nueva creación: "este ciego es creado nuevamente", expresó, al subrayar que Dios se sirve de signos sencillos y concretos para manifestar su presencia entre los hombres.

Sin embargo, el milagro da lugar a una fuerte controversia entre quienes presencian el hecho. En lugar de alegrarse por la recuperación del hombre que antes no podía ver, algunos fariseos cuestionan la acción de Jesús porque habría sido realizada en sábado.

Profunda incomprensión del acontecimiento
El arzobispo observó que esta reacción revela una profunda incomprensión del acontecimiento. "En vez de alegrarse por un hombre que antes no veía y ahora ve, comienzan a hacer especulaciones", señaló, al explicar que algunos incluso llegan a considerar a Jesús como una expresión del mal.

Para monseñor Colombo, esta actitud refleja una ceguera espiritual más profunda que la física. "No hay peor ciego que el que no quiere ver", afirmó, al comparar la transformación del hombre curado con la cerrazón de quienes se aferran a interpretaciones rígidas de la ley religiosa sin reconocer la acción de Dios.

El Evangelio relata además que el hombre sanado termina siendo sometido a un proceso acusatorio por parte de las autoridades religiosas. A pesar de que antes vivía marginado, pidiendo limosna y sin participar activamente de la comunidad, ahora es interrogado y finalmente expulsado.

El arzobispo destacó que este desenlace evidencia la incapacidad de la institución para reconocer lo que estaba ocurriendo. "La institución lo ha dejado afuera", señaló, pero añadió que es el propio Jesús quien vuelve a acercarse a él para revelarle plenamente su identidad.

En ese encuentro final, el Señor le manifiesta que quien lo ha sanado es el mismo Mesías, el Salvador. Así, el hombre no sólo recupera la vista física, sino que accede también a la luz de la fe.

Aprender a ver con el corazón
El arzobispo mendocino considera que este pasaje constituye una invitación a los creyentes a aprender a ver con el corazón y a reconocer la acción de Dios más allá de las apariencias. También exhorta a evitar juicios apresurados sobre las personas o situaciones que no se comprenden plenamente.

"El ciego pasa de la oscuridad a la luz, mientras que quienes creían ver permanecen encerrados en sus propias cegueras", explicó.

Finalmente, monseñor Colombo animó a los fieles a vivir una fe activa y comprometida, capaz de dar testimonio de Cristo en la vida cotidiana. Recordó que el Evangelio concluye con el gesto del hombre sanado que se postra para adorar a Jesús, reconociendo en Él al Hijo de Dios.

En ese sentido, invitó a los cristianos a seguir ese mismo camino de fe, adorando al Señor "en espíritu y en verdad", como se expresó también en el Evangelio proclamado el domingo anterior con el relato de la samaritana.

"El Señor quiere recrearnos siempre y hacernos nuevos", concluyó, al señalar que el encuentro con Cristo abre los ojos del corazón y llama a los creyentes a convertirse en testigos de su amor.+