Viernes 25 de septiembre de 2020

Mons. Mestre: Ser pan para nuestros hermanos

  • 5 de agosto, 2020
  • Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA)
En su homilía para el domingo 2 de agosto, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, predicó con sus habituales tres puntitos el Evangelio de la multiplicación de los panes y los peces.

En su homilía para el domingo 2 de agosto, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, predicó con sus habituales tres puntitos el Evangelio de la multiplicación de los panes y los pescados, en la versión de San Mateo. 

“Es evidente que este milagro-signo realizado más de una vez por el Señor ha impactado fuertemente en la primitiva comunidad cristiana y es por ello que los evangelistas lo transmiten tan intensamente”, advirtió antes de comenzar.

“Compadeciéndose de la muchedumbre”

El relato está “marcado por la compasión del Señor”, describió monseñor Mestre en el primer punto. En este sentido, dijo que compadecerse no significa “tener lástima del otro”; sino como su etimología lo señala, “vivir con el otro su pasión”, es decir, “entender, captar, tener empatía con lo que el hermano está sufriendo”. Por eso, el obispo animó a “dejarnos tocar, mirar por el Señor en su dinámica compasiva para aprender a vincularnos con compasión con nuestros hermanos”. Luego agregó que “compasión es sinónimo de misericordia”.

“Denles de comer ustedes mismos”

En el segundo punto, hizo referencia a la “capacidad de respuesta ante el sufrimiento contemplado”, como otro sinónimo de compasión. En este sentido, dijo que este compromiso llama a “acompañar más al que sufre dándole el alimento que necesita”. Pero aclaró que “este ‘comer’ no debe ser entendido solo a nivel material de alimento”, sino que “mira al pan afectivo, humano, cultural, religioso y espiritual. Implica pensar en el alimento más nutricio e importante que es el mismo Dios”. Por eso, monseñor Mestre deseó: “Que podamos ser pan y acercar el pan para saciar el hambre material y espiritual de la vida de nuestros hermanos”.

“¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo?”

“Para ser compasivo y estar comprometido con el hambre del hermano debemos estar profundamente unidos a Cristo”, aseguró el obispo. La lectura de San Pablo afirma que “ni lo bueno ni lo malo, ni lo interior ni lo exterior… nada nos puede separar de Jesús”. Por eso, “el único obstáculo para estar lejos del amor de Cristo solamente podemos ser nosotros mismos”. Diversos motivos lo pueden provocar pero, a pesar de la tentación, “¡qué bueno que podamos elegir cada día estar realmente unidos a Cristo el Señor!”.+