Sábado 15 de agosto de 2020

Para los católicos la Eucaristía es un servicio esencial

  • 2 de julio, 2020
  • La Plata (Buenos Aires) (AICA)
Mons. Aguer afirmó que si para las autoridades la Eucaristía no es un servicio esencial, para los católicos sí es un servicio esencial.

El arzobispo emérito de La Plata, monseñor Héctor Aguer, afirmó que si para las autoridades la Eucaristía no es considerada como un servicio esencial, para los católicos sí es un servicio esencial, y lo importante al recibir la santa comunión es que se reciba con fe y que haya un gesto de adoración. Eso puede hacerlo quien comulga de pie o de rodillas, en la mano o en la boca. Lo dijo en su columna editorial del programa Claves para un Mundo Mejor emitió por TV Canal 9 el sábado 27 de junio.

“A causa de la situación que estamos viviendo, la pandemia y la cuarentena -comenzó diciendo el prelado emérito-, en algunos lugares se ha indicado que hay que recibir la comunión en la mano, eso en los lugares donde los templos están abiertos, donde se puede comulgar, porque pareciera que para las autoridades recibir los sacramentos no es una actividad esencial pero para nosotros sí es una actividad esencial”.

Libertad en la forma de recibir la comunión
“Parece -agregó- que esta cautela de recibir la comunión en la mano es razonable para evitar cualquier posibilidad de contagio pero es bueno recordar que la disciplina actual de la Iglesia concede a los fieles la libertad de comulgar de pie o de rodillas, en la mano o en la boca. Y pienso esto para la poscuarentena”.

“Esas posibilidades -prosiguió- tienen que ver con la libertad cristiana y sin pronunciarnos a favor de una o de otra, que cada uno elige. Lo importante es esto: la comunión supone también el acto de fe y de adoración a Cristo antes de recibirlo. San Agustín decía que “no se come este pan sin antes adorarlo”. Por eso comulgue uno de pie o de rodillas, en la mano o en la boca, lo importante es que no solo es la fe interior sino el gesto exterior también importa porque los sacramentos suponen esa visibilidad y el uso del cuerpo”.

Unos consejos
Seguidamente monseñor Aguer ofreció algunas observaciones, consejos y ejemplos que no es común oírlos en la mayoría de las iglesias con referencia al acto de recibir la Eucaristía. “Por ejemplo: ¿Cómo se comulga de rodillas? Habría que poner –he visto que en algunos lugares se hace- un reclinatorio de modo que quienes deseen comulgar de esa manera puedan formar una fila que se dirija allí porque arrodillarse en el piso no es tan fácil. Con respecto a la comunión en la boca, hay que tener cuidado de que quien la recibe la coma inmediatamente. Con mayor razón si la recibe en la mano. Me pasó que alguna vez tuve que detener a alguna persona que se llevaba la hostia. Quien recibe la comunión debe ingerirla delante del ministro que se la ofrece”.

“Aquí también hay que tener cuidado con las partículas porque al recibirla en la mano ¿no le habrá quedado alguna partícula allí? ¿y qué hace con eso? Hoy veo que no se suele usar la bandeja que corresponde para recoger esas partículas, porque no son miguitas de un pan cualquiera sino que es la presencia real de Cristo. ¿Creemos que el Señor está verdadera, real y sustancialmente en la hostia consagrada? Porque entonces sabemos que lo está en cada una de las partículas. Por eso quien comulga en la mano debe fijarse si no le ha quedado allí alguna partícula”.

Sin imposición pero con fe y adoración
Monseñor Aguer continuó: “Otra cosa es que no corresponde que se imponga una manera determinada. He visto que a veces a los chicos de la Primera Comunión se les manda que tienen que recibir la comunión en la mano para que estén todos iguales. También todos iguales podrían estar comulgando todos de rodillas, pero hay que educar a los niños en la libertad cristiana demostrando que la Iglesia permite estas posibilidades para que uno expresa de la mejor manera, de acuerdo con sus convicciones y con su espiritualidad, ese gesto de recibir al Señor”.

“Lo importante es que se lo reciba con fe y con espíritu de adoración y que haya un gesto de adoración. Eso puede hacerlo quien comulga de pie y mientras el anterior en la fila está recibiendo la Eucaristía él puede hacer un gesto o una inclinación de cabeza. Basta con eso pero el gesto exterior es importante también”.

“Eso es lo que la Iglesia nos ofrece para que crezcamos en el amor a Cristo, para que crezcamos en el reconocimiento de la presencia de Cristo. Por eso digo que hay que tener cuidado porque, a veces, la comunión se hace de una manera precipitada y no se toma en cuenta que se está haciendo algo fundamental. No quiero juzgar a nadie pero, después de tantos años de repartir la eucaristía, uno ve gente que viene con cierta ligereza. Yo no juzgo el interior pero esa ligereza no corresponde porque el gesto exterior importa también e importa para los demás”.

“Pensemos en estas cosas porque son fundamentales para el ejercicio de nuestra vida cristiana”, concluyó.+