Domingo 27 de septiembre de 2020

Sacerdotes y jóvenes de la diócesis de San Rafael misionaron en Cuba

  • 20 de febrero, 2019
  • San Rafael (Mendoza) (AICA)
Todo comenzó en 2010 con el "sueño" del padre Ramiro Sáenz, sacerdote diocesano de San Rafael, quien le expresó a su obispo, monseñor Eduardo Taussig, su anhelo de misionar en tierras cubanas. Desde entonces el entusiasmo del padre Ramiro contagió a otros sacerdotes y jóvenes laicos que llevan misionando cada año, desde el 2015, en distintas diócesis de Cuba. Este verano, la misión, conformada por 9 jóvenes y dos sacerdotes, se realizó en la capital de Sancti Spíritus, la cual se encuentra en el centro de la Isla a unos 360 km de La Habana.
Todo comenzó en 2010 con el "sueño" del padre Ramiro Sáenz, sacerdote diocesano de San Rafael, quien le expresó a su obispo, monseñor Eduardo Taussig, su anhelo de misionar en tierras cubanas.

Con la aprobación del obispo, el sacerdote llevó a cabo las gestiones correspondientes y después de visitar la Isla en 2011, logró que al año siguiente comience el aporte de sacerdotes de San Rafael para ayudar a la evangelización en Cuba, teniendo en cuenta la necesidad de sacerdotes, considerando que cada 70.000 habitantes hay un sacerdote.

El primer destino fue en Yaguajay, un poblado ubicado en el norte de la provincia de Sancti Spiritus y Meneses. En 2015 asumen también una parroquia en la capital de la misma provincia.

Desde entonces el entusiasmo misionero no sólo contagió a otros sacerdotes, sino que también jóvenes laicos quisieron hacer su aporte. Es así que desde 2015, que salió el primer grupo, se realizaron tres misiones más en la zona de Yaguajay y sus alrededores.

En 2018, otro sacerdote diocesano, el padre Mauricio Gudiño, párroco de Nuestra Señora del Valle en San Rafael, se sumó a la misión.

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Misionar en la ciudad
Este verano, la misión, estuvo conformada por 9 jóvenes provenientes de las diócesis de San Rafael, San Luis y Tucumán, acompañados por los sacerdotes Eduardo González y Mauricio Gudiño.

La misión se realizó en la capital de Sancti Spíritus, la cual se encuentra en el centro de la Isla a unos 360 km de La Habana. Una experiencia totalmente diferente a las anteriores misiones, ya que ahora se trataba de misionar en la ciudad.

El grupo salió de la Argentina el 26 de diciembre de 2018 y tras llegar a La Habana, atravesaron toda la isla para ir a Santiago de Cuba, a encomendar la misión a la patrona de la Isla, Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.

El inicio del nuevo año también tuvo una gran carga emotiva y evangelizadora. De regreso a Sancti Spíritus, el 1 de enero, escalaron el cerro llamado "La Loma del Obispo", que recuerda que en esa misma fecha, un obispo subió y desde la cumbre bendijo a toda la cuidad y se convirtió en una tradición celebrar una misa el primer día de enero. Tradición que terminó con la llegada de la revolución comunista. "Después de sesenta años, volvimos a retomar esa tradición", relatan Augusto Calderón Magnenat y María Florencia Muñoz Iturrieta en una crónica de la misión.

En su relato los misioneros señalan que la misión comenzó propiamente el 2 de enero, con la participación de algunos lugareños.

La ciudad cuenta con unos cien mil habitantes, dos iglesias: la catedral construida en 1680, el segundo templo más antiguo de Cuba, administrada por dos sacerdotes, uno canadiense y el otro francés y la parroquia Nuestra Señora de la Caridad del año 1717, donde están los sacerdotes argentinos ayudando al párroco, un cubano de 83 años.



Años de persecución religiosa
Según el relato de los misioneros, visitaron las casas, realizaron actividades en la parroquia que movilizarán la participación de la gente, para contrarrestar en parte la "indiferencia religiosa", fruto de tantos años de comunismo, persecución, prohibiciones de todo tipo de expresiones religiosas y alejamiento de los sacramentos, especialmente del Bautismo.

"Inculcar el miedo en los habitantes fue el mayor logro del comunismo, ya que de este modo evitaron la práctica de la fe católica y su alejamiento de la Iglesia", cuentan Augusto y Florencia.

Sobre la persecución religiosa en Cuba, los misioneros recordaron que en 1961 el Gobierno expulsó a todos los religiosos extranjeros de la Isla y por lo tanto "la visita de san Juan Pablo II en 1998, fue un hito histórico que marcó un antes y un después".

A partir de ese acontecimiento hubo una mayor apertura por parte del Estado hacia los asuntos religiosos, lo que se vio reflejado en las visitas de los papas posteriores, Benedicto XVI en 2012 y Francisco en 2015.

Los misioneros argentinos desplegaron toda una serie de actividades pastorales, misas, celebración de los Sacramentos, Rosario, actividades recreativas y culturales, visita a los enfermos, charlas formativas, películas, etc. que lograron una nutrida participación de la gente, especialmente de niños.

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El Rosario de Niños, fue otra de las actividades que reactivaron los misioneros, dedicando el primer sábado de mes a esa piadosa práctica.

La misión culminó el 19 de enero, con una emotiva misa, donde se hicieron presentes los niños, las familias y los parroquianos que habían acompañados a los jóvenes misioneros durante estos días.

Tras una semana dedicada a conocer y visitar los lugares más entrañables de la Isla el grupo de jóvenes regresó a la Argentina el 26 de enero, después de un mes de experiencia misionera en suelo cubano.

"Para nosotros esta experiencia fue una gracia muy grande. Creíamos misionar, pero volvimos misionados. Nos hizo tomar conciencia que hay pueblos que aún no conocen a Dios o lo ignoran y por eso invitamos, tanto a laicos como a religiosos, a unirse con ímpetu al llamado misionero y a no tener miedo de cruzar fronteras para proclamar a Cristo", concluyen Augusto y Florencia su crónica encomendando a Dios la misión en Cuba de la diócesis de San Rafael.+