Debido al "agravamiento de la situación socioeconómica del pais". La visita ad límina estaba prevista del 16 al 20 de febrero bajo el lema: "Comunión, esperanza y misión".
Los obispos cubanos se ofrecieron públicamente a mediar ante el aumento de las tensiones entre La Habana y Washington, en un contexto marcado por nuevas restricciones al suministro de petróleo.
El paso del ciclón por Cuba dejó una estela de destrucción, afectando considerablemente la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona del país.
El episcopado pidió a los fieles apoyo para la labor de Cáritas Haití, Cáritas Cuba, Cáritas Antillas y Catholic Relief Services, que trabajan con las poblaciones afectadas.