Jueves 13 de agosto de 2020

Mons. Scheinig: "Mucho tenemos que trabajar para ser interdependientes"

  • 10 de julio, 2020
  • Mercedes (Buenos Aires) (AICA)
"Las necesidades del pueblo son extremas y para encontrar soluciones, verdaderas soluciones, debemos estar juntos y unidos", afirmó el arzobispo de Mercedes-Luján al presidir la oración por la Patria.

El arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, aseguró que “la independencia es un valor enorme que necesitamos conquistar permanentemente para no ser esclavos”, al presidir este 9 de julio la oración por la Patria en la catedral Nuestra Señora de las Mercedes.

“No podemos ni debemos ceder o relegar nuestra libertad. Sin independencia no sería posible hablar de responsabilidad, porque estaríamos inmaduros para hacernos éticamente cargo de la propia vida y la de los otros. Debemos ayudarnos a crecer en independencia siempre”, sostuvo.

El prelado dijo que para él “un valor superior y complementario a la “independencia” es la “interdependencia”.

“Todos somos interdependientes, necesitados unos de otros, porque todos somos valiosos y todos tenemos algo para dar y mucho que recibir. Solos no podríamos con nuestra propia vida y mucho menos podríamos transformar una realidad que se presenta cada día más compleja y desafiante”, advirtió.

“Si no lo percibimos así, es posible que consciente o inconscientemente hayamos caído en una parálisis interior profunda, cuya raíz podría hallarse en nuestros hondos egoísmos, en nuestras formas individualistas, en nuestros narcisismos, en ese modo tan argentino de ser y estar en la realidad creyéndonos permanentemente superiores a los demás”, agregó.

El arzobispo sostuvo que “es posible que caminemos, que nos movamos con aparente libertad, pero si adentro permanece el sentimiento de ‘mejor solo’, o de ‘sálvese quien pueda’, si adentro no están la familia, los amigos, la comunidad, la ciudad, el país, hay una parálisis que no ha sido sanada y por lo tanto no sabremos construir una Patria de hermanos con un mismo destino para todos”.

“Es verdad y nunca nos olvidemos de dar gracias a Dios por ser un país independiente, pero mucho tenemos que trabajar para ser interdependientes, para necesitarnos de verdad, para respetarnos, para aceptándonos diferentes y ser capaces de ‘preparar el futuro’, como nos pide el papa Francisco”, precisó.

Monseñor Scheinig consideró que “mucho es el ego que necesitamos sanar para un camino compartido” y pensó especialmente en “los dirigentes y líderes de todos los estamentos de la comunidad política, en la que ciertamente me incluyo, y que por momentos parece que se apostara por una forma de país sin destino común. Llenos de internismos, de enfrentamientos estériles, de chicanas, de pases de facturas y de faltas de propuestas superadoras”.

“Las necesidades del pueblo son extremas y para encontrar soluciones, verdaderas soluciones, debemos estar juntos y unidos. No hay tiempo para hacer de la política como el juego de la batalla naval, donde la cuestión es tratar de hundir al otro”, aseveró.

“Queridas hermanas y hermanos, si es verdad que somos independientes, si es verdad que alcanzamos la madurez de la libertad, entonces estamos capacitados para trabajar junto a otros por la Patria y por un proyecto común, en una comunión política que necesita de las diferencias”, afirmó, pero alertó: “Si no lo hacemos, o algunos no quieren hacerlo porque privilegian lo propio y se olvidan del Bien Común, es que seguimos siendo esclavos y estamos interiormente heridos de una parálisis grave y peligrosa para el presente y el futuro inmediato”.

“Se trata de un tipo de parálisis que por tener como raíz un mal profundo, necesita urgentemente de Dios, de una enorme honestidad y de una fuerte voluntad personal de bien. No se puede estar con Dios y con el diablo”, subrayó.

Monseñor Scheinig invitó en esta fecha a “hacer memoria agradecida y rezar por la cantidad de compatriotas, verdaderas hermanas y hermanos, que como aquellos camilleros del Evangelio, han sostenido a lo largo de la historia y sostienen hoy la vida de la Patria”.

“Compatriotas anónimos, que día a día trabajan de sol a sol por nuestra independencia, mejor aún, por nuestra interdependencia, que es trabajar por la fraternidad de nuestro pueblo. Una fraternidad concreta, no declamada, sino la que se construye con generosidad y en la solidaridad todos los días. El futuro de nuestra Patria sin duda está en su mismo Pueblo”, detalló.

“Roguemos a la Virgen María, nuestra Madre, bajo las advocaciones de Nuestra Señora de las Mercedes y Luján, que nos regalen sentirnos todos los días verdaderas hijas e hijos del mismo Padre, para poder juntos, construir una Patria de hermanos”, concluyó.+

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